Economía

Récord histórico de 2.155.149 cotizantes extranjeros en la Seguridad Social

La afiliación al sistema ha rozado ya máximos en mayo, pero los extranjeros y las mujeres ya han alcanzado ese hito

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Récord histórico de 2.155.149 cotizantes extranjeros en la Seguridad Social
Trabajador de la construcción

Trabajador de la construcción DepositPhotos

Resumen:

El Ministerio de Trabajo se prepara para anunciar a bombo y platillo que los cotizantes a la Seguridad Social han entrado en cifras récord. Será en algún momento del verano, al calor de la mayor actividad del sector servicios, se desacelere o no el empleo en su conjunto. La distancia que queda por recorrer es de tan solo 51.000 afiliados, una cuarta parte de los cotizantes ganados en mayo, mes en el que, de hecho, solo se ha observado una ligera moderación del ritmo de creación de empleo.

El Ministerio de Trabajo se prepara para anunciar a bombo y platillo que los cotizantes a la Seguridad Social han entrado en cifras récord. Será en algún momento del verano, al calor de la mayor actividad del sector servicios, se desacelere o no el empleo en su conjunto.

La distancia que queda por recorrer es de tan solo 51.000 afiliados, una cuarta parte de los cotizantes ganados en mayo, mes en el que, de hecho, solo se ha observado una ligera moderación del ritmo de creación de empleo.

Tal es la expectativa que en la Seguridad Social ya se han echado los cálculos y se estima que para pagar la próxima extra de los pensionistas de julio no hará falta echar mano del Fondo de Reserva de la Seguridad Social y solo será necesario apoyar los recursos procedentes de las cotizaciones con parte del crédito presupuestario previsto para equilibrar las cuentas del sistema.

Algunos de los servicios de estudios más prestigiosos hacen proyecciones en la misma dirección. En el caso de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que prevé que el número de afiliados aumente en junio en 71.000 personas para llegar a los 19,5 millones de afiliados, máximo de la serie histórica.

Sin embargo, hay colectivos que son punta de lanza y ya han llegado a esa meta. Por ejemplo, el Ministerio de Trabajo resaltaba este martes, con motivo de la presentación de los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de mayo, que la afiliación entre las mujeres ya se encuentra en cifras récord, con más de nueve millones ocupadas.

También es el caso de los extranjeros, que desde el inicio de la recuperación ha experimentado una recuperación de los niveles de empleo más acelerado que la media por el empujón de los autónomos. Su momento ha llegado, y la afiliación a la Seguridad Social en el colectivo ha alcanzado los 2.155.149 cotizantes, la mayor cifra desde julio de 2008, cuando este registro se situó en 2.151.880 personas.

En una década, los trabajadores extranjeros han pasado por su particular via crucis, pero salen de la crisis con una nueva composición. Básicamente, con un número similar de ocupados, el registro de autónomos se ha incrementado en unas 100.000 personas, hasta las 339.376.

Además, si los trabajadores extranjeros se concentraban al inicio de la crisis en el sector de la construcción (hoy mucho menor en proporción al PIB) y la hostelería, la recuperación del empleo de los foráneos ha venido de la mano del sector público, la educación y la sanidad, en lo que concierne al Régimen General, y del comercio o la industria manufacturera, en el caso del empleo por cuenta propia.

Por otro lado, el hecho de que el empleo haya tenido una evolución positiva entre los extranjeros ha provocado que, además de alcanzar máximos en afiliación, del mismo modo que en el conjunto del mercado laboral, los niveles de paro también sean superiores que al inicio de la crisis (antes de empezar a destruir empleo por el estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria).

Hay que recordar que lo que miden los registros del Ministerio de Trabajo son los demandantes de empleo, que suelen aumentar cuando crecen las expectativas de encontrar un empleo.

Prueba de ello es que, pese a este incremento, el número de beneficiarios de prestaciones por desempleo se mantiene en torno al 10% del total, pero suponen un 35% e los demandantes de empleo extranjeros, frente al 68,8% del mismo periodo de 2008.

La Seguridad Social coge aire

Que la afiliación a la Seguridad Social aumente y roce niveles récord es una de las cuestiones que más alivio produce en el Gobierno, sobre todo después de haber sido tan cuestionado por su apuesta por subir las pensiones con el IPC.

Esta buena marcha del empleo, en contra de los vaticinios de una desaceleración brusca –la economía y el empleo se desaceleran, pero de forma suave– o de los peores augurios tras la subida del salario mínimo (SMI) a 900 euros –aún habrá que ver el comportamiento de los datos desagregados en el conjunto del año–, esta permitiendo que los ingresos por cotizaciones crezcan a un ritmo superior al 8%, por encima de los gastos.

No obstante, buena parte de este incremento se explica por la fuerte subida de los salarios en el último año y, sobre todo, por el incremento de las bases mínimas de cotización del 22,3%, en línea con el SMI, y de las máximas, en un 7%.

Otra cuestión diferente es también si esa subida de las cotizaciones es suficiente para reducir el déficit del sistema y pagar el incremento del gasto que se espera en las próximas décadas. Algo que se antoja difícil en el corto y medio plazo y que requeriría más empleo, de mejor calidad y con mejores salarios, según expertos y prestigiosos servicios de estudios. No es el caso del trabajo que se ofrece a la mayor parte de los extranjeros.

Sea como fuere, el Ministerio de Trabajo, al mismo tiempo que ponía en marcha este ‘plan’ de subidas de bases de cotización, no ha dejado de defender desde el pasado verano la necesidad de sumar más cotizantes por la vía de la repatriación de talento –por eso puso en marcha un plan de retorno de españoles emigrados– y de la ordenación de la entrada de inmigrantes.

Los detractores de estas políticas aseguran que los trabajadores extranjeros de hoy serán los futuros beneficiarios de prestaciones y pensiones, con lo que, al menos en lo que a la inmigración se refiere, la solución solo sería transitoria. Y, sobre todo, insisten en el escaso valor añadido de estos trabajadores, hasta ahora empleados en sectores donde se requiere mano de obra poco cualificada.

Ese será uno de los retos de cara a la próxima legislatura, seguir sumando empleo y, sobre todo, mano de obra cualificada y bien remunerada. De momento, la Agenda para el Cambio elaborada por el Ministerio de Economía, la ‘hoja de ruta’ de las políticas económicas de un eventual próximo Gobierno de Pedro Sánchez, relata que «es crucial abordar el reto demográfico con políticas de familias, corresponsabilidad, inmigración legal, activación del empleo y el emprendimiento, particularmente de las mujeres, en el medio rural».

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