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Quién es Virginia Guinda, la rival de Garamendi que quiere cambiar la reforma laboral

La que, de resultar victoriosa, sería la primera mujer en dirigir la CEOE, aboga por crear un día del empresario para reivindicar su papel en la sociedad

La CEO de Iberboard y vicepresidenta de la patronal catalana Foment del Treball, Virginia Guinda, durante la presentación de su candidatura a la presidencia de la CEOE.

La CEO de Iberboard y vicepresidenta de la patronal catalana Foment del Treball, Virginia Guinda, durante la presentación de su candidatura a la presidencia de la CEOE. Ricardo Rubio / Europa Press

Cree que la reforma laboral está mal hecha, la considera intervencionista y echa en falta contratos más flexibles. Cree que hay que cambiar el sistema fiscal. Cree que el Gobierno debería haberse sentado con los empresarios para discutir la fuerte revalorización de las pensiones que estas van a experimentar en enero, y para debatir sobre el sueldo de los funcionarios. Quiere crear un día del empresario para que se reconozca su papel en la sociedad. Tiene el respaldo de, al menos, cuatro patronales y 37 miembros de la Asamblea de CEOE. A todos ellos les parece la mejor opción para liderar la institución los próximos cuatro años.

La catalana Virginia Guinda, vicepresidenta de la patronal catalana Foment del Treball, anunció el pasado 4 de noviembre que se presentaba a la carrera para encabezar la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). A menos de tres semanas de la cita electoral y de tres días laborables de que cerrase el plazo, cuando en la cúpula de la mayor organización de empresarios de España ya daban por sentado que su actual presidente, Antonio Garamendi, sería el único candidato, una de las organizaciones más críticas con la figura del vasco decidió dar un golpe de timón.

«Confiamos en que esta candidatura obtendrá un gran resultado», declaró el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, que desde hacía meses venía tanteando a diferentes nombres para canalizar la oposición al vasco. Algunos de los más sonados como posibles rivales han sido, como ya explicó este periódico, los de Miguel Garrido, presidente de la madrileña CEIM; Juan Pablo Lázaro, expresidente de esta misma organización; Salvador Navarro, presidente de la patronal valenciana e incluso el de Gerardo Cuerva, actual presidente de Cepyme. Pero ninguno de ellos ha decidido dar un paso adelante.

Guinda es una mujer discreta en un sector con fuertes tensiones. Ingeniera industrial y empresaria desde los 32 años, tiene una fábrica de papel reciclado en Alcover, Tarragona, llamada Iberboard. La directora ejecutiva de la compañía y vicepresidenta de Foment también ejerce como directora técnica de la Asociación Española de Cogeneración (Acogen). Anteriormente, trabajó en una empresa de consultoría energética que fundó en 2008, llamada Energía Local.

La catalana de 1974 (48 años), nacida en Barcelona, no llega con ganas de hacerle un traje a Garamendi, pero sí de mostrar el malestar que existe con el actual cabeza de la mayor organización de empresas del país. En diferentes entrevistas durante los últimos días, ha preferido no responder a las preguntas sobre qué ha hecho mal su posible antecesor. Pero sí ha cargado contra la reforma laboral, que Garamendi acordó con el Ministerio de Trabajo y los sindicatos, ha lamentado la falta de representatividad de las patronales sectoriales y territoriales en CEOE y ha prometido que bajo su mandato la patronal escuchará al sector industrial, algo que ve que ahora está faltando.

«Tengo una fábrica de cartón reciclado en Alcover (Tarragona). Exportamos el 65% de nuestra producción a 33 países y para ello cuento con un equipo humano de 150 personas, con lo cual somos una empresa mediana en el sector industrial», marcó perfil en la presentación de su candidatura. Entre sus principales mensajes ha destacado que, además de a la industria, próxima a su realidad profesional, prestará más atención a las bases para conseguir una CEOE «más propositiva» y «participativa».

