En los últimos años nos hemos ido acostumbrando a una información científica que  estremece ante las graves amenazas del cambio climático. Esta semana la Organización Meteorológica Mundial presentó su informe anual Unidos en la ciencia, que recopila las últimas evidencias científicas e indicadores sobre cambio climático y nuestros esfuerzos para mitigarlo o evitarlo. Su mensaje es contundente: “Vamos en la dirección equivocada”. 

El informe destaca la gran brecha que hay entre la realidad y las aspiraciones de la diplomacia climática y las cumbres climáticas que se sostienen (con resistencia) gracias a la mejor ciencia disponible que facilita el Panel Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). El informe -que apenas ha obtenido eco en los medios- destaca que no estamos reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático y que la ambición de los compromisos de reducción de emisiones para 2030 debe ser siete veces mayor para estar en línea con el objetivo de 1,5°C del Acuerdo de París

Las emisiones globales de CO2 en 2022 -de enero a mayo- están un 1,2% por encima de los niveles registrados durante el mismo período en 2019, impulsadas por aumentos en los Estados Unidos, India y la mayoría de los países europeos. La situación derivada de la guerra de Ucrania que ha disparado los precios del gas, que ya estaban al alza, es la causante de que los países quemen más carbón y la previsión, sin gas ruso, es que la cosa irá a peor.

La pregunta en este punto es si conseguiremos completar nuestra transición a una economía libre de emisiones en 2050, como en principio aspiramos en Europa, para lo cual lo primero es preguntarse si en 2030 habremos conseguido descarbonizar nuestro modo de vida tanto como nos hemos comprometido en España y en Europa.

Los objetivos actuales de la UE para 2030 no van a evitar que se eleve la temperatura 1,5ºC, creemos que hay que ser más ambiciosos

Pedro Zorrilla, greenpeace

Desde la perspectiva de Verónica Bermúdez Benito, directora de Investigación Senior en QEERI (Centro de Energía del Qatar Environment and Energy Research Institute) y experta en Energías Renovables existe una incongruencia en la Ley de Cambio Climático que, a su entender, puede ser determinante para que no se cumplan los objetivos de 2030: la energía nuclear. 

“Es una incongruencia seguir cerrando las puertas a cualquier prolongación de la vida activa de las centrales nucleares actuales mientras que, al mismo tiempo, estamos incrementando los objetivos de renovables con un objetivo final que es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, afirma.

Según esta investigadora otro escollo importante para conseguir los objetivos de 2030 es la descarbonización del transporte que en España supone el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero. “Estamos en 2023, como quien dice y la penetración de vehículos eléctricos para 2030 ni está ni se le espera porque no hay infraestructura”, asevera.

Hasta el 2030 serán necesarias disminuciones superiores al 8% anuales y eso es muy, muy difícil».

Fernando Prieto, obserbatorio de sostenibilidad

Desde el Ministerio para la Transición Ecológica son optimistas y consideran que “España cuenta con unos objetivos a 2030 cuyo cumplimiento se va a llevar a cabo con la implementación de las medidas contenidas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), entre otros instrumentos. Además, tal y como establece la Ley 7/2021 de Cambio Climático y Transición Energética, se ha iniciado el proceso de revisión de este plan y de los objetivos a 2030 de España con el objetivo de revisarlos al alza”, aseguran fuentes ministeriales.

“Está previsto que se acelere la implementación de las medidas previstas en el PNIEC, con la intención de adelantar a 2023 la consecución de los objetivos intermedios del mismo, previstos para 2025”, añaden las mismas fuentes.

Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad considera que va a ser complicado, en la actual coyuntura, alcanzar los objetivos planteados. «Europa no para de quemar gas, sobre todo americano procedente de fracking. El parón nuclear en Francia esta obligando a quemar más carbón y aunque el sector de la energía esta siendo descarbonizado en líneas generales, no pasa lo mismo con los sectores del transportes y la calefacción, por ejemplo», asegura.

«En el caso de España -continúa Prieto- se observa como en 2021 las emisiones aumentaron un 5,1%  en datos oficiales y en 2022 habrá aumentado del orden de un 10%. Es decir, a pesar de la Ley de Cambio Climático, España esta aumentado sus emisiones tanto por quemar más carbón, como por gas», asegura.

Este experto incide en la problemática clave del transporte. «Las emisiones de transporte se han incrementado de forma importante, esto hace que quede un largo trecho para cumplir en los 8 años que quedan hasta el 2030. Serán necesarias disminuciones superiores al 8% anuales, lo cual va a ser muy, muy difícil de cumplir a pesar de que los objetivos de reducción de la Ley de Cambio Climático son muy poco ambiciosos», afirma.

