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La gran banca, escéptica tras las elecciones: "No es una buena noticia para la economía"

Las grandes firmas de inversión subrayan que la prolongación del estancamiento político se vuelve más peligrosa en el escenario actual de desaceleración económica

El presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, celebra la victoria del PSOE en las elecciones del 10 de noviembre. EFE

Sería difícil encontrar en los mercados el menor rastro de inquietud tras las elecciones en España. La caída del 0,06% registrada este lunes por el Ibex no deja de ser una mácula anecdótica, que ni siquiera se aleja de lo realizado por el resto de grandes plazas europeas, mientras que la prima de riesgo española se mantuvo estable en el entorno de los 65 puntos.

Al fin y al cabo, que la nueva cita electoral difícilmente iba a aclarar el complejo escenario parlamentario era algo asumido de forma casi generalizada. Aunque también es cierto que entre las grandes firmas internacionales ha quedado la sensación de que la situación política de España es hoy peor que la existente tras las elecciones del pasado 28 de abril. «Los nuevos resultados electorales abren muy pocas opciones viables para la formación del gobierno», confirmaban los analistas de JPMorgan.

Los analistas que este lunes trataban de encajar los números para dar forma a un gobierno factible en el Parlamento español encallaban en la complejidad de cada una de las opciones, lo que lleva a la mayoría a pronosticar que el estancamiento político de España va para largo. «Estas elecciones no brindan una solución al actual estancamiento político. Por el contrario, la fragmentación ha aumentado y esto complica aún más las cosas», observan en Alantra.

En Oxford Economics ven hasta un 50% de probabilidades de nuevas elecciones en 2020

La posibilidad de un acuerdo de Gobierno entre el PSOE, Unidas Podemos y otras fuerzas minoritarias es contemplada como la más viable, dentro del endiablado mapa electoral español. Pero las diferencias ya evidenciadas tras los comicios de abril entre sus respectivos líderes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, y la probabilidad de que dicho gobierno precisara del respaldo del grupo nacionalista catalán ERC hace presumir que, de hacerse efectivo, se trataría de un Ejecutivo débil e inestable, que difícilmente podría agotar la legislatura.

De hecho, no son pocas las firmas que empiezan a valorar con seriedad el peligro de que el país se vea abocado a nuevos comicios a lo largo de 2020. «Estimamos que las posibilidades de unas nuevas elecciones en 2020 siguen siendo altas, cercanas al 50%», consideran en Oxford Economics, mientras que en JPMorgan resaltan que «sólo una gran dosis de creatividad puede ayudar a romper el punto muerto y evitar unas terceras elecciones».

Tampoco la gran coalición -aunque vista como una opción preferible- es considerada una opción probable. «Ningún gobierno de coalición de este tipo se ha formado a nivel nacional antes; además, dadas las diferentes posturas sobre temas cruciales, por ejemplo, Cataluña, política fiscal, reforma del mercado laboral, así como la falta de confianza entre los líderes políticos de los partidos, creemos que las opciones para que se materialice este escenario son marginales», señalan en Barclays.

Con tan complejo esquema sobre la mesa, la sospecha es que el impasse político se prolongará durante los próximos meses. Y aunque es cierto que esto no supone ya ninguna novedad en el caso español, los expertos empiezan a mostrarse preocupados por la situación. «El escenario de otro estancamiento político no es una buena noticia para el mercado y la economía, ya que extenderá el periodo de inestabilidad», comentan los analistas de Alantra.

Efecto a medio plazo

España ha convivido durante casi cuatro años con este escenario de inestabilidad política si que ello haya impedido que las tasas de crecimiento del país se situaran claramente por encima de la media europea. Pero en un escenario de ralentización como el que se viene evidenciando en los últimos trimestres, la situación torna más preocupante.

«Aunque todavía creemos que la incertidumbre política tendrá un impacto limitado en la economía a corto plazo y el resultado no cambia nuestras previsiones, la persistencia del estancamiento político llega en un momento difícil para una economía que enfrenta vientos en contra», observan a este respecto en Oxford Economics.

Los expertos advierten del peligro que supone que el país no afronte reformas esenciales

Las grandes firmas de inversión centran su preocupación en el hecho de que la inestabilidad política impedirá a España abordar las reformas estructurales que sigue precisando una economía aún afectada por un déficit estructural que amenaza el futuro de las finanzas públicas, desafiadas además por el creciente envejecimiento de la población.

«La perspectiva de un período prolongado sin Gobierno implica que los retos pendientes del país -la elevada deuda pública, la rigidez del mercado laboral, la baja productividad total de los factores, así como la perenne cuestión de la autonomía o independencia catalana- siguen sin resolverse», comentan en Scope Ratings.

En este escenario, los analistas de Macroyield esperan que la primera consecuencia negativa de las elecciones celebradas este domingo se plasme tan pronto como este viernes, cuando Moody’s tiene previsto revisar el rating de España. Desde la firma consideran que la agencia de calificación esperará a contar con un escenario más claro sobre la situación política española antes de plantearse cualquier mejora de la nota.

«Antes del verano, esta agencia advirtió que, aunque no teme una reducción en la calificación de España teniendo en cuenta la evolución de su economía, podría planteársela si el próximo gobierno decidiera revertir las reformas laboral o de pensiones. Así, no esperamos que continúe el camino trazado por la agencia S&P, que elevó su calificación para España el pasado septiembre, a pesar del bloqueo político y de la desaceleración económica que comienza a mostrar el país», apuntan.

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