Economía

Los inversores piden a los bancos centrales que no minimicen el riesgo de una recesión

Operador de inversiones en un mercado asiático.

Operador de inversiones en un mercado asiático. EFE

La volatilidad se ha instalado en los principales índices bursátiles de todo el mundo. La inflación desbocada y la alerta de una posible recesión hacen que el mercado suba y baje bruscamente en poco tiempo. Ante esta situación, los inversores temen que las decisiones de los bancos centrales se olviden de la economía. Muchos de ellos, lamentan que se priorice tan fuertemente la inflación frente a la posible desaceleración económica.

Ibrahima Kobar, CIO de Ostrum AM, advierte que “cada vez se hace más probable una recesión”, a pesar de que los datos económicos se mantienen por el momento “las dificultades aumentan y sugieren una marcada desaceleración”. En este sentido apunta que “esta tendencia debería convertirse en la principal preocupación para los mercados en los próximos meses”.

En relación con la inflación, el CIO de Ostrum AM, comenta que la principal consecuencia es que “contribuye significativamente a aumentar la volatilidad nominal de los mercados”, y señala que “el impacto en el poder adquisitivo de los hogares se está haciendo notar, al igual que las presiones sobre los márgenes de las empresas, especialmente de las pymes”.

Por otro lado, en su análisis sobre la política monetaria, Kobar afirma que “los bancos centrales son excepcionalmente unívocos: se están mostrando preocupados, sobre todo, en torno a la inflación” y plantea dos cuestiones: “¿hasta cuándo los bancos centrales van a ignorar las correcciones del mercado, especialmente las asociadas con el crecimiento?”, y, “¿cuándo van a suavizar los bancos centrales el ritmo del endurecimiento monetario?”.

El experto lamenta que no hay una alternativa a una inflación persistentemente alta o una recesión, por lo que “la volatilidad persistirá a corto plazo”. Los expertos de la gestora de fondos Federated Hermes coinciden en que la volatilidad seguirá en el corto plazo “porque no hay una tercera vía entre dos opciones igualmente desagradables, es decir, una inflación persistentemente alta frente a una recesión”.

Será difícil para los bancos centrales calibrar una respuesta política que aborde la alta inflación sin matar la expansión económica

Silvia Dall’Angelo, economista senior de Federated Hermes Limited, explica que el mercado reconoce ahora que un aterrizaje suave es un hecho improbable, ya que “será difícil para los bancos centrales calibrar una respuesta política que aborde la alta inflación sin matar la expansión económica”.

Según Louise Dudley, CFA, responsable de Crédito de Federated Hermes Limited, los temores de estanflación siguen aumentando, y los inversores se refugian en posiciones de efectivo a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se desploman. De hecho, asegura que la acumulación de efectivo ha alcanzado el nivel más alto desde septiembre de 2001, “lo que indica un fuerte sentimiento bajista entre los inversores”.

Para el experto, los comentarios de tono hawkish (agresivo) del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, sirvieron de advertencia a los inversores en renta variable: la Fed seguirá subiendo los tipos hasta que haya pruebas «claras y convincentes» de que la inflación está en retroceso.

Martin Wolburg, economista senior de análisis de Generali Investments, explica que dado el mal comienzo del año, la prolongación de la guerra de Ucrania y la creciente probabilidad de que se produzcan nuevas perturbaciones de la oferta, “mantenemos nuestras perspectivas de crecimiento para 2022 en un 2,2%, muy por debajo de la previsión de consenso del 3,2%”.

Ante esto, Wolburg señala que el Banco Central Europeo dejará de aplicar el quantitative easing (QE, el programa de recompra) en junio y además, prevé que se adelante el ciclo de normalización monetaria a julio.

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