Economía | Finanzas

El cambio climático, la otra amenaza de inflación que inquieta a los inversores

La inversión en base a criterios sostenibles ha ganado un peso notable en los últimos años.

La inversión en base a criterios sostenibles ha ganado un peso notable en los últimos años.

Los inversores están cada vez más concienciados de los criterios ESG (Medio ambiente, sostenibilidad y gobernanza) y dentro de ellos del de medio ambiente. De hecho, Álvaro Cabeza, country head de UBS AM Iberia, asegura que ya se tiene en el radar los “cisnes verdes”, en referencia a una posible crisis financiera por el cambio climático. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) dejó claro que ya se están viendo los impactos irreversibles del cambio climático. También destacó que, si no se toman medidas significativas e inmediatas, en todos los sectores y países, es probable que las consecuencias sean catastróficas.

A pesar de este aumento de conciencia, Felix Odey, analista global de energías renovables de Schroders, explica que la solución para los inversores “no es tan sencilla” como desprenderse de ciertas empresas o “tomar una o dos posiciones simbólicas” en las empresas de ESG. El analista explica que se trata de una tendencia de varias décadas que se generalizará y requerirá una perspectiva de inversión que gestione los matices dentro de los subsectores constituyentes más influyentes de los sistemas cambiantes y las interconexiones entre ellos.

Más del 40% de la población mundial es «altamente vulnerable» al cambio climático, según el IPCC. Se espera que la población mundial supere los 10.000 millones de personas en 2050, lo que requerirá producir un 70% más de alimentos y agua en comparación con los niveles de 2010, y un aumento similar del consumo energético. “La forma en que lleguemos a ese punto y, en concreto, los cambios que hagamos en la próxima década, definirán el futuro de nuestro planeta”, apunta Felix Odey.

Un punto clave del informe del IPCC es que hay que dejar de pensar en el cambio climático como un problema aislado que puede resolverse simplemente compensando o reduciendo las emisiones de carbono. El medio ambiente está intrínsecamente interrelacionado a nivel global, y el uso de la tierra en general es una variable clave.

Con todo esto, Odey considera que hay que invertir con un enfoque de tres pilares para la sostenibilidad. El primero de ellos es crear un universo de posibles empresas invertibles que cubra toda la cadena de valor en estas áreas temáticas, sin dejar de centrarse en el problema que estas inversiones intentan resolver. El segundo de los pilares es realizar un análisis ESG y de sostenibilidad empresa por empresa, “para garantizar que diferenciamos a las empresas por su forma de operar, así como por su propósito empresarial”; El tercer pilar es compromiso e interacción, “tanto con las empresas en las que invertimos, como con las que ofrecen los productos y servicios que necesitamos”.

Inflación a medio plazo

Para Álvaro Cabeza, la guerra ha hecho que la cuestión de la transición energética pase de la agenda verde a la de la seguridad nacional. “No hay incompatibilidad entre los objetivos climáticos y la seguridad energética a largo plazo”, asegura, pero matiza que a corto plazo, se podría ver un retraso en todo el debate sobre la transición. De hecho, “una guerra atroz en un país vecino, y las cuestiones de seguridad nacional que la rodean, tienen una fuerza movilizadora mucho mayor que la agenda climática”, explica Cabeza.

Así, apunta a que la Unión Europea tendrá que invertir en energía limpia, pero también tiene que asegurarse de que la seguridad energética está garantizada. “Y, por desgracia, ambas cosas tienen plazos diferentes”. Según sus estimaciones, reemplazar los suministros energéticos de Rusia en la estructura energética europea puede llevar hasta cuatro años, suponiendo que otros proveedores, como Oriente Medio y Estados Unidos, aumenten su producción de energía para ayudar a Europa a pasar por esta situación sin un gran impacto en la economía.

Esa transición energética puede traer consecuencias económicas a medio plazo. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, señaló la posibilidad de que la transición ecológica global eleve los precios a medio plazo e impulse una inflación ya alta. «En el medio plazo, las presiones de costes vinculadas a la transición ecológica seguramente serán mayores», apuntó durante su intervención durante la conferencia Green Swan, organizada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

No obstante, Lagarde rechazó la idea de que la estabilidad de precios a corto plazo esté siendo amenazada por la llamada ‘inflación verde’. «El verdadero problema que tenemos es la dependencia del pequeño, y a veces hostil, número de proveedores de energía fósil en este momento», dijo y añadió que «la transición será inflacionaria en el medio plazo, pero hay grandes oportunidades para las empresas».

Te puede interesar

Comentar ()