El exdirector de Riesgos y Recuperaciones Inmobiliarias del BBVA Antonio Béjar declara nuevamente este viernes a petición propia tras manifestar su intención de colaborar en la investigación sobre los contratos de la entidad con el excomisario José Villarejo, a través de su empresa de espionaje Cenyt.

En la pieza 9 del caso Tándem se investiga la «múltiple contratación» de Villarejo por parte de «altos directivos» del BBVA para supuestas labores de espionaje entre 2004 y 2017.

Una contratación que perseguía, según sostuvo el juez en el auto donde levantó el secreto de sumario el pasado enero, «el desarrollo de múltiples servicios de inteligencia y/o de investigación de carácter patrimonial» e «ilícito» y que presuntamente conllevaba labores de seguimiento, acceso al tráfico de llamadas y a documentación bancaria, informa Efe.

Voluntad de colaborar

Hechos por los que ya ha declarado Béjar, exdirector de Riesgos y Recuperaciones Inmobiliarias del BBVA, en varias ocasiones ante el magistrado Manuel García Castellón, a quien trasladó hace más de un año su voluntad de colaborar, lo que hizo que la Fiscalía retirase la petición de 500.000 euros de fianza que había solicitado para él.

Quien también fuese presidente de la filial del banco Distrito Castellana Norte (DCN), volverá al tribunal como imputado por los delitos de cohecho y descubrimiento y revelación de secretos, y lo hará a petición propia.

En una de sus declaraciones ante el juez, Béjar aseguró que daba cuenta de sus reuniones al expresidente del BBVA Francisco González, también imputado, y a los superiores jerárquicos que despachaban con éste «para el cumplimiento de las órdenes de contratar a Cenyt (empresa de Villarejo)».

Béjar declarará un día después de que lo haga como testigo la que fuera secretaria del exjefe de Seguridad del banco Julio Corrochano, antiguo miembro de la Policía, quien firmó muchos de los contratos con Villarejo y que en su día tuvo que pagar una fianza de 300.000 euros para no entrar en prisión.

Durante su declaración ante el juez, el expresidente de la entidad Francisco González, también imputado, dijo no tener «ni idea» de los contratos y lanzó sobre Corrochano la responsabilidad de haber contratado a Villarejo, si bien la Fiscalía sospecha que fue él quien se lo habría encargado al exjefe de Seguridad.

Entre los contratos investigados figura uno de 2004 para investigar a la constructora Sacyr cuando inició un movimiento para tratar de tomar el control del grupo bancario, que finalmente no tuvo éxito; o el proyecto PIN para espiar presuntamente al presidente de Ausbanc, Luis Pineda (actualmente en juicio por un caso de supuesta extorsión).