Economía

Los grandes súper y las tiendas digitales se vuelcan con la calle Fuencarral

Ikea y Mercadona son las últimas incorporaciones a la arteria comercial que sufrió una transformación por la pandemia

Varias personas pasean por la calle Fuencarral de Madrid.

Varias personas pasean por la calle Fuencarral de Madrid. EP

La pandemia supuso un antes y un después para la calle Fuencarral de Madrid. Uno de los ejes comerciales más icónicos de la capital capta cada día más marcas nativas digitales que buscan tener presencia física, mientras las principales cadenas de supermercados están apostando por esta arteria para instalar establecimientos dentro de su estrategia urbana.

Mercadona se ha instalado hace escasamente un mes en el antiguo Pasaje de la Mutualidad ubicado en el número 77, un edificio de los años cincuenta que tras una subasta convocada en 2015 por el Ministerio de Hacienda, fue reconvertido en pisos de lujo. La enseña de Juan Roig optó por un emplazamiento próximo al kilómetro cero de la capital, junto al Tribunal de Cuentas y el Museo de la Historia de Madrid, con una tienda que da empleo a 68 personas y costó 4,5 millones de euros.

Los discounters alemanes Lidl y Aldi libran su particular batalla en esta céntrica vía. Aunque ambas cadenas se caracterizaban por tener tiendas de grandes dimensiones a las afueras de las ciudades, ahora han dado un giro para penetrar cada vez más en los entornos urbanos.

Desde Lidl aseguran que el emplazamiento de la calle Fuencarral 101 no es solo una decisión estratégica por los potenciales clientes de la zona, sino que también aporta imagen de marca y les ayuda a trasladar el mensaje de comercio de proximidad ubicado en los barrios. En su apertura, aseguró que era su mayor tienda urbana de España (1.660 metros cuadrados), situada en el local de un antiguo Vips que bajó la persiana por la pandemia.

El establecimiento se sitúa en un área de mucho tránsito y en un entorno con gran afluencia de turistas que visitan la capital y optan por alojarse en apartamentos turísticos de zonas aledañas como los barrios de Chueca y Malasaña. La tienda tiene 46 empleados y supuso 3,5 millones de inversión.

Aldi lleva más tiempo situado en el número 123, en la Sala A de los antiguos cines Roxy. «La ubicación corresponde a una vía comercial muy concurrida en la ciudad, que nos permite seguir afianzando nuestra presencia en la capital española», detallan fuentes de la compañía. De hecho, ya cuentan con 22 establecimientos en Madrid, donde aseguran que incrementarán la inversión en los próximos años.

El súper alemán comparte la fachada de los antiguos multicines con la cadena vasca BM Supermercados, que también ocupa un establecimiento de más de 1.000 m2 distribuidos en dos plantas. Precisamente, la cadena del grupo Uvesco usa el emplazamiento como reflejo de su penetración en Madrid, donde ya cuenta con 40 tiendas. La apertura le supuso una inversión de 2,5 millones de euros y ha generado 34 puestos de trabajo.

También hay un Carrefour Market, que abre 24 horas, junto a la Glorieta de Quevedo. Pero no son solo los supermercados los que están poblando esta arteria. El gigante sueco Ikea acaba de abrir una tienda de 585 metros cuadrados en el número 140. La apuesta se enmarca dentro del plan de expansión omnicanal que tiene en Madrid como mercado prioritario para la prueba de nuevos formatos. El objetivo de la empresa es tener un punto de contacto Ikea a menos de 15 minutos andando y 15 minutos en coche en el área metropolitana. 

«Estos nuevos formatos permiten llegar a nuevas zonas y, por tanto, llegar a más consumidores y estar más cerca de ellos de una forma mucho más funcional y especializada. En este caso concreto, se trata de un formato que ofrece mucho apoyo al online pues no cuenta con productos para venta directa pero sí con atención especializada y soporte a la compra online para envíos a domicilio o recogida en el punto de entrega cercano en menos de 24 horas», explican desde la compañía a El Independiente.  

Nativos digitales

Por su parte, cada vez más empresas que nacieron en internet están optando por establecerse en Fuencarral con un objetivo común: ganar visibilidad y presencia gracias al fuerte tránsito de personas que tiene esta vía. Entre otras firmas, cuentan con locales compañías como Mr. Wonderful, Pompeii, Dime que me quieres, Freshly Cosmetics o We are Knitters.

La firma de joyería Dime que Me Quieres arrancó hace diez años en la red y abrió un primer establecimiento físico en la Travesía de San Mateo, justo detrás de la calle Fuencarral. Eva Verdeal, diseñadora de moda y fundadora de la empresa, explica en conversación con El Independiente que se dio cuenta de que «abrir tiendas les produce a los clientes bastante seguridad». Esto les llevó a buscar locales en emplazamientos más ‘prime’, como el local que ahora tienen en el número 64.

Interior de la joyería Dime que me quieres.

«Fuencarral tiene muchísimo paso y muchísima frecuencia. Es una calle emblemática y con renombre que puede ayudar a la firma a crecer también a nivel online y te da visibilidad a nivel extranjero», asegura. De hecho, eligieron este local como la primera tienda en la que implantar el reciente cambio de imagen de la compañía.

Freshly Cosmetics, una marca de cosmética natural, es otra de las enseñas nacidas en internet que dio el salto a lo físico. Actualmente, cuenta con una tienda en el número 46 de la calle Fuencarral, inaugurada en plena pandemia. «El Covid quizás nos dio la oportunidad de llegar a esta calle, porque muchas tiendas habían cerrado y las condiciones de poder encontrar locales y económicas eran más beneficiosas», explica Salva Marsal, responsable de comunicación de la empresa.

«En Madrid como en Barcelona, estábamos buscando un punto con un gran tráfico de personas que nos permitiera establecernos de manera definitiva», abunda. De hecho, la presencia de tiendas físicas les funciona muy bien para tener capilaridad en las ciudades más pobladas. Además de «presencia», también «te aporta una sensorialidad para productos cosméticos, que nos gusta olerlos, tocarlos probarlos», remata.

La cofundadora de la tienda de lanas We Are Knitters, Pepita Marín, también coincidía en esta visión para abrir en Fuencarral. «Es una calle muy transitada, es uno de los tramos más transitados de Europa, de gente que pasa con bolsas con compra. Nos decidimos por el transito y porque es una calle turística. Y eso es muy importante», respondía en una reciente entrevista con Cinco Días.

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