Miguel Ángel Rojo López presidente DO Arlanza

Miguel Ángel Rojo López presidente DO Arlanza Rafa Ordóñez

Economía

Vino de crianza contra la España vacía

La despoblación paulatina de Castilla y León se agudiza en el siglo XXI, desde 2010 a 2020, la comunidad ha perdido 170.000 habitantes. Las ausencia de industria deja al sector primario el peso del desarrollo económico. El cereal, omnipresente en estas tierras, tiene maquinaria para suplir la ausencia de manos. La viticultura, con gran arraigo en la Comunidad, ya ha demostrado su capacidad generar riqueza con las denominaciones de origen de Ribera del Duero, Rueda o Bierzo.

Entre las nueve denominaciones de origen de Castilla y León, hay una que está ubicada en la región con menor densidad de población. Es la denominación de origen de Arlanza y abarca el corazón de la provincia de Burgos y el sureste de Palencia. Nació en 1995 para impulsar la viticultura en la región en el valle medio y bajo del río Arlanza. Pero no fue hasta 2007 cuando se reconoció Arlanza como DO. Desde entonces 67 poblaciones -54 en Burgos, 13 en Palencia- han quedado bajo el paraguas de la marca Arlanza. Los habitantes de los 67 municipios, según los datos de la DO, no superan los 10.000 habitantes.

Las 24 bodegas inscritas en la DO son un motor cuya relevancia trasciende la viticultura para entrar en el terreno de las políticas poblacionales. «Estamos en una comarca en la que, prácticamente, sólo queda cereal y con la modernización que hay una sola persona puede hacer mucha labor. En cambio en el mundo del vino es una oportunidad para crear puestos de trabajo», explica Miguel Ángel Rojo López presidente DO Arlanza. Nos atiende junto la bodega Monte Amán, una de las impulsoras de la DO, en Castrillo de Solarana (Burgos). Si bien asegura que muchos son trabajos temporales, mantiene que cuando una bodega supera las cinco hectáreas de viñedo ya tiene que incorporar personal fijo.

«La industria ha caído de tal manera que no hay ningún puesto de trabajo en esta zona, el poco que nos queda es del turismo y la viticultura», afirma Rojo. «Necesitamos trabajos para poder mantener familias en nuestra zona que es lo que necesitamos para que los pueblos sigan vivos», añade.

La denominación es joven, pero la tradición vitícola se remonta a registros de viñedos en monasterios del siglo VII. La expansión del cereal entre los siglos XIX y XX en la región arrinconó a la cepas que se fueron arrancando para dejar espacio al cereal.

Mari Ortiz, propietaria de Bodegas Covarrubias, tiene en sus tierras algunas de las cepas más antiguas de la zona. Se encuentran a 1100 metros de altitud, están en el límite de su viabilidad. Allí nos enseña las cepas en la Sierra de Covarrubias. «El hollejo de las uvas es más duro y deja un sabor astringente al vino, como cuando comes una nuez que te pega un poco la lengua, pero le da más aromas», explica. La cueva de su bodega es una de las atracciones turísticas de la localidad de Covarrubias (Burgos), tiene 200 años de antigüedad. «Mi padre la compró hace unos 80 años. Él hacía mosto y se lo llevaba a la Rioja, entonces no existían la denominaciones, lo llevaban como vino de mesa. Y se hacía en los mismos depósitos que todavía tenemos», asegura.

«Esta es una DO pequeña y de reciente creación pero con mucha tradición vitícola. Esta es una zona con posibilidades tenemos un clima que favorece hacer vinos jóvenes rosados, blancos pero por nuestro suelo y la altitud de la viñas se puede venir a hacer grandes vinos de guarda»

Miguel Ángel Rojo López presidente DO Arlanza FOTO: R.O.

El presidente de la DO defiende las bondades de Arlanza: «Esta es una DO pequeña y de reciente creación pero con mucha tradición vitícola. Esta es una zona con posibilidades tenemos un clima que favorece hacer vinos jóvenes rosados, blancos pero por nuestro suelo y la altitud de la viñas se puede venir a hacer grandes vinos de guarda».

Los vinos de crianza son la gran apuesta de Bodegas Buezo, en Mahamud (Burgos). La bodega en una de las más modernas de la denominación. Una imponente bodega rodeada de sus propios viñedos.

La altitud de la DO Arlanza es de 900 metros «eso conlleva que aparte del ciclo de madurez, en septiembre, la gran oscilación térmica – con 20 grados de diferencia entre el día y la noche- conseguimos unas uvas tremendamente concentradas y eso equivale a tener una alta concentración polifenólica y una buena acidez por lo que tenemos los ingredientes, de manera gratuita para elaborar vinos de guarda con un potencial de crianza muy bueno», asegura Fernando López, enólogo de Bodegas Buezo.

«Estamos consiguiendo vinos que reflejan de manera muy honesta y muy auténtica el terruño, el clima y el saber hacer de la gente», Fernando López, enólogo de Bodegas Buezo.

Fernando López , enólogo de Bodegas Buezo. FOTO: R.O

El viñedo de esta bodega es nuevo, apenas 23 años. «Aquí era todo viñedo, pero la llegada del cereal arrasaron con ello. Nosotros hemos querido recuperar esta zona y su potencial. Si antaño estaba plantado de viñedo, sería por algo», asegura el experto de Buezo.

Según este enólogo los caldos que salen de esta región son muy singulares, «estamos consiguiendo vinos que reflejan de manera muy honesta y muy auténtica el terruño, el clima y el saber hacer de la gente», concluye.

Edificios históricos de la Localidad burgalesa de Covarrubias.
Localidad burgalesa de Covarrubias. R.O.

El maridaje con el turismo

Esta moderna bodega está diseñada para que todos los procesos de producción que se hacen en su sede puedan ser contemplado por visitas guiadas, gracias a las grandes cristaleras, que separan su estancias. Desde el embotellado al laboratorio la transparencia es máxima. En la bodega vinculan la experiencia vitícola con los eventos empresariales, los turísticos y los personales. El restaurante panorámico de la bodega da cuenta de cómo el sector del vino convive con el turismo.

En la demarcación territorial de la DO hay atractivos turísticos importantes, como Santo Domingo de Silos, Covarrubias o la localidad de Lerma. El presidente de la DO tiene claro el potencia del terruño que representa. «Tenemos que creernos que tenemos posibilidades, porque las tenemos. Además no es una zona que haya que hacer un gran gasto para invertir y sacar una rentabilidad», añade.

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