CaixaBank presenta esta mañana en Londres su plan estratégico para los próximos tres años ante los inversores internacionales. Su objetivo es alcanzar en 2021 una rentabilidad (ROTE) superior al 12% -frente al 9-11% esperado para el cierre de 2018- para lo que, entre otras medidas, planea reducir su red con el cierre de más de 800 oficinas hasta 3.640. En este período pondrá también el foco en la transformación digital, apostando por el modelo de oficina store (sucursales especializadas en orientar al cliente), duplicando su número y llegando a las 600 en un plazo de tres años.

El cierre de sucursales tradicionales, que supone el 18% de la red, compensará en parte la inflación de salarios y la inversión en tecnología. Esta transformación irá acompañada por recorte de puestos de trabajo. En 2016 y 2017 el grupo prescindió de 951 empleados que han ahorrado al banco 53 millones de euros al año. La entidad asegura que seguirá optimizando la plantilla y cambiando los roles de los profesionales.

El presidente de la entidad, Jordi Gual, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, presentarán las líneas maestras de su estrategia, que pone el foco en ofrecer la mejor experiencia al cliente; acelerar la transformación digital; potenciar una cultura centrada en las personas; generar una rentabilidad atractiva para los accionistas, manteniendo la solidez financiera, y ser referentes en gestión responsable y compromiso con la sociedad.

El banco se propone incrementar sus ingresos core, así como reducir sus activos no estratégicos, situar la ratio de morosidad por debajo del 3% -frente al 5,1% de cierre de septiembre- y mantener una política de dividendo atractiva para los inversores, con un objetivo de payout (porcentaje del beneficio que se destina a dividendos) por encima del 50%. El Consejo planea aprobar un techo del payout del 60% para 2019.

CaixaBank detalla que el aumento de los ingresos derivados del negocio típico bancario se asentará en el crecimiento de la financiación a empresas, consumo y ahorro a medio-largo plazo, con un incremento por encima del mercado, según informa a la CNMV.

La entidad prevé lograr este objetivo en una fase más madura del ciclo económico, con una proyección del crecimiento del PIB para España y Portugal de alrededor del 2% anual en los próximos años, y con una previsible subida “muy gradual” de los tipos de interés.

En España, el nuevo plan estratégico plantea asimismo una “aceleración ambiciosa” de la transformación digital, lo que afectará a la reconfiguración de la red de distribución, con la consolidación del modelo de oficina store, muy enfocada en la atención personalizada al cliente y con un horario de apertura más amplio.

CaixaBank prevé pasar de las 285 oficinas de este tipo previstas a cierre de este ejercicio a las 600 en 2021, y apuesta también por mantener el modelo de AgroBank en el ámbito rural, con más de un millar de sucursales en poblaciones de menos de 10.000 habitantes.

La entidad se propone, asimismo, intensificar el modelo de atención remota inTouch (gestión comercial a distancia), llegando a los 2,6 millones de clientes en 2021, frente a los 600.000 actuales.

También en el ámbito tecnológico, CaixaBank quiere apostar por el uso del blockchain, la inteligencia artificial y la robótica, así como por nuevas metodologías de trabajo que impulsen la flexibilidad y mejoren la eficiencia.

Además, durante el próximo trienio CaixaBank se ha marcado el objetivo de potenciar el talento de su personal, dar más autonomía a las oficinas, promover proyectos transversales e impulsar la agilidad en la toma e implantación de las decisiones.

En Portugal, el foco se centrará en seguir creando valor en el Banco Portugués de Inversión (BPI), consolidar el modelo comercial y mejorar la rentabilidad. Espera alcanzar una ROTE en 2021 del 11%.

“Queremos consolidar un grupo financiero líder e innovador, con el mejor servicio al cliente y un referente en banca socialmente responsable”, ha destacado en un comunicado Gonzalo Gortázar.