Tras la ruptura de las negociaciones para la fusión entre Unicaja y Liberbank a medidos de mayo, la irrupción de Abanca para hacerse con la entidad que preside Manuel Menéndez es una realidad más que plausible, en opinión de los grandes inversores. El equipo de análisis de Santander ha emitido un informe para sus clientes institucionales en el que augura la OPA y advierte del fuerte castigo a los accionistas.

Santader asegura que ve «probable que Abanca presente una oferta por Liberbank», pese a que ha identificado «grandes obstáculos que complican la operación y hacen que no sea tan clara».

«Abanca sería el comprador más obvio. La pregunta es si los accionistas de control del banco tienen o no la suficiente destreza financiera para presentar una oferta que cuente con la bendición del regulador», considera.

Cree que es el comprador más «obvio» pero cuestiona si tiene la suficiente destreza para presentar una oferta que guste al BCE

«En nuestra opinión, una potencial oferta por Liberbank sería probablemente en cash, por el 100% del capital, e incluiría una prima sobre los precios actuales de mercado. Además esperaríamos que el BCE exigies a la nueva entidad resultante un ratio de capital CET 1 Fully Loaded superior al 12% después de descontar los costes de reestructuración y/o incrementar la cobertura de activos problemáticos de Liberbank», destaca el informe.

El grupo que preside Ana Botín estima que para presentar una oferta al precio de 0,52 euros por acción Abanca necesitaría realizar una ampliación de capital de entre 1.500 y 2.000 millones de euros. Asumiendo que la operación se hiciese a 0,5 veces valor el libros, la dilución para los accionistas de la entidad que preside el Escotet se situaría entre el 50% y el 61%.

Por otro lado, Santander se muestra cauto con la evolución en Bolsa de Liberbank y ha cambiado su recomendación de compra por la de mantener. Pese a que espera que Liberbank siga reduciendo sus activos y logre un fuerte momentum comercial, vislumbra escollos que le podrían llevar a reducir sus beneficios durante los próximos tres años. Por ello, los analistas han reducido su precio objetivo un 25% hasta 0,46 euros por acción.

El equipo de research del grupo de origen cántabro prevé un incremento en el coste de financiación de más de 30 millones en 2020 y más de 45 millones en 2021, derivado de las nuevas emisiones de deuda para engordar el colchón anticrisis y hacer frente a los requisitos MREL (Minimum Required Eligible Liabilities o Mínimo Requerido de Pasivos Elegibles).

También estima menores ingresos en un entorno de tipos de interés en mínimos. Calcula un descenso del 2,9%, equivalente a 14 millones de euros este año, y otro recorte del 5,4% o 26 millones en 2020.

Además, ahora confiere un 50% de posibilidades -antes veía un 100% de opciones- a que llegue a buen puerto la aprobación de los modelos internos de gestión del riesgo conocidos como IRB. Con esta metodología, que permite afinar más los cálculos de pérdidas y provisiones, Santander calculaba un efecto positivo de 135 millones de euros que ahora resta.

«El BCE podría demorar, o incluso negar, la aprobación del modelo IRB para el cálculo de ponderaciones de riesgo de crédito», advierte Santander.