Ha llegado como un regalo inesperado. Un año que se iniciaba con la amenaza de un repunte de los tipos ha tornado en solo unos meses en una extensión del entorno de costes de la deuda en mínimos. Un escenario, a priori, idílico para la financiación de los emisores soberanos –como bien ha probado el Tesoro español– y las empresas.

Los inversores se lanzan por avidez a por cada bono que aparece en el mercado, casi sin excepción, lo que ha permitido, por ejemplo, a Telefónica ejecutar esta misma semana una colocación privada de títulos a 20 años a unas tasas inferiores al 2%, casi idénticas a las que pagó en febrero para vender bonos a la mitad de plazo. Y también Abertis se ha valido de esta coyuntura para obtener en el mercado este mismo miércoles unos 1.300 millones de euros a seis y diez años a costes muy reducidos.

Pero lo cierto es que tanto la operadora como el gestor de infraestructuras representan una excepción en el universo de las empresas españolas, que se muestran poco dispuestas a aprovechar los bajos tipos de interés actuales para garantizarse financiación barata. Las compañías no financieras españolas colocaron durante la primera mitad de 2019 unos 7.700 millones de euros en emisiones sindicadas, lo que representa un 18,9% menos de lo emitido en el mismo periodo del año anterior y supone la cifra más baja en, al menos, los últimos cinco años, según las cifras publicadas este miércoles por Société Générale.

«Si siempre decimos que el segundo semestre suele ser más flojo, este año no va a ser una excepción. Incluso esperamos que pueda haber menor actividad por las incertidumbres derivadas del Brexit», ha advertido Fernando García, director de Mercado de Capitales de Société Générale.

Las empresas españolas han recortado sus emisiones de deuda un 19% en el primer semestre de 2019

Desde el banco galo subrayan que las empresas españolas llevan ya varios años enfrentándose a la amenaza de la subida de los tipos, por lo que llevan tiempo preparándose para ese escenario. Por eso, ahora, aunque aún esa subida de los costes de financiación no se haya producido se encuentran con elevados colchones de liquidez que hacen innecesario recurrir al mercado para obtener financiación. Sobre todo, porque en el contexto actual de desaceleración económica y continuas incertidumbres no se vislumbran opciones de inversión que requieran inversiones destacables.

«Precisamente, el escenario actual hace menos necesarias esas emisiones, porque en un entorno de incertidumbres las empresas optan por realizar menos inversiones y están menos dispuestas a implicarse en operaciones de M&A (fusiones y adquisiciones)», observa Jaime Sanz, responsable de Asesoramiento de Rating para Estados soberanos del banco francés, quien, además, recuerda, que la coyuntura actual hace a las empresas confiar en que seguirán contando con finaciación barata por un periodo prolongado e, incluso, podría reanudarse las compras de deuda del BCE, lo que daría aún más margen para abaratar los costes de futuras emisiones.

Los casos de Telefónica y Abertis son paradigmáticos de que sólo unas circunstancias muy particulares están incitando a las empresas a demandar financiación en los mercados. Para la operadora, su elevada deuda (41.074 millones de euros al cierre del primer trimestre) y sus necesidades de inversión -agudizadas en los últimos tiempos por las necesidades de implantación de la tecnología 5G le obligan cada año a un intenso ejercicio de refinanciación que le suele colocar al frente del ranking de empresas más activas. Y de hecho los 3.800 millones que ha emitido en la primera mitad de 2019 suponen un considerable recorte frente a los 4.250 millones colocados en el mismo periodo del año anterior.

Abertis, por su parte, cerró tres operaciones en el semestre, por un valor de 2.600 millones de euros (además de 400 millones en libras), en el marco de su proceso de reorientación tras ser adquirida el pasado año por ACS y la italiana Atlantia. «Mientras no se vean grandes operaciones de M&A o grandes planes de inversión no vamos a ver grandes movimientos en el mercado», comenta Fernando García.

La falta de alternativas rentables de inversión está motivando a las empresas a acelerar sus planes de desapalancamiento

Lo que parece evidente es que en el entorno actual las empresas españolas se encuentran con pocas alternativas para gestionar sus excesos de liquidez de forma rentable. Sin inversiones evidentes y con los bancos cada vez más dispuestos a cobrar a las grandes corporaciones por sus depósitos, los responsables de tesorería de las compañías nacionales se encuentran con que «pueden obtener financiación al 0,5 o al 0,75% pero no tienen capacidad para rentabilizar ese dinero», comenta García.

Así, las empresas españolas prefieren acelerar la dinámica de desapalancamiento en que se hallan inmersas y que ha llevado su ratio de deuda al 74,5% del PIB, frente al 133% en que llegó a situarse esta variable en 2010. Sólo las empresas del Ibex han reducido su deuda en ese periodo más de un 23%, hasta situarlo en sus niveles más bajos en trece años.

Para los responsables de Société esta situación no es una mala noticia, pese al componente de incertidumbre económica que la envuelve. «Se continúa el proceso de reducción de deuda, que sigue siendo alta, y además, al haber menos oferta se consigue mayor demanda en las emisiones», observan.

Lo que sí pone en cuestión esta situación es la capacidad que puedan tener las nuevas medidas que se discuten en el Banco Central Europeo (BCE) para elevar la liquidez en la Eurozona. Si las empresas no cuentan con incentivos para solicitar financiación la correa de transmisión de la política monetaria podría resultar poco eficiente. En cualquier caso, los expertos del banco francés observan que la eficacia de estas medidas puede plasmarse a través de otras vías -por ejemplo, el crédito a los particulares- y que el caso español es, en buena medida, una excepción en Europa, donde sí se ven volúmenes de financiación corporativa más elevados.