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Los inversores temen que el modelo de negocio de MásMóvil se agote a pesar de que aumentan los clientes

Preocupa el aumento de la deuda para acometer nuevas operaciones

El consejero delegado del Grupo MásMóvil, Meinrad Spenger.

El consejero delegado del Grupo MásMóvil, Meinrad Spenger. MásMóvil

MásMóvil sigue creciendo exponencialmente en cuanto a operaciones corporativas y en número clientes. No obstante, el mercado teme que su modelo haya tocado techo y que las últimas adquisiciones hayan sido a costa de aumentar la deuda. 

La empresa de telecomunicaciones tiene una deuda de alrededor 1.500 millones de euros, una vez que se refinanció cuando se hizo efectiva la compra de Euskaltel. En un informe financiero de una de firma inversora a la que ha tenido acceso este periódico y que será publicada próximamente, se indica que “a pesar de que la adquisición de la empresa vasca supone un avance en la cartera de clientes (gracias a su política de precios agresivos), presencia geográfica y marcas, tiene un nivel alto de deuda y su caja empieza a ser un problema”.

Dicha adquisición, a juicio de los analistas del sector de las telecomunicaciones “ha supuesto un movimiento corporativo de más de 3.000 millones de euros a través de los fondos y que no ha cambiado la situación del mercado, la famosa consolidación tan esperada que conlleva un enfriamiento de la situación competitiva”.

El control por parte de los fondos de inversión en MásMóvil también es objeto de duda por parte de los analistas de dicho informe. En concreto señalan que KKR, Cinven y Providence, que controlan mayoritariamente el grupo, pueden “suponer un freno a nuevas operaciones corporativas”. Para ello, los propios analistas sugieren que irrumpan “en el accionariado nuevos fondos o impulsar una nueva integración con otra marca en el mercado”. 

No obstante, la segunda opción parece más que improbable. A pesar de que MásMóvil mantuvo contactos con Vodafone para crear una nueva joint venture y crear la mayor empresa de telecomunicaciones de España, su CEO Meinrad Spenger ha dejado claro en varias ocasiones que su compañía caminará y no se plantea ningún movimiento similar.

Mayores inversiones

Respecto a las inversiones, los analistas consideran que MásMóvil debería replantearse su “estrategia” ya que “no le interesa invertir en el desarrollo de grandes infraestructuras de red ya que se apoya en los contratos con otras compañías y el acceso que tiene gracias a la regulación”. 

Los analistas, en este sentido, acuden a la hoja de ruta de la compañía para refutar la teoría de las “pocas inversiones” que va a acometer la compañía en los próximos ejercicios. A su vez, subrayan que “la compañía no dispone de capex necesario para realizar inversiones”

Fuentes de MásMóvil, en este sentido, insisten en que “la compañía ha invertido cerca de 2.000M€ en los últimos 4 años en infraestructura fija y móvil y equipamiento de los clientes, superando los 2.500 millones de euros si se suma la operación de Euskaltel”.

A su vez, las mismas voces remarcan que “no cualquier inversión es útil” puesto que “debe ser eficiente y crear riqueza sostenible (por eso esquemas de coinversión)”. “MásMóvil  ha centrado su esfuerzo inversor en infraestructura complementaria (inversiones en el ámbito rural) que crea valor y reduce la brecha digital. (+1,6M de hogares desplegados en poblaciones de menos de 20.000 habitantes)”, sentencian.

MásMóvil, a la caza de Vodafone

A pesar de estas incertidumbres, MásMóvil a base de una gran estrategia comercial y adquisiciones de operadores, ha conseguido asentarse en el cuarto lugar en cuota de mercado y amenaza peligrosamente a Vodafone. 

En los últimos dos años, los tres grandes operadores han perdido en torno a 300.000 usuarios, mientras que MásMóvil ha ganado casi 800.000 líneas en ese espacio de tiempo. Cada año gana en torno a 500.000 líneas, aunque en el último año la pandemia ha frenado ligeramente el crecimiento a 400.000 líneas.

De hecho, la compañía ya ha superado los dos millones de clientes tanto de banda ancha como de telefonía móvil. Pero a estos dos millones hay que sumar los de Euskaltel, compañía adquirida recientemente, por lo que se quedará a tan solo 300.000 clientes de Vodafone. 

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