Es una incongruencia seguir cerrando las puertas a cualquier prolongación de la vida activa de las centrales nucleares mientras que incrementando los objetivos de renovables

Verónica Bermúdez Benito, directora de Investigación eN QEERI

Más renovables, más autoconsumo y  menos burocracia

Protesta de Greenpeace pidiendo la reducción de emisiones.
Protesta de Greenpeace pidiendo la reducción de emisiones. Greenpeace

Por qué hay que reducir la emisiones

Los gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera desde comienzos de la industrialización, a finales del siglo XIX. A día de hoy los niveles de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4 ) y óxido nitroso (N2O) en la atmósfera siguen aumentando. Cuanto mayor sea su presencia más se calentará el clima. 

Por qué hay que cumplir los Acuerdos de París

Los Acuerdos de París fijan varios hitos para evitar que la temperatura aumente más de 1.5ºC. De momento ya ha subido 0,76ºC y en España ese calentamiento ha sido de 1,5ºC.

Compromiso de España

Nuestro país persigue el objetivo vinculante de la UE para 2030 de reducir, al menos, un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con 1990. A día de hoy la subida del precio del gas y la falta de agua por la sequía ha empujado a un mayor consumo de carbón.

Esta semana la Unión Europea, empujada por la crisis energética y los deseos de avanzar en la independencia energética, ha elevado para 2030 el compromiso de que los países produzcan ese año más energía limpia. “Las energías renovables tendrán que aumentar en el sistema energético hasta el 42% en 2030, cifra significativamente mayor en la generación eléctrica, que tendrá que ser del 74% en esa misma fecha. Se trata de unos objetivos ambiciosos pero alcanzables si Gobierno, empresas y sociedad trabajamos alineados”, afirma José María González Moya Director General de La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA)

“Para conseguir que el sector energético cumpla su parte, e incluso que supere su cuota de descarbonización, es importante que se siga apostando por el autoconsumo, una forma de generación y consumo renovable que duplicó en 2021 su potencia instalada, algo que podrá repetir en 2022. Nuestro magnífico recurso solar, la reducción de costes de esta tecnología y los altos precios del mercado eléctrico han conformado una tormenta perfecta alrededor del autoconsumo, será tarea del sector y el Gobierno garantizar que no decae su desarrollo y, esperemos, se atraiga industria asociada a este crecimiento”, añade.

Coincide con él la investigadora española afincada en Qatar que considera, igualmente, que hay “que focalizarse mucho en proyectos de autoconsumo, lo que viene a ser inversión privada y que viene a jugar un papel muy importante en la economía”, afirma Bermúdez. Ambos expertos consideran que hay un problema con el avance de las renovables en España: la burocracia. 

“El aumento de proyectos, tanto de autoconsumo como conectados a red, ha sobrepasado la capacidad de las administraciones públicas. En la actualidad, la mayor amenaza es la parálisis burocrática de los proyectos, que necesitan mucho más tiempo para la autorización que para la implantación física”, afirma el responsable de APPA.

Bermúdez, por su parte, hace hincapié en que “se necesita una masa laboral formada y preparada que permita acelerar las peticiones y los proyectos”. Esta investigadora también ve esperanza en el anuncio que ha hecho la UE de impulsar el hidrógeno verde, si bien está por ver qué impacto puede tener en la descarbonización de los próximos años.

En la actualidad, la mayor amenaza para las renovables es la parálisis burocrática de los proyectos

José María González Moya Director General de La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA)

Ahorro y eficiencia energética

Pedro Zorrilla, responsable de Cambio Climático de la organización ecologista Greenpeace es muy crítico con la situación actual. “Si seguimos como hasta ahora no se va a cumplir porque no estamos alineados con los objetivos. Si se aprovecha la crisis para independizarnos del gas y aumentar la producción de energías renovables, en ese caso sí que podríamos llegar a cumplirlo”, afirma. “Pero seguimos emitiendo más de lo que deberíamos”, añade. 

Desde su organización consideran que la UE y España deberían ser todavía más ambiciosos. “Los objetivos actuales de la UE para 2030 no van a evitar que se eleve la temperatura 1,5ºC, creemos que hay que ser más ambiciosos”.  Según los ecologistas se debería aumentar las medidas de eficiencia energética como las que se han puesto en marcha por la crisis energética. “Medidas de ahorro y de rehabilitación de edificios son muy positivas”, creen que tienen todavía mucho potencial en la reducción de emisiones.