Economía

Los tiros, más caros que nunca: "El cazador de la C15 va a sufrir"

Un cazador en Castilla y León (España).

Un cazador en Castilla y León (España). EP

Cazar nunca fue tan caro. Los gastos asociados a la actividad deportiva con más licencias federativas en España después del fútbol y el baloncesto se han disparado. «Todo ha subido. El precio del coto, la gasolina y hasta el pienso para los perros», señala en conversación con El Independiente Juan Herrera, director técnico de la RFEC (Real Federación Española de Caza).

El elemento indispensable para la actividad no es ajeno a esta escalada: el cartucho, cuyo coste ha aumentado «entre un 40% y un 50%», detalla a este diario José Marina, gerente de Armusa, fabricante de cartuchos de caza desde 1960. El sector teme las consecuencias de este incremento: «La gente tiene una imagen del cazador equivocada, como si todo el que caza fuese con un Range Rover. El cazador de la Citroën C15, que es además el cazador federado mayoritario, va a sufrir para mantener sus hábitos de caza. Es probable que disminuya el control necesario de depredadores, o que en vez de ir tres días a la semana vaya dos», apunta Herrera.

Todos los materiales empleados en la fabricación de cartuchos son notablemente más costosos que en referencias anteriores: «La vaina, la pólvora, el cartonaje, la energía… todo vale cada día más. Cada dos meses hay otro estirón de los precios y no tiene pinta de que vaya a parar», comenta Marina. La crisis energética arrastra el valor del resto de los procesos productivos de unos componentes que además escasean, tal y como indica el gerente de Armusa: «No hay acero para el culote, ni celulosa para la pólvora porque hay otro sector que se la está llevando más cara. Lo que llega para la caza es poco y caro. Si comparamos cómo teníamos el almacén de pólvora hace dos años y cómo lo tenemos ahora está completamente vacío. Lo que llega lo utilizamos directamente». El resultado es que la caja más económica de 25 cartuchos, los de 24 gramos de tiro al plato, «ha pasado para el público de unos 4 euros a 6 euros», asegura Marina.

El relevo generacional en el deporte y sobre todo las tareas de gestión de prevención de daños para los agricultores y los ayuntamientos son las principales preocupaciones de los cazadores. El director técnico de la RFEC asegura que la subida repercutirá especialmente en este último aspecto: «El que caza por afición tendrá que adaptarse, pero las labores de prevención se tienen que hacer igual».

Desde Armusa sostienen que «por el momento no ha bajado la demanda» ya que el impacto no es tan grande en el cazador medio, «que consume entre 500 y 1.000 cartuchos al año, aunque la tendencia evoluciona hacia decantarse por una gama de cartucho más cercana al básico que al top». Herrera lamenta el efecto en aquellos que comienzan en el mundo de la caza. «Pienso en la gente joven que va justa y que los cartuchos le van a costar un 40% más que hace un año. Está claro que va a tirar menos».

Cambios en los hábitos del cazador

Según apuntan las fuentes cosultadas, «el cazador no va a quitarse su pasión», sin embargo, resulta evidente que «sus hábitos cambiarán». Marina explica que este incremento retumbará en los tiradores de plato: «Disparan muchísimos cartuchos, unos 10.000 al año. Además, el precio del plato también ha subido. Ahora por el mismo precio dispararan 8.000 tiros. Irán menos a tirar seguramente». Esta teoría es secundada por Herrera, que añade que pese a la creencia de que el tiro al plato es para un perfil con gran poder adquisitivo, «hay muchos jóvenes que no se pueden pagar un día de perdices y van a tirar al plato».

La disminución de días de caza en el tirador medio implica un menor control cinegético de las especies. Herrera hace referencia a que hay ayuntamientos que subvencionan cartuchos para este fin. «Si la situación sigue así quizá la Administración debe contemplar aplicar medidas favorables para estos cotos que hacen un trabajo de prevención de gestión de daños, tanto en caza mayor como en caza menor -sobre todo en el conejo-. A nivel nacional no esperamos nada, pero desde los ayuntamientos puede ser bastante interesante, e incluso planteable por parte de las comunidades autónomas», añade el director técnico de la RFEC, que concluye que «si hay que controlar la población de animales a la vez que piensas en ahorrar cartuchos, la prevención lo va a notar».

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