La diversificación geográfica de la gran banca suele ser un punto fuerte en momentos de crisis, pues sirve de escudo protector cuando las cosas se ponen muy feas en un mercado concreto, como el español. Sin embargo, algunos analistas alertan de que los mercados emergentes pueden protagonizar “la próxima tormenta financiera”, dado que cuentan con menos capacidad de respuesta que sistemas como los europeos o el estadounidense.

“Las economías de los mercados emergentes no se enfrentan a un horizonte nublado. Están frente a un huracán de graves dificultades financieras”, explica Pablo Duarte, analista senior del Instituto Flossbach von Storch Research, en cuya opinión la pandemia del Covid-19 “ha pillado a las economías emergentes y en desarrollo en baja forma”.

El fantasma del colapso sobrevuela a estos mercados no solamente desde el punto de vista social, dado que cuentan con sistemas sanitarios más precarios y un mayor nivel de pobreza, sino también desde el económico, pues sus niveles de deuda externa y déficit por cuenta corriente son elevados, explica Duarte. No ayuda que, como analiza este experto, esta crisis sanitaria haya llevado a los países emergentes a la mayor salida de capital de su historia reciente.

A la hora de enfrentar la recuperación de esta crisis económica, las políticas que cada país implante serán vitales no solo para sí mismos, sino para el resto del mundo. No obstante, pierden relevancia en los casos en los que la deuda externa es muy elevada, como en la mayoría de países emergentes. «El margen de maniobra de la política fiscal se ve reducido por los altos niveles de deuda ya existentes y la necesidad de enfrentar los desafíos de salud pública de la pandemia Covid-19», explica Duarte.

Estos altos niveles de deuda externa implican que, si no se produce una recuperación rápida de la demanda global, «el FMI y el Banco Mundial deberían estar listos para intervenir con fondos suficientes para ayudar a las economías de mercados emergentes con dificultades financieras».

«Incluso si las instituciones multilaterales anunciaran un whatever it takes, por ejemplo, mediante una importante emisión de derechos especiales de giro (DEG), como sugirieron recientemente algunos economistas, la próxima tormenta financiera probablemente provenga de los mercados emergentes», concluye el analista.

Es por eso que algunas casas de inversión mantienen la prudencia respecto a estos mercados. Es el caso de UBS AM, cuyo country manager de Iberia, Álvaro Cabeza, señala que la postura general de la firma con la renta fija en estos mercados es «de cautela». «Creemos que habrá un momento en el que la situación del mercado será favorable para aumentar el riesgo de nuevo en la cartera», añade.

Brasil y México, clave para Santander y BBVA

¿Por qué debería preocupar esta situación a los grandes bancos españoles? Pues porque las entidades más diversificadas del país hace años que no tienen a España como primer mercado, sino que lo tienen localizado en otro continente.

En el caso de BBVA, es su filial en México la que ha ido cogiendo cada vez más peso gracias a su buena evolución de los últimos años, pero la crisis del coronavirus podría poner en jaque este crecimiento del país. Desde BBVA Research consideran que el país va tarde en la implementación de medidas para frenar los contagios y que “la política monetaria en México es de las peor posicionadas en el mundo para contrarrestar los efectos negativos sobre la economía y las personas”.

Los expertos del servicio de estudios calculan que el PIB mexicano se contraerá este año un 4,5%. El país se verá afectado no solamente por el hundimiento de la producción y de la demanda en Estados Unidos, sino también por una caída en las remesas y en el precio del petróleo, que deteriorará el balance de Pemex y, por ende, será negativo para las finanzas públicas de México. De hecho, el peso mexicano es una de las divisas de emergentes que más se ha depreciado frente al dólar por la crisis del coronavirus, pues lo ha hecho un 22% en los últimos dos meses.

De producirse una fuerte recesión en México afectará a las cuentas de BBVA, como también lo hará en las de Santander y el resto de empresas españolas con intereses en el país.

Pero Santander con lo que más sufriría sería con una fuerte recesión en Brasil, su primer mercado, país para el que algunos expertos vaticinan una caída del PIB en torno al 4%. El propio Banco de Brasil da por sentado ya un estancamiento de la economía del país, frente al crecimiento del 2,2% que esperaba, y el Ejecutivo de Jair Bolsonaro, que al principio minimizaba los riesgos de esta crisis, ha aprobado ya una renta básica para un cuarto de la población.

Si estos dos mercados pasarán de ser las estrellas a un quebradero de cabeza para estos bancos es aún difícil de vaticinar, como cualquier otra previsión económica en estos tiempos de incertidumbre. Serán el virus y las decisiones de cada país las que marcarán el paso.