Economía

Abonos, piensos y energía: los costes disparados que ahogan al campo

Un hombre siega la tierra del campo perteneciente a la huerta ecológica de Ecosecha, en Velilla de San Antonio, Madrid.

Un hombre siega la tierra del campo perteneciente a la huerta ecológica de Ecosecha, en Velilla de San Antonio, Madrid. Ricardo Rubio / Europa Press

El imparable crecimiento de los costes de producción ahora a ganaderos y agricultores. Desde los carburantes hasta los piensos, pasando por la luz, los fertilizantes o los abonos han sufrido una «escalada sin precedentes», denuncian las organizaciones agrarias y ganaderas. Todas ellas llevan tiempo clamando por una situación que se ha agravado por la coyuntura mundial tras el coronavirus.

Los últimos datos del Ministerio de Agricultura del mes de septiembre reflejaban un incremento de los costes del 17,64% respecto a un año antes. Pero desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) aseguran que esos datos «están totalmente sobrepasados por la realidad». Tras el verano se produjo una subida de costes exponencial y «nuestros cálculos reflejan una subida interanual a finales de 2021 del 30%, liderada fundamentalmente por el precio de la energía, los fertilizantes y piensos», explica José Luis Miguel, director general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag).

Por su parte, un reciente informe de la organización Asaja recoge que los precios de los fertilizantes se han disparado en el último año entre un 198 y un 252%. Estos productos representan en torno al 7,4% de los costes del agricultor, por lo que ya hablan de «la campaña más cara de la historia» tras venir de una con los precios más bajos que se veían desde hace 10 años. Ha subido desde el fósforo hasta el potasio, pero se lleva la palma el nitrógeno por la crisis energética mundial. Para su producción se emplea fundamentalmente gas natural.

El precio de los productos fitosanitarios también han crecido hasta un 191%. La subida del polémico glifosato (Roundup) ha registrado un encarecimiento del 191%, de 3,30 euros por litro en octubre de 2020 a 4,90 euros en octubre de 2021. Ahora mismo se sitúa en los 9,60 euros por litro. Estos productos suponen cerca del 5% de los costes de explotación de las plantaciones.

«Hemos manifestado al Gobierno que esta situación no puede permanecer en el tiempo porque no podemos vender nuestros productos al mismo precio que hace 20 años mientras tenemos incrementos de costes continuos», se queja Juan José Álvarez, director de Asaja. Pero las soluciones, aunque se buscan, tardan en hacer efecto.

Mientras tanto, el precio de los abonos también se ha disparado un 150% desde el año pasado. Según los cálculos de esta organización, un camión con 2.500 kilogramos costaba en octubre 4.000 euros y actualmente vale 10.000. Para amortiguar el golpe, agricultores de algunas plantaciones de secano están optando por reducir o retrasar los abonados. «Pero en el regadío eso es algo que no se puede hacer», apunta Miguel.

¿Y cómo se puede enfrentar toda esta oleada de subidas sin perecer en el intento? «Pues se encara pagando mucho más y sin mucha capacidad de maniobra porque tampoco hay margen», se resigna el miembro de Coag. «Si tienes animales, no hay más remedio que pagar más por los camiones de pienso para darles de comer». Y ese alimento para el ganado también ha registrado una subida interanual cercana al 27%, calcula Asaja.

Una vaca y su ternero mamando en una finca de ganadería extensiva en Colmenar Viejo (Madrid). Carlos Luján / Europa Press

Aunque la crisis de las materias primas se deja notar en tareas habituales del campo. «Si tienes que hacer un embarrado para hacer una plantación también ha subido una barbaridad», ejemplifica Miguel, por el coste de los metales. Por su parte, los plásticos se han encarecido un 59% desde marzo de 2020 a enero de 2022, por lo que los dueños de los invernaderos también ven golpeada su rentabilidad. Además, los precios de la maquinaria (tanto compra como mantenimiento) se han visto incrementados entre un 10 y un 25% y el del agua ha subido otro 33%, según los cálculos de Asaja.

Los carburantes son una de las partidas críticas para agricultores y ganaderos. Y la escalada en el precio no se detiene. Según el citado informe, el precio del gasóleo B ha pasado de 0,52 euros/litro en octubre de 2020 a 0,92 euros/litro en enero de este año. Esto representa una subida de precio del 78%. Por su parte, el precio de la gasolina ha subido un 43% entre mayo de 2020 y enero de 2022. Y el gasóleo está en precios que no se veían desde diciembre de 2013, con un incremento del 41% desde mayo de 2020 (de 0,98 euros/litro a 1,38 €/L).

SMI y reforma laboral

Pero a todo los anterior se añade el incremento de los costes salariales. Tras varias subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), agricultores y ganaderos temen ya las nuevas alzas que planea el Gobierno. Además, desde el sector se muestran muy críticos no sólo con una reforma laboral -que tachan de «perjudicial» para el campo- sino también con la reforma del sistema de cuotas de los autónomos a partir de 2023 en base a los ingresos reales y los rendimientos. «Así va a ser totalmente inasumible seguir en esta profesión», se queja Álvarez.

Ante todo este panorama, creen necesario que todos estos aumentos de costes de agricultores y ganaderos se repercutan en el precio final de los productos. Al menos, en lo que ellos reciben por el mismo. «Ya sea la distribución o la industria alimentaria tienen que repercutirlo y hacer lo que dice la Ley de la Cadena Alimentaria para pagar al menos el coste de producción», subraya Miguel.

«Lo que pedimos es que la ley se ponga en marcha de una vez porque de momento no ha valido para nada», remata Álvarez. «Muchas explotaciones están ahogándose y uno de los sectores más afectados es el de la leche», prosigue. Tras muchas presiones por parte de los dueños de estas explotaciones, algunos supermercados han empezado a subir algunos céntimos los precios en los lineales. Pero a pesar de ello, denuncia Asaja, en el último año se han cerrado un tercio de las explotaciones.

Al escenario de incremento de costes se han sumado en las últimas semanas las polémicas declaraciones del Ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la calidad de la carne en las explotaciones de ganadería intensiva. Algo que a las puertas de la campaña electoral para las elecciones autonómicas en Castilla y León ha servido para agitar la batalla entre los partidos de la oposición contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Además, las movilizaciones y tractoradas se reparten ya por toda la geografía española y las organizaciones prevén culminar sus protestas con una gran manifestación en Madrid el próximo 20 de marzo.

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