La industria de la defensa está repleta grandes corporaciones y gigantes tecnológicos. Pero tras los blindados, los carros de combate o los diferentes sistemas de armamento, hay una amplia red de pequeñas y medianas empresas de las que apenas se habla y que encuentra serias dificultades para abrirse camino entre los gigantes del sector.

Entre las naves de un polígono industrial a las afueras de Getafe guardan como oro en paño un prototipo de suspensión con el que esperan dotar al nuevo 8×8 Dragón, el Vehículo Blindado de Ruedas (VCR) que el Ejército de Tierra español pondrá en servicio para sustituir a los obsoletos BMR.

Tras las siglas de Faymm (Fabricaciones y Montajes Mecánicos), están los responsables del proyecto; una compañía familiar de mecanizado fundada en los años 50 por Juan Navarrete Cano, padre del actual administrador de la compañía, que hace unos años decidió retomar su rama industrial de defensa.

El objetivo es que los nuevos blindados del Ejército, cuyos primeros demostradores han sido presentados esta semana en la fábrica de General Dynamics-Santa Bárbara Sistemas (SBS) de Alcalá de Guadaira (Sevilla), puedan incorporar una suspensión de fabricación española, en lugar de la prevista en el contrato de origen, diseñada para soportar menos peso que la de Faymm.

El actual sistema de suspensión es heredado del modelo Piraña del fabricante suizo Mowag -en el que se basa el nuevo 8×8 Dragón-. Pero el peso para el que estaba diseñado ese sistema de amortiguación (30 toneladas como máximo), será probablemente sobrepasado cuando se añadan alguno de los tipos de torre y los blindajes adicionales o sistemas de protección activa de un vehículo que pretende ser la columna vertebral del programa Fuerza 35 del Ejército.

Ante los eventuales problemas técnicos de la suspensión que atisbaban por ese factor de sobrepeso, la compañía getafense decidió desarrollar un nuevo sistema de suspensión hidroneumática (Faymmdrop) para soportar hasta 48 toneladas. Lo presentó en la última edición de la feria de denfesa Feindef y también ha solicitado a la oficina del programa que uno de los demostradores del 8×8 se le entregue para probar su producto.

El programa militar debe alcanzar el objetivo del 70% de participación de la industria nacional en la fase de desarrollo y producción del vehículo. «Nuestra estrategia pasa por poder dar un producto de calidad a la industria de la defensa frente a productos extranjeros», explica a El Independiente el administrador de la compañía, Gabriel Navarrete.

El contrato de suministro de los vehículos se firmó en 2020 entre el Ministerio de Defensa y TESS Defence, una compañía formada por Escribano, Indra, Santa Bárbara y Sapa. Pese a los años de retraso acumulado, la intención es que haya tres lotes de blindados hasta alcanzar los 1.000 vehículos en 2035. El primero se compone de 348 ‘dragones’, que serán entregados hasta 2027.

Tanto el Ministerio de Industria como los responsables de armamento del Ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra son conocedores de la propuesta de la compañía para el 8×8 y han visitado las instalaciones de Getafe. Allí también se ubica un simulador para recrear las condiciones de conducción en uso real.

La empresa cuenta con alrededor de 80 empleados y es proveedor habitual de los sectores agrícola, de automoción, aeroespacial y defensa. Además del sistema diseñado para el 8×8, produce otros elementos de suspensión, transmisión mecánica, cajas de control de potencia y componentes estructurales. Entre otras marcas, trabajan para firmas como Airbus, Jonh Deere, Otis y hasta Ferrari.

El modelo de suspensión es aplicable a otro tipo de blindados. Precisamente, con motivo de la presentación de los primeros demostradores, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, anunció la intención del Ministerio de poner en marcha a partir del próximo año el programa para el desarrollo del Vehículo de Acompañamiento al Combate (VAC) que sustituirá a los veteranos Transporte Oruga Acorazados (TOA), con más de cinco décadas de servicio.