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Invertir con fe tiene premio

Economía

Invertir con fe tiene premio

Un informe de la empresa de asesoramiento Altum determina que las empresas del S&P 500 que cumplen los criterios de la doctrina católica han obtenido mejores rendimientos a 3, 5 y 10 años que las que no

¿Se puede ser un inversor de éxito sin renunciar a tus principios éticos? ¿Se puede compaginar una actividad en los mercados sin faltar a unos principios firmemente arraigados? ¿Es rentable moverse sobre el parqué haciendo gala de una integridad que obliga a dar la espalda a algunas de las empresas con mejores perspectivas?

Para los expertos de Altum estas preguntas se responden con un contudente sí. Al menos eso es lo que se desprende de un estudio en el que valoran el rendimiento de las compañías que se ajustan a los criterios de la doctrina católica y las que no.

Desde la firma de asesoramiento financiero que dirige Borja Barragán han estudiado el comportamiento de las empresas incluidas en el índice estadounidense S&P 500 en plazos de 3, 5 y 10 años distinguiendo entre aquellas que cumplen con los principios del catolicismo y las que consideran que no, atendiendo a cuestiones tales como la promoción de la vida, la promoción de la dignidad humana, la promoción de la familia y el cuidado o protección de la creación.

Según explican en el informe, «somos conscientes de que la empresa perfectamente ética y pura no existe. Es imposible controlar los comportamiento del CEO de una compañía, de su Consejo de Administración o de los trabajadores», pero consideran que es posible evaluar de forma objetiva si la actividad u objeto de negocio de una compañía «entra en conflicto con el magisterio católico» y si las prácticas concretas que desarrollan «son contrarias a principios morales defendidos por la Doctrina Social de la Iglesia».

La cartera de empresas que cumplen la doctrina católica es más rentable, presenta un mejor perfil de riesgo y está más diversificada

Atendiendo a estas cuestiones, los expertos de Altum componen una cartera de 262 compañías del S&P 500 que serían invertibles en base a la moral católica, mientras que otras 232, entre las que se encontrarían todas las consideradas gigacaps (aquellas que superan los 200.000 millones de dólares de capitalización), incumplirían al menos uno de los criterios considerados.

A partir de esta selección, los responsables del informe detallan que las empresas incluidas en la cartera invertible según la moral católica obtienen mejores resultados que las que no en todos los plazos. «La rentabilidad de la cartera que cumple con las Guías de Inversión de Altum es consistentemente superior a la cartera cuyas compañías entran en conflicto con la doctrina católica. Específicamente, la cartera Altum Compliant ha superado a la Non-Compliant en un 3,18%, 0,94% y 0,19% anualizado durante los últimos 3, 5 y 10 años», señalan.

A esto se añadiría que, según los resultados del estudio, la selección de acciones adecuadas para la inversión en base a estos principios presentaría un mejor perfil de riesgo (según el ratio sharpe) y un perfil sectorial más diversificado.

Entre las actividades en las que Altum descartaría invertir se encontrarían las compañías involucrados en cuestiones relacionadas con el aborto o la fabricación de productos abortivos o anticonceptivos, firmas relacionadas con la investigación con células madre o la clonación humana, empresas o activos involucrados directa o indirectamente en la práctica de la eutanasia, la pena de muerte o que participen en la producción y venta de armas indiscriminadas o de armas de destrucción masiva.

El fomento del aborto, la eutanasia, las armas o la pornografía son algunos de los criterios que usa Altum para descartar inversiones

Tampoco tendrían cabida las que, según su visión, tengan participación en la producción o distribución de pornografía, fomenten los comportamientos adictivos (alcohol, tabaco o juego) o limiten la libertan religiosa de las personas. Del mismo modo, se renunciaría a las compañías o activos cuyas acciones y prácticas ataquen activamente la concepción católica del matrimonio y la familia, así como las que estén implicadas en controversias graves por su impacto o abuso del medio ambiente y los recursos naturales.

«El hecho de aplicar criterios afines a la moral católica reduce el número de compañías invertibles, pero esto no necesariamente tiene que tener un impacto negativo, al contrario: es perfectamente posible construir una cartera que cumpla con la doctrina católica y que además sea sólida, esté debidamente diversificada y que comprando rentabilidades pasadas contra una cartera que no incorpora criterios cristianos sea consistentemente más rentable», concluyen sin entrar a valorar las causas de este mejor rendimiento.

La ética y la inversión

En cualquier caso, lo cierto es que, con independencia de que se apliquen criterios cristiano o cualquier otro de principios morales, lo cierto es que la ética tiene cada vez más peso en el mundo de la inversión financiera. Datos de la Alianza Global de Inversión Sostenible, citados por S&P, señalan que a cierre de 2018 los activos invertidos según estrategias de inversión responsable alcanzaban ya los 30 billones de dólares (unos 26,5 billones de euros), tras experimentar un fuerte avance en los últimos cinco años.

La proliferación de productos de inversión enfocados en cuestiones sociales desvela una demanda que poco a poco se va abriendo hueco entre los inversores. Así, si recientemente UBS AM anunciaba el lanzamiento, en colaboración con S&P Dow Jones Indices y RobecoSAM, del primer ETF (fondos de gestión pasiva) que integra la sostenibilidad, esta misma semana la gestora Mirova, filial de Natixis IM, presentaba el fondo temático Mirova Women Leaders Equity Fund, que nace con el objetivo de centrarse en las empresas comprometidas con la igualdad de género y con aumentar la presencia de mujeres en puestos de alta dirección en las corporaciones.

Algunos informes determinan que las empresas más comprometidas con cuestiones de sostenibilidad obtienen un mejor rendimiento

Los defensores de este tipo de inversiones sociales sostienen, al igual que el informe de Altum, que aplicar criterios éticos a las inversiones no tiene por qué suponer renunciar a rentabilidad, sino más bien al contrario. «Algunos datos empíricos sugieren vínculos entre un sólido desempeño en factores ambientales, sociales y de gobernabilidad (ESG) y un mejor desempeño financiero corporativo y rendimientos de inversión. Sin embargo, los resultados son en gran medida mixtos, y relativamente pocos estudios han explorado estas dinámicas fuera del campo de la equidad. Las compañías que se enfocan en los problemas de ESG han logrado reducir costes, mejorar la productividad de los trabajadores, mitigar los riesgos potenciales y crear oportunidades de generación de ingresos», observan en S&P, por ejemplo.

Desde la firma de calificación de riesgos, donde acaban de anunciar el lanzamiento de un rating para evaluar la calidad en sostenibilidad de las empresas, afirman, no obstante, que aún son necesarios más estudios para valorar la existencia de un vínculo empírico entre comportamientos responsables y rendimiento financiero.

Más contundente, sin embargo, se muestra a este respecto Masja Zandbergen, responsable de Integración de Criterios ASG (ambientales, sociales, y de gobierno corporativo) en Robeco: «e comporta la inversión sostenible. Estamos convencidos de que, utilizando información ambiental, social y de gobierno corporativo con relevancia financiera en nuestros procesos de inversión tomaremos decisiones de inversión mejor fundamentadas y obtendremos una mayor rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo», afirma la experta, que sostiene que «según los estudios analizados, la adopción de prácticas prudentes en materia de sostenibilidad ejerce un efecto positivo sobre la rentabilidad de la inversión».

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