Economía Entrevista al presidente de CEOE, Antonio Garamendi

"Hay empresas que descubren con el registro horario que sus empleados deben horas"

La CEOE estudia con el Ministerio de Trabajo la elaboración de una nueva guía sobre el registro horario

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE Ignacio Encabo

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, sigue recordando que el nuevo registro obligatorio de jornada es un foco de problemas en las empresas porque viene a introducir rigidez cuando lo que requiere cada día más el mercado laboral es flexibilidad.

También porque se acabó de negociar en las mesas de diálogo social. Estaba entre los temas a tratar al final de la pasada legislatura, pero el Gobierno acabó aprobándolo de manera unilateral. Esto, a juicio del patrón de patronos, ha impedido que se puliera la regulación para hacerla fácilmente aplicable desde su entrada en vigor.

Sin embargo, en una entrevista con El Independiente, Garamendi admite que en algunas empresas esta nueva obligación está aflorando una realidad distinta a la que cabría pensar o para la que puso en marcha, que era el control de las horas extraordinarias ilegales o abusivas.

«Muchas empresas están llamado porque se están dando cuenta una vez hacen el registro de jornada de que los empleados les deben las horas», asegura. Sería el efecto del ‘abuso’ que recae el lado el trabajador, el conocido como presentismo, que lleva a que no todo el tiempo de trabajo sea efectivo y a que, una vez se pone la lupa, resulte que la jornada realizada es inferior en realidad a la que se paga.

Por ello, Garamendi se pregunta cuál es la solución en estos casos. «¿Qué va a pasar? ¿Los trabajadores van a devolver esas horas o la Seguridad Social va a devolver el dinero? Porque se ha pagado a la Seguridad Social por esas horas».

Perfeccionar la guía

Sea cual sea el resultado del registro horario, lo cierto es que las normas a aplicar siguen siendo confusas y que las empresas siguen inmersas en la confusión. Garamendi habla de una «inseguridad jurídica importante» y de que el registro de jornada ha venido a «matar moscas a cañonazos».

¿Por qué? De un lado porque las empresas están expuestas a sanciones cuando la aplicación del registro es complicado en muchas profesiones y entre las diferentes categorías laborales dentro de las empresas. «Podemos llegar a tener auténticos problemas con directivos que tienen su variable que depende más en su responsabilidad que de su horario. A las empresas les importa la productividad no que un trabajador este ocho horas en una silla».

Por todo ello, Garamendi ha adelantado, como horas después ha comentado en declaraciones en un acto público, que la CEOE está trabajando con el Ministerio de Trabajo «para ver la casuística existente» y actualizar la guía existente para aclarar dudas que llegan a la patronal desde empresas de cuatro a cinco trabajadores hasta multinacionales.

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