El Gobierno cerró 2025 insistiendo en que la economía española "va como un cohete". Sin embargo, al hacer balance al filo de la Nochevieja, muchos hogares perciben una realidad distinta. Desde 2017, los salarios han crecido, pero no lo suficiente como para compensar el encarecimiento del coste de la vida y, en especial, de la cesta de la compra. En los últimos ocho años, los precios de los alimentos se han disparado casi el doble que las retribuciones pactadas en convenio, erosionando el poder adquisitivo de las familias y explicando por qué buena parte de la mejora macroeconómica no se traslada al día a día de los ciudadanos.
Tomando como referencia el año 2017, los salarios de los españoles han aumentado un 22,2% hasta noviembre de 2025, según la Estadística de Convenios Colectivos que actualiza mensualmente el Ministerio de Trabajo. En ese mismo periodo, la inflación general medida a través del Índice de Precios al Consumo (IPC) ha crecido un 24,2%. El resultado es una pérdida de poder adquisitivo cercana al 2% en términos agregados. Pero este dato medio oculta importantes divergencias entre componentes: mientras algunos precios han evolucionado de forma más contenida, otros han registrado subidas superiores a la media.
Es el caso de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, cuyo precio se ha encarecido un 41,8% desde noviembre de 2017. Es decir, casi el doble que los salarios. Esta brecha explica por qué la sensación de empobrecimiento es especialmente intensa en la compra cotidiana: la cesta básica concentra una parte muy relevante del gasto mensual y se ha convertido en uno de los principales focos de tensión para los hogares, incluso en un contexto de crecimiento económico y creación de empleo. Aunque los salarios han subido, lo han hecho a un ritmo insuficiente para absorber el fuerte shock de precios acumulado en los últimos ocho años, especialmente tras la pandemia y la crisis energética.
Este encarecimiento general se vuelve aún más visible cuando se desciende al detalle de algunos de los productos más habituales en la cesta de la compra. Los huevos se han convertido en el alimento cuyo precio se ha incrementado más desde 2017, con un alza acumulada del 91,1% —solo en el último año lo han hecho un 30,2%—, seguidos por los zumos de frutas y vegetales (+69,5%) y las patatas (+68,9%). Tampoco han quedado al margen otros alimentos habituales en estas fechas, como el chocolate (+66,2%), la carne de vacuno (+61,8%) o la de porcino (+61,2%). Aunque también destacan las alzas registradas en la mantequilla (+59,9%), la leche entera (+53,9%) y en los otros aceites comestibles distintos del aceite de oliva (+62,9%), como el de girasol, soja o coco.
La Navidad, un 40% de un salario mensual
La brecha entre ingresos y precios se hace aún más visible en momentos de gasto concentrado, como las fiestas de fin de año. La Navidad no solo se mide en celebraciones y reencuentros, también en euros.
El salario medio anual en España se situó en 2023 —último año con datos disponibles— en los 28.049,94 euros brutos, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial, lo que equivale a unos 2.003,57 euros mensuales en catorce pagas. Pues bien, de acuerdo con los datos de la encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los españoles gastarán de media unos 796 euros por persona, lo que supone el 39,7% de un salario mensual.
Este desembolso medio de casi 800 euros no se concentra en un único concepto, sino que se reparte entre varias partidas. La OCU explica que cerca de la mitad del presupuesto navideño se destina a la compra de regalos, con un gasto medio de 370 euros por persona, seguido de las comidas y cenas familiares (132 euros), los viajes (117 euros), la lotería de Navidad, que absorbe otros 73 euros; y los gastos asociados a las celebraciones de la Nochebuena, la Nochevieja o Reyes (otros 73 euros). A los que habrá que sumar el gasto en la decoración del hogar, que supone otros 31 euros por persona.
Pese a este despliegue presupuestario, el 52% de los españoles cree que terminará gastando más de lo que había previsto inicialmente en Navidad. Y no se equivocan. De acuerdo con un estudio de la compañía Too Good To Go, especializada en la lucha contra el desperdicio alimentario, cada español podría estar tirando más de 30 euros en comida durante estas fechas. La empresa estima que el gasto previsto en alimentación ronda los 313 euros por persona, pero advierte de que cerca de una décima parte de lo comprado acaba en la basura. Así, entre precios al alza y un consumo concentrado difícil de ajustar a finales de año, la Navidad se convierte en un termómetro especialmente visible de la pérdida de poder adquisitivo acumulada por los hogares españoles en los últimos años.
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