La pandemia ha cambiado muchos hábitos y se ha llevado sectores casi enteros por delante, pero también ha abierto oportunidades de negocio al calor de las nuevas necesidades generadas por la covid-19. El mundo de las piscinas vive un momento dorado y la multinacional de origen catalán Fluidra, especializada en equipamiento de piscinas y bienestar, ha visto cómo su valor en bolsa no para de crecer.

Aunque empezó a cotizar en 2007, la compañía dio el salto al Ibex-35 el pasado mes de marzo como sustituta de Bankia. Y desde entonces, el valor de sus acciones y su capitalización bursátil no hacen sino mejorar y alcanzar máximos históricos. Actualmente, vale 7.120 millones de euros y sus títulos tienen un precio de 36,4 euros. En marzo valían 24,3 euros.

Presente en más de 45 mercados, con 1.488 millones de euros de ventas globales y más de 6.000 empleados, el líder global en la industria de las piscinas anunciaba esta misma semana una nueva compra en Estados Unidos con la que quiere seguir creciendo en este mercado.

La adquisición del fabricante estadounidense S.R. Smith especializado en equipamiento y material exterior para piscinas por de 240 millones de dólares es la tercera compra en lo que va de año al otro lado del Atlántico, donde todavía ven muchas oportunidades.

Precisamente, la firma presidida por Eloi Planes se fusionó en 2018 con el gigante Zodiac, tras cuya integración se terminó convirtiendo en el líder global del sector. Ahora, el incremento del teletrabajo y el éxodo del centro de las ciudades a las afueras y al mundo rural es uno de los factores que explica su crecimiento en bolsa en los últimos meses.

«La gente busca espacios más grandes con jardines y en zonas con clima cálido como España, Francia, Italia, Portugal, la piscina acaba siendo siempre el centro de esos lugares», apunta el director financiero de la compañía, Xavier Tintoré. En el caso norteamericano, también se benefician del éxodo del norte al sur del país, a estados como Florida, Louisiana o Texas.

Pero no sólo de construir piscinas se nutre el negocio de esta firma fundada hace 52 años por cuatro familias catalanas en Barcelona al calor de las nuevas urbanizaciones en las afueras de la ciudad condal, de Madrid y el levante español.

En el mundo existen cerca de 17 millones de piscinas instaladas y cada año se suman entre doscientas y trescientas mil

Precisamente, el mantenimiento del parque ya existente es el núcleo duro de su modelo, que desde el principio ha estado marcado por la internacionalización. «En el mundo existen cerca de 17 millones de piscinas instaladas y cada año se suman entre doscientas y trescientas mil», recuerda Tintoré.

Y, además, a ese parque cada año se pueden incorporar nuevas cosas que la tecnología va desarrollando. «No es lo mismo una piscina que se construía hace veinte años que ahora», añade. Entre otras innovaciones están los sistemas para clorar o calentar el agua o para controlar telemáticamente los parámetros de la instalación a través del internet de las cosas.

Además, el sector residencial -el más activo con la pandemia- representa el 75% del volumen del mercado. Y en el caso de la compañía española, representa el 90% de sus ventas. Por tanto, su exposición al sector comercial golpeado por la pandemia (piscinas públicas, de hoteles, parques acuáticos o centros de spa) es mucho menor.

Ahora mismo las cuatro familias fundadoras siguen presentes con un 30% del capital de la compañía mientras el fondo Rône Capital -propietario de Zodiac- va disminuyendo su peso y tiene aproximadamente un 16%. Tras la compra de S.R. Smith, Fluidra ha elevado sus previsiones anuales. Espera que las ventas crezcan entre un 37% y un 42%, que el margen Ebitda siga entre el 25% y el 25,5% y que el beneficio de caja neto por acción suba a un rango de entre un 83% y un 93%.

Entre los grandes vectores de crecimiento también está la mejora de la sostenibilidad, con el desarrollo de elementos para mejorar la eficiencia energética o el uso de productos menos agresivos con el medio ambiente. «En lugar de los químicos tradicionales, ahora hay soluciones con rayos ultravioletas, con cloración salina, con ozono que te permiten que el agua de la piscina tenga más calidad», remata Tintoré.

Un campo que encaja con la filosofía de los fondos europeos para la reconstrucción tras la covid-19 que Bruselas repartirá en los próximos años y que la compañía ya ha estudiado.