Economía

La estabilidad financiera española, en riesgo por la guerra en Ucrania y la elevada inflación

Fachada del Banco de España

Fachada del Banco de España Óscar J.Barroso / Europa Press

El Banco de España ha señalado que la estabilidad financiera depende del riesgo geopolítico y del riesgo de inflación más elevada y persistente. El organismo supervisor ha explicado que la guerra en Ucrania ha supuesto un shock importante que se ha sobrepuesto al shock anterior que aún no estaba superado que es el de la pandemia.

El BdE ha comunicado en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera que la economía española ha continuado mejorando desde el anterior informe, pero ha matizado que han surgido nuevos riesgos, entre los que destaca la invasión rusa de Ucrania, que “pueden suponer un aumento de la inestabilidad financiera” no solo de España sino también a nivel global.

El supervisor ha explicado que los riesgos sobre la evolución de la pandemia se han reducido, pero aún siguen siendo importantes. De hecho, Ángel Estrada, el director general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España, ha insistido en no restar importancia a la evolución del coronavirus en China y su impacto en la economía global, ya que tal y como ha apuntado, puede haber cortes de suministros y posibles cuellos de botella en los productos.

Estrada ha hecho hincapié en la incertidumbre que hay ahora mismo en la economía española y mundial por la invasión en Ucrania y por la inflación. Por ello, el directivo del organismo ha pedido a las entidades financieras españolas que extremen la prudencia, sobre todo ante la situación de incertidumbre actual. Ante esto, Estrada ha recomendado no liberar las provisiones previstas por el covid.

Casi 100.000 millones, en créditos dudosos

Por otro lado, el supervisor bancario español ha advertido de un aumento de los préstamos que se encuentran a un paso de entrar a ser considerados morosos. Los cifra en 94.000 millones de euros o el 8% del conjunto de las deudas que tienen los hogares y las empresas. Esta cantidad se encuentran en vigilancia especial, es decir en los que aún no se ha producido un impago, pero hay un aumento de riesgo de que pueden entrar en considerarse morosos.

En el informe señalan que “persisten riesgos de crédito latentes, asociados en particular a la mayor proporción de préstamos en vigilancia especial”, pese a la evolución favorable del sector bancario español. Estos préstamos en vigilancia especial están concentrados en los sectores de actividad más afectados por la pandemia del covid. En el último trimestre de 2021, estos préstamos han aumentado un 14%. El supervisor añade a esta tendencia las operaciones de refinanciación o renegociación entre clientes, fundamentalmente empresas, y bancos. El Banco de España entiende que estas renegociaciones suelen estar muy vinculadas a posibles casos de morosidad y señala que han aumentado un 14,3% en 2021 frente a la caída de más de un 9% registrada en 2020.

Por lo que respecta a los créditos ICO, el supervisor cifra en un 20% los que se encuentran en “vigilancia especial”, es decir, 17.900 millones de euros, con un crecimiento de más de tres puntos solo en el segundo semestre del año. La cifra sube hasta un 35% en sectores como la hostelería. Por otro lado, los créditos ICO morosos suponen el 3,5% del total, es decir, 3.000 millones de euros.

Impago de las rentas más bajas por los costes de la luz

Por otro lado, el Banco de España ha alertado este miércoles de que el intenso aumento de los precios de la energía registrado en 2021 y en la parte transcurrida de 2022 podría comprometer la capacidad de repago de las deudas de los hogares de rentas bajas. Así, el organismo alerta de que las presiones sobre los costes de las empresas acaban trasladándose plenamente a los precios finales, las mayores demandas salariales podrían desencadenar efectos de segunda ronda de una intensidad notable, lo que se traduciría en un repunte inflacionista más acusado y más prolongado que el anticipado hasta ahora.

«Si bien la moderación de la actividad derivada del conflicto podría reducir las presiones inflacionistas en el medio plazo, la magnitud y persistencia del incremento de la inflación ya observado en el corto plazo aumenta los riesgos de materialización de los efectos de segunda ronda sobre los salarios y sobre los márgenes empresariales», advierte el organismo en su informe.

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