Un nuevo tipo de contrato para la reforma laboral

Como era previsible, Guinda ha lanzado muchos de sus primeros dardos contra la reforma laboral que Garamendi pactó con el Gobierno, y ante la que mostraron su malestar en diciembre del año pasado cuatro patronales: la de agricultores, Asaja; la del automóvil, Anfac, la madrileña CEIM y la catalana Foment. Considera que la recién aprobada legislación ya se ha quedado anticuada, y que debería remodelarse incluyendo un contrato nuevo. Recuperar un tipo de contrato o más «que dé más flexibilidad al empresario y que asegure una contratación a un coste competitivo» es algo que ve imprescindible, a pesar de buenos datos de empleo desde que se implantó la nueva reforma. En parte, porque cree que hay empresas que por su estacionalidad no están «pudiendo resolver bien el modelo de contratación» porque hay «muy poca variedad de contratos».

Aboga por un salario mínimo diferente para la agricultura y la industria, jóvenes y mayores

Otro de sus objetivos es conseguir que el salario mínimo no consista en una única cifra. Con su perspectiva desde la empresa mediana, ha insistido en que debería depender del sector, porque estima que no puede ser el mismo para la agricultura y la industria, para los trabajadores más jóvenes y para lo más experimentados. Y alerta, en la misma línea que su contrincante y sus predecesores, que subirlo aún más puede llevar a la quiebra a muchas empresas. Con respecto a los salarios de los empleados del sector privado, aboga por subirlos, aunque no se atreve a dar una cifra, y rechaza que se liguen a la inflación.  

Uno de los mensajes que más ha repetido durante los últimos días es que luchará por implementar un día del empresario, que se lo pedirá al presidente del Gobierno para que «se reconozca» su figura y mejore su imagen. Además, cree que el Gobierno debería liderar pacto de rentas, critica que las cotizaciones sociales en España sean mayores que en otros países y defiende que la CEOE tenga la «máxima independencia» del Ejecutivo y de los partidos políticos, en un momento en que Garamendi no ha tenido problema en hablar bien de Feijóo, incluso calificándolo de «un líder de la oposición de primera división» en una reciente entrevista.

La mayoría de las patronales apoyan a Garamendi

Para poder presentarse a las elecciones de CEOE, cualquier candidato debe contar con el apoyo de, como mínimo, 20 vocales de la Asamblea de la organización que pertenezcan a, al menos, cuatro organizaciones miembro diferentes. Guinda presentó 37 avales, casi el doble de los necesarios, pero no reveló qué patronales la respaldaron.

Sin embargo, después ha trascendido que auparon su candidatura la propia patronal catalana Foment; Acogen, la de la industria cogeneradora de la que Guinda es directora técnica; la patronal del automóvil Faconauto, la de la industria cárnica Fecic; la Asociación Profesional Nacional de Gestores Administrativos (APNGA) y el Colegio de Gestores Administrativos. Asimismo, durante su presentación a los medios la acompañaron el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería y Restauración de Cataluña (ConfeCat), Santiago García-Nieto, y el de la de cogeneradores industriales Acogen, Rubén Hernando.

Es probable que no sea suficiente. El optimismo y la seguridad de Guinda respecto a su victoria -«voy a ganar» y «hay partido», ha dicho en varias ocasiones estos últimos días- contrasta con la celeridad con la que ha presentado su candidatura, cuando la Garamendi ya presumía de contar con el apoyo de todas las organizaciones territoriales salvo Foment, y de un buen puñado de las sectoriales. Otras organizaciones que han expresado su apoyo al actual presidente en público han sido la de pequeñas y medianas empresas Cepyme; la de autónomos ATA; la del metal Confemetal; la de automóviles Ganvam; la de jóvenes empresarios Ceaje; la de la construcción CNC; la de aseguradoras Unespa y la de fabricantes de cemento Oficemen.

Hasta el miércoles, Guinda continuará luchando por expresar lo muy preocupada que está por los próximos cuatro años en el panorama empresarial español. El próximo 23 de noviembre se decidirá quién lidera la CEOE el próximo mandato, y cuánta división hay realmente en el seno de la organización. Si gana la nueva contrincante, será primera mujer en ocupar el cargo.

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