Un coche sale de repostar en una gasolinera. El conductor no percibe que una mujer se cruza en su camino. Por poco la atropella, ha sido un susto. La mujer está bien. Horas después el marido de la afectada contacta con AXA, la compañía de seguros del conductor y reclama una indemnización. Tras acceder al vídeo de la gasolinera la compañía puede demostrar que los demandantes estaban cometiendo un fraude.

Es un caso de fraude oportunista u ocasional, aquel en el que se «aprovecha la realidad de un siniestro para introducir daños preexistentes o anteriores», según define la aseguradora que considera estos casos de fraude como los más habituales en España ya que representan el 54% de los siniestros fraudulentos.

Son datos del VII Mapa del Fraude en España elaborado por la compañía que, tras analizar 64.400 siniestros, la tasa de fraude al seguro en España se ha duplicado en la última década, pasando del 0,85% en 2010, al 1,94% de 2019.

Este análisis de casos permite dibujar un mapa del fraude en nuestro país que deja a la cabeza de la picaresca nacional a Cantabria (3,8%), Andalucía (2,9%) y Murcia (2,7%), como las comunidades donde se comete más fraude. Por provincias, Cantabria (3,78%), Almería (3,41%), Cádiz (3,39%) y Málaga (3,20%) son las que mayores tasas de fraude presentan; frente a Soria (0,89%), Madrid (1,06%), Albacete (1,19%) y Álava (1,22%); que es donde menos se defrauda al seguro.

Pero además del fraude ocasional hay otro más peligroso, el de bandas o tramas organizadas que buscan la industrialización de su proceso delictivo. El número de tramas detectadas por AXA ha ido aumentando considerablemente en los últimos años, pasando de las 183 que se identificaron en 2015 a las 735 del año pasado. En 2019 el crecimiento respecto al año anterior fue de casi el 15%.

Solo AXA evitó el año pasado pagos indemnizatorios fraudulentos por valor de 65,7 millones de euros

“Pese al importante crecimiento experimentado en la tasa de fraude en todo el país, cabe destacar que la gran mayoría de los clientes hace un uso adecuado del seguro. Sin embargo, ese pequeño porcentaje supone un gran perjuicio para el sector. Solo AXA evitó el año pasado pagos indemnizatorios fraudulentos por valor de 65,7 millones de euros, lejos de los 30 millones detectados en 2007”, asegura Arturo López-Linares, director de Siniestros de la compañía.

Inteligencia artificial contra los «listos»

Una de las razones del repunte de la tasa de fraude se debe a que las técnicas de detección del mismo se han mejorado sustacialmente gracias a a automatización robótica de los procesos (RPA: Robotic Process Automation). Reglas automáticas que, por ejemplo, comparan datos básicos que antes hacía una persona como, como cotejar la fecha de un siniestro y la fecha de contratación de una póliza o de siniestros previos.

La sofisticación en los procesos se ha visto complementada por la inteligencia artificial aplicada a la gestión de siniestros. Nuevas técnicas, como el análisis de textos o la visión artificial, permiten identificar anomalías y disipar sospechas en la validación, por ejemplo, de documentos (DNI o facturas) o matrículas de vehículos. Según la compañía 2 de cada 10 casos de fraude se detecten por la vía digital.