Miles de empresas en España han echado el cierre desde que se decretó el estado de alarma por el coronavirus. La pandemia ha dado la puntilla a negocios que vivían en el alambre, ha cortado las alas a otros que subían como la espuma y ha sentado las bases para una crisis económica de proporciones todavía incalculables.

Sin embargo, hay algunos negocios que han visto desbordadas sus expectativas, bien por el sector de su negocio o bien por una reconversión a tiempo. A continuación, unos cuantos ejemplos de Pymes españolas a las que les ha sonreído la pandemia:

Cientotreinta grados, un obrador que se expande

A pesar de que hacer pan casero ha sido uno de los grandes entretenimientos para muchos durante el confinamiento, este obrador ha vivido tiempos dorados en las últimas semanas. “Cuando se declaró el Estado de Alarma a mediados de febrero fue un momento de incertidumbre. Bajó mucho la clientela, pero desde que nos metimos en la plataforma de venta de Glovo tuvimos un gran aumento”, explica Guido Miragoli, que lleva el negocio en la calle Fernando el Católico junto a su hermano Alberto.

Les ha ido tan bien, que han abierto un segundo local durante el Estado de Alarma en el Mercado de la Paz, al que llegan cada día decenas de hogazas de pan de masa madre desde el obrador de Fernando el Católico. Un gigantesco horno y un equipo de casi 15 personas se encargan de dorar el pan y las numerosas ofertas dulces de todas partes del mundo.

De rótulos a mamparas contra el coronavirus

La empresa Rotulowcost se quedó prácticamente sin ingresos tras la declaración del Estado de Alarma. Dedicada a la fabricación de rótulos, se reconvirtió durante la pandemia y empezó a moldear mamparas de metacrilato transparente, para separar al trabajador de los clientes y evitar así la transmisión de la enfermedad.

“Algo había que hacer a partir de la maquinaria y la experiencia para salvar a nuestra empresa y a los trabajadores”, comenta  Pepe Llabrés, CEO y fundador de Rotulowcost. La respuesta de los clientes fue la esperada y la caja empezó a ingresar dinero tras varias semanas a cero. Con la relajación de las medidas y la vuelta de cientos de miles de trabajadores a sus puestos de trabajo, Rotulowcost confía en seguir expandiendo su nueva línea de negocio en los meses de verano. Además, la fabricación de rótulos volverá poco a poco a la normalidad.

La app de Ifeel

Ifeel, alguien que te escucha

Nunca habíamos sido tan vulnerables como en estos meses en los que el miedo y la incertidumbre nos tuvo recluidos. “Durante el confinamiento se vio rápido la necesidad de hablar con un profesional”, cuenta a El Independiente el CEO de Ifeel Martin Villanueva. Su empresa de psicólogos online surgió de la necesidad de él mismo de dar con un profesional, y entonces se dio cuenta de que este servicio no estaba muy extendido en España. 

“La ansiedad, depresión y problemas de pareja y algunos grupos de la población que estaban en riesgo, como parejas amenazadas de violencia de género”, según Villanueva, han sido las motivaciones principales de sus usuarios estos meses. 

La demanda se disparó con un crecimiento del 70% al 80%, “hemos tenido que ampliar nuestros colaboradores y el servicio todavía se mantiene creciendo. Las secuelas psicológicas de la pandemia no han florecido todavía”, asegura el CEO. “La incertidumbre económica y sus efectos aumentarán la necesidad de contactar con un psicólogo”, añade.

La imparable economía circular

La dinámica de reutilizar para hacer nuestra existencia más sostenible sobre el planeta es, además de necesaria rentable. Y en tiempos de pandemia ser un servicio esencial es determinante desde el punto de vista empresarial. “El sector del reciclaje era esencial y ha sido una fortuna trabajar en este tiempo, y la actividad no ha parado, hemos podido mantener un buen nivel de empleo, apenas hicimos un ERTE parcial durante muy poco tiempo”, explica Luis García Torremocha, CEO de la empresa extremeña Movilex.“Compramos residuos y fabricamos materias primas que se han seguido vendiendo”, asegura. Ya están a pleno rendimiento, con tres turnos de lunes a viernes. “Compramos residuos electrónicos, desde un televisor, un coche o un teléfono le hacemos pasar por un proceso de descontaminación y después se le da valor”. Esto es vuelven al mercado en forma de cobre aluminio o hierro. El 80% del hierro que se usa y el 40% del cobre y el  aluminio provienen ya de la economía circular.

Carla Sánchez y Marta Sánchez-Moreno de The Holistic Concept.

The Holistic Concept, píldoras de conocimiento

La gestión de la situación que hemos vivido estos meses ha recaído sobre cada uno de nosotros. Abordarla con las mejores herramientas posibles ha sido posible gracias la guía de empresas como The Holistic Concept. Esta start up daba servicio para los departamentos de recursos humanos de empresas como Ibermutua, Grupo Secuoya, NH Hoteles o Yves Rocher. Su negocio es la creación de contenidos como “píldoras que están pensadas como contra el estrés y que han sido muy efectivos para nuestros usuarios”, nos cuenta Marta Sánchez-Moreno, una de las fundadoras de la empresa. Pero con el confinamiento abrieron sus contenidos lanzando el servicio Freemium para particulares, que incluye acceso gratuito al 30% del contenido de la plataforma y la recepción de la newsletter semanal. Con esta iniciativa han tenido un crecimiento del 300% y  13.000 usuarios registrados nuevos.

“Aunque esta situación ha sido un desgracia estamos muy agradecidas de haber aportado nuestro granito de arena”. Algunas de las pildora de más éxito han sido las que ayudan a como mantener bien la postura de la espalda. “Hay que tener en cuenta que durante el confinamiento los teletrabajadores han aumentado unas dos horas su jornada laboral y en casa no teníamos los equipamientos necesarios así que la espalda ha sufrido mucho”. Otro problema muy recurrente que han detectado ha sido la conciliación del sueño. “También los niños han sufrido esta situación y hay contenido para los niños. De hecho ahora han creado recursos para trabajar en familia el estrés”, explica la empresaria.

We Are Knitters, tejer, tejer y tejer

A María José Martín y Alberto Bravo les pilló totalmente desprevenidos la explosión de su negocio. We Are Knitters es una empresa de venta de ovillos de lana a domicilio que inició su andadura en 2011 y que rápidamente se expandió internacionalmente. Actualmente  tiene más de medio millón de seguidores en Instagram. Sin embargo, nunca habían tenido una demanda como la de marzo y abril de 2020.

La gente, confinada en casa, tenía que llenar el tiempo libre y muchos eligieron las agujas y la lana: los pedidos aumentaron un 100% en España y la avalancha de pedidos les hizo llegar a facturar 100.000 euros en un solo día. «Está feo decirlo, pero la situación nos ha favorecido», señaló recientemente Alberto Bravo a Business Insider España. «Abril ha sido nuestro mejor mes en la historia, cosa que jamás ha sucedido. Está previsto que crezcamos bastante, pero todavía hay mucha incertidumbre”.