La red social Twitter anunció este viernes que pondrá en marcha una estrategia de ‘píldora venenosa’ para evitar ser adquirida por el multimillonario Elon Musk, que ha lanzado una oferta de compra por un valor total de unos 38.000 millones de euros para hacerse con el 100% de la compañía y retirarla de cotización.

Musk ha presentado una oferta, que asegura que no es negociable, que ofrece un valor de 54,20 dólares por acción, una prima de unos 10 euros sobre su valor actual. Musk anunció este mes que entró al accionariado de Twitter con un 9,2%, aunque rechazó sentarse en el consejo y ha criticado desde entonces la censura y el funcionamiento de la plataforma que aspira a controlar para «ampliar la libertad de expresión».

La junta directiva de Twitter dejó claro desde un primer momento que se defendería de la oferta de adquisición de Musk, cuyo objetivo final es que su oferta se vote entre los accionistas y no sólo en el consejo de la compañía.

Ante la hostilidad de la operación, Twitter ha optado por una estrategia de ‘píldora venenosa’, común desde los años 80 y usada anteriormente por compañías como Papa John’s o Netflix para defenderse de compras no deseadas.

La barrera de Twitter contra Musk: flip-in poison pill

En el caso de Twitter, la estrategia pasa por una ‘píldora venenosa flip-in’, por la que la compañía ofertará a algunos accionistas adquirir paquetes nuevos de acciones a un precio muy reducido. Se trata de una ‘opción nuclear’ en opinión de algunos analistas, puesto que el movimiento diluye el valor de los títulos de los accionistas actuales. Pero al mismo tiempo también hace menguar el paquete que el comprador aspira a controlar.

El objetivo último es hacer a la compañía menos atractiva para su adquisición e intentar que el comprador desista de la operación. En los últimos días, Elon Musk ya ha admitido que quizá no pueda comprar Twitter, aunque ha reconocido que tiene un «plan B».

«El Plan de Derechos reducirá la probabilidad de que cualquier entidad, persona o grupo se haga con el control de Twitter a través de la acumulación en mercado abierto sin pagar a todos los accionistas la prima adecuada por el control, o sin dar al consejo el tiempo suficiente para tomar decisiones informadas y llevar a cabo acciones que defienden los intereses de los accionistas», explicó la compañía al anunciar su nueva estrategia de píldora venenosa.

Esta medida, que se considera legal y que caduca en un año, no significa que el consejo no pueda aceptar o contemplar una propuesta de adquisición de la compañía, concreta el comunicado.

Antes de la decisión oficial de Twitter, una de las primeras reacciones a la oferta de Elon Musk llegó de otro de los accionistas principales de la compañía tecnológica norteamericana, el príncipe saudí Alwaleed bin Tatal, que controla más del 5% de Twitter. El jerarca aseguró que rechazaría la oferta de Musk, que respondió con ironía al jeque: «¿Qué opina Kingdom de la libertad de expresión periodística?».