Economía

Foment logra escenificar que un 14% de CEOE está contra Garamendi: "Está muy bien para una campaña de pocas semanas"

La vicepresidenta de Foment y única rival contra el presidente de la patronal, Virginia Guinda, ha conseguido 87 votos de un total de 643

A la izquierda, la vicepresidenta de Foment del Treball y candidata a presidenta de la CEOE Virgina Guinda; en el centro, el ganador de las elecciones, Antonio Garamendi, y a la derecha, Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme.

A la izquierda, la vicepresidenta de Foment del Treball y candidata a presidenta de la CEOE Virgina Guinda; en el centro, el ganador de las elecciones, Antonio Garamendi, y a la derecha, Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme. EFE/ Juan Carlos Hidalgo

Ni una rueda de prensa, ni un «canutazo» o breves declaraciones a los medios allí presentes. Ni una crítica a los últimos cuatro años de gestión de Antonio Garamendi, ni un reproche público. La mañana de las elecciones patronales transcurrió ayer sin ningún tipo de sobresalto ni de ajetreo. Las mesas se constituyeron con normalidad, los candidatos votaron a primera hora, las votaciones se cerraron a la hora prevista y la oposición decidió no llamar la atención. Casi como si no existiese.

Tanto, que ni la única rival del líder de los empresarios, la vicepresidenta de Foment Virginia Guinda, ni tampoco ninguno de los en teoría descontentos con Garamendi optaron por hablar en toda la mañana ante los múltiples medios de comunicación que los esperaban en el Auditorio Nacional de Música, donde se celebraban los comicios, muy cerca de la sede madrileña de CEOE.

Solo tras conocerse el resultado, Guinda optó por acercarse a los micrófonos y formular dos frases. Primero, destacó que «uno de cada siete» vocales -los representantes de las organizaciones presentes en CEOE que tenían derecho a voto en las elecciones- la habían elegido a ella. En segundo lugar, recalcó que «es posible y deseable que haya más debate interno en CEOE». Y zanjó su intervención asegurando que ahora «empieza una nueva etapa», sin dar la enhorabuena a su contrincante.

Un poco antes, en declaraciones a este medio expresó que lo consideraba un muy buen resultado para tratarse de una campaña que había arrancado solo semanas antes, y rechazó responder a si este es su primer paso para preparar en firme su candidatura para las próximas votaciones, dentro de cuatro años. Por ahora, se conforma con haber canalizado el descontento contra Garamendi y espera que sirva para mejorar la patronal.

87 votos, el 13,5% del total

Virginia Guinda ha perdido las elecciones a presidenta de la CEOE, con casi el 14% (13,5%) de los votos, frente al 83% conseguido por el de nuevo cabeza de los empresarios españoles. Ella ha logrado 87 votos; él, 534. Otros 14 han sido votos en blanco y 8 han resultado nulos. Los vocales debían desplazarse a Madrid para votar, independiente de la patronal a la que pertenecieran, no existía el voto a distancia ni el telemático.

Se trata de un resultado exiguo, que en su entorno consideran un éxito. Por un lado, porque se ha tratado de una campaña improvisada: Guinda presentó su candidatura el 4 de noviembre, el último día que lo permitían los estatutos de CEOE. No ha tenido apenas tiempo para recabar apoyos, así que, entre bambalinas, su equipo cree que es un resultado «que está muy bien para haber sido una campaña de muy pocas semanas».

Por otro, porque se ha tratado de un rápido plan B, esbozado por Foment al no conseguir que se presentase al puesto Gerardo Pérez, el presidente de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto), quien hasta el último momento ha estado sopesando dar el paso. Pérez dejó claro el pasado 26 de octubre que no concurriría a las elecciones. Lo hizo en un comunicado en el que aseguró haber estado «valorando la posibilidad» de hacerlo tras «haber recibido peticiones de numerosas e importantes patronales sectoriales y asociaciones territoriales».

Lo que sí quedó claro este miércoles en el Auditorio donde se celebraban las elecciones fueron los apoyos. Todo Foment arropó a Guinda, quien tras conocerse el resultado salió del salón donde se hizo público, sin aplaudir a Garamendi, y fue felicitada por el presidente de dicha patronal, Josep Sánchez Llibre, y el resto de la cúpula. Hay que tener en cuenta que solo Foment contaba con 43 vocales con derecho a voto de las elecciones, algo menos de la mitad de los votos que consiguió la empresaria.

En cambio, ayer la mayor parte de todos los nombres que durante las últimas semanas han aparecido en la prensa como posibles rivales de Garamendi se esforzaron en mostrarse cerca de él y manifestarle su apoyo explícito. Miguel Garrido, el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, subió al escenario rápidamente después de Garamendi para darle un abrazo. Allí, en la primera fila del auditorio, también se encontraba Gerardo Cuerva, el presidente de Cepyme y otro de los hombres que parecía dispuesto a competir contra el vasco, pero que no llegó a postularse.

Pese a ello, el presidente de la patronal se confesaba nervioso durante estas últimas semanas, algo que ratifican en su entorno. Han sido semanas de entrevistas de Virginia Guinda en los medios, criticando su gestión, los acuerdos alcanzados con el Gobierno como la reforma laboral, cuestionando la falta «de escucha» a las patronales sectoriales y territoriales. En ese sentido, Garamendi no tardó en dar un toque a la prensa, que considera que le ha «hecho la campaña» a su rival, a pesar de contar con «pocos apoyos», pero al mismo tiempo se mostró agradecido por el trabajo hecho durante los últimos años.

Los retos para lo que queda de año: pensiones, SMI, becarios…

Ahora, el presidente de la patronal deberá retomar las negociaciones con el Gobierno que llevan paralizadas unos meses. No es oficial que el parón se haya debido a las elecciones, pero así lo afirman desde los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, con los que no ha habido reuniones. El Estatuto del Becario estaba previsto que se terminase de acordar a final de curso, pero la negociación continúa abierta. Además, el Gobierno ha prometido a Bruselas terminar la reforma de las pensiones antes de que termine el año, aunque quedan aún varias patas que definir.

De igual modo, Trabajo convocará en unos días a los agentes sociales para negociar cuál debería ser la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) que se aplique en enero. La última llevó el SMI a los 1.000 euros al mes, y ahora los empresarios consideran que llevarlo a los 1.100, como piden UGT y CCOO, sería excesivo, pero lo debatirán cuando se abra la mesa. Son temas que Garamendi ahora asegura afrontar con ganas de llegar a acuerdos, siempre que sea lo mejor para el país. «A mí me preocupa tu jubilación», aseguró ante la pregunta de una joven periodista. «Y nosotros nos movemos por principios. Va a ser nuestro sí cuando toque, y nuestro no cuando toque, pero será razonado», afirmó ante el auditorio.

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