Economía

El Banco de España apunta que las comisiones bancarias pueden contribuir "positivamente" a la estabilidad financiera

No obstante, el organismo señala también algunos riesgos como la migración de clientes a nuevos servicios digitales, afectar a la inclusión financiera o empeorar la reputación de los bancos

Fachada de la sede central del Banco de España, en Madrid.

Fachada de la sede central del Banco de España, en Madrid. EP

El Banco de España apunta que las comisiones bancarias pueden contribuir «positivamente» a la estabilidad financiera. No obstante, el organismo matiza que también puede conllevar algunos riesgos para el sector como la migración de los clientes hacia nuevos operadores digitales; afectar a la inclusión financiera e impactar de forma negativa en la reputación de los bancos.

Esta es una de las conclusiones del artículo «Análisis económico de las comisiones bancarias, su régimen jurídico y su relevancia para la estabilidad financiera» publicado este jueves y recogido por Europa Press.

El análisis explica que la banca y las entidades financieras estarían cambiando su modelo de comisiones hacia un marco «en el que los costes se repercuten de forma más directa y diferenciada por servicio», especialmente los ingresos por servicios de pago (como cuentas corrientes, tarjetas bancarias o transferencias).

Esto se reflejaría en la aparición de nuevas tipologías de comisiones o de nuevas formas de aplicación en servicios concretos que antes se englobaban en categorías más generales, fomentado, en algunos casos, por diversos condicionantes tecnológicos. Las comisiones individualizadas por la prestación de servicios se fortalecerían como un canal de ingresos que tiende a ser «más relevante» y a poner en relieve el valor añadido de la operativa bancaria. También facilitaría nuevos mecanismos para estimular la vinculación entre el cliente y la entidad.

El Banco de España considera que la necesidad de reforzar la rentabilidad podría ser una de las motivaciones para esta transformación. «En el caso de los servicios de pago, además, destaca como potencial factor de cambio la propia evolución del modelo en su propia operativa, con un uso creciente de herramientas digitales, la aparición de métodos de pago alternativos nacidos a raíz de estas y el surgimiento de nuevos competidores que podrían ofrecer servicios a menor coste», añade.

En este sentido, el artículo expone que la respuesta de los clientes al nuevo modelo derivado de la digitalización de las entidades «supone el mayor reto, en especial ante la aparición de los nuevos operadores digitales (fintech y bigtech)», una situación impulsada por la liberalización recogida en la Directiva europea de Servicios de Pago II.

El supervisor señala que estos nuevos competidores todavía tienen un «peso testimonial» en la concesión de crédito en las economías europeas, aunque presentan un crecimiento «sostenido» y su modelo de negocio tiene la particularidad de poder ofrecer servicios de pago a menor coste gracias a una infraestructura técnica más eficiente y a la potencial monetización de la información de uso de sus clientes.

Asimismo, el Banco de España prevé que la irrupción de nuevos mecanismos de pago digital, como las transferencias inmediatas, lleve a una transformación del propio modelo de pagos y, como consecuencia, a un cambio en el modelo de cobro de comisiones asociadas.

También recuerda el supervisor la posible emisión de un euro digital por parte del Banco Central Europeo (BCE), que en julio de 2021 aprobó la realización de un estudio sobre su viabilidad, diseño, riesgos y requerimientos operativos y legales que comenzará en octubre y se prolongará durante dos años.

«En función de su diseño final, este instrumento de pago, que abarcaría también las transacciones entre particulares y comercios, podría tener una incidencia significativa sobre los ingresos por comisiones», explica.

Implicaciones para la estabilidad financiera

Desde el punto de vista de la estabilidad financiera, el Banco de España ve dos implicaciones de la transformación del modelo de comisiones. Por un lado, una posible mayor contribución de las comisiones a la rentabilidad de las entidades y, con ello, de su capacidad para sostener periodos de tensión.

«Unido este hecho al papel de las comisiones como posible contrapeso ante deterioros en la solvencia, así como a su menor oscilación cíclica, podría anticiparse que esta fuente de ingresos estaría ganando relevancia como un factor adicional que se ha de tener en consideración para la evaluación de la estabilidad financiera», ahonda el supervisor.

Sin embargo, también podría conllevar la aparición de nuevos riesgos, tanto para las entidades como para sus clientes, que pueden materializarse en distinta medida e impactar de forma heterogénea sobre las distintas entidades e incluso sobre la estabilidad del sistema.

En este sentido, explica que una tendencia a individuar las comisiones podría conducir a una mayor conflictividad para las entidades, en caso de que su establecimiento pudiera percibirse por la clientela, o por una parte de ella, como «injustificado, desproporcionado o que se solapa con otros servicios por los que las entidades ya perciben comisiones».

El Banco de España sostiene que esta situación podría generar costes relacionados con la gestión de dicha litigiosidad, tanto judicial como fuera de los tribunales, así como afectar a la reputación de las entidades, «aspectos ambos difíciles de cuantificar pero que, en última instancia, podrían resultar significativos, especialmente si se llegasen a acumular resoluciones judiciales que fuesen adversas a las entidades».

Además, considera que el cambio en el modelo de comisiones podría hacer más atractivos los servicios prestados por los nuevos operadores financieros (de marcada orientación digital) o el servicio de cuenta básica (diseñado en origen para favorecer la inclusión financiera).

Igualmente, dependiendo de su evolución y diseño, el supervisor alerta de que podría incidir «negativamente» sobre algunos sectores de la población, en especial sobre aquellos que acusan más la ‘brecha digital’.

A este respecto, y a pesar del uso creciente de herramientas digitales que facilitan una prestación no presencial de los servicios bancarios, el Banco de España señala que la dimensión geográfica de la oferta puede ser un factor que se ha de considerar, teniendo en cuenta la existencia potencialmente significativa de clientes y de tipologías de servicios que podrían requerir un canal físico, así como por la importancia que el propio ámbito geográfico puede tener en los precios y en las modalidades de algunos servicios de pago.

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