Inversores, clientes y empleados observan con preocupación el devenir de los acontecimientos en la cúpula del BBVA, segundo banco español y noveno banco europeo por capitalización (30.539 millones de euros). El gobierno en funciones no tenía esta preocupación en su radar hasta hace unas semanas, pero el Ministerio de Economía es consciente de que hay que estar preparados para un seísmo de consecuencias impredecibles si la Audiencia Nacional eleva el rango de las imputaciones. Por primera vez desde que se abrió la investigación de la Operación Trampa (pieza desgajada del sumario Tándem), un miembro del equipo de Pedro Sánchez, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se refirió ayer al enojoso asunto con un lacónico: «Espero que el banco no sufra en su cartera de inversiones».

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