El Gobierno de España volvió a prorrogar los Presupuestos Generales del Estado de 2023 en 2025, año clave para la industria de la defensa española, pues era la fecha límite para alcanzar los objetivos del 2% marcados con la OTAN. Para conseguir este mínimo requerido por la Alianza, Moncloa presentó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, dotado con 10.471 millones destinados a inversiones en programas de defensa. De esta manera, con los Programas Especiales de Modernización (PEM) de 2025, España gastó 31.793 millones de euros, 9.000 millones más que en 2024.

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Si bien este esfuerzo permitió al Gobierno cumplir con los requerimientos OTAN, un año más y ante la ausencia del Gobierno de presentar unos Presupuestos, Hacienda tuvo que desviar fondos de otras partidas para cumplir con los compromisos militares internacionales.

En concreto, la cartera que dirigía la entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, desvió 5.079 millones de euros de otras partidas presupuestarias a los programas industriales de defensa por medio de modificaciones de crédito. Así lo recoge el Informe sobre las modificaciones presupuestarias de 2025, un documento remitido por Hacienda al Congreso de los Diputados y al que ha tenido acceso El Independiente.

Cómo se repartieron los desvíos de crédito

Del total, 2.819,17 millones de euros se desviaron en una transferencia de crédito al Ministerio de Industria y Turismo "para financiar aportaciones reembolsables a empresas para el desarrollo de proyectos tecnológicos industriales relacionados con programas de defensa". Para esta operación fiscal, Hacienda utilizó 2.500 millones procedentes de los fondos previstos para las comunidades autónomas, y otros 319 millones que provenían de los fondos de financiación para las entidades locales, es decir, el dinero que el Estado aporta para financiar ayuntamientos, diputaciones, entidades locales y comunidades autónomas.

La segunda modificación de crédito con mayor volumen se corresponde con los Programas Especiales de Modernización del Ejército del Aire, por 870,43 millones de euros. De hecho, forma parte de una transferencia de crédito mayor; en total, el Ministerio de Defensa recibió 2.084 millones. Y según figura en el documento Sobre las modificaciones presupuestarias de 2025, el desvío de créditos procedía originalmente de los créditos sobrantes de la liquidación de la pandemia del Covid de las entidades locales, las aportaciones a la Comunidad Autónoma de Cantabria para financiar proyectos de inversión y los recursos propios de la Renta Nacional Bruta.

Asimismo, también figuran en el informe otros 727,99 millones de euros desviados para financiar empresas relacionadas con los programas de defensa. De ellos, 600 millones se obtuvieron del Fondo de Apoyo a la Inversión Industrial Productiva y otros 128 millones de las ayudas para financiar las empresas del sector turístico.

Además, para financiar la realización de actuaciones previstas en el Plan Industrial y Tecnológico de la Seguridad y la Defensa, se desviaron al Ministerio de Industria otros 562 millones de euros procedentes del Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas.

El informe también recoge una inyección de 200 millones de euros al Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) para proyectos relacionados con la defensa y la seguridad. De hecho, estos fondos procedían del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), es decir, los fondos europeos Next Generation: 100 millones originalmente destinados a innovación y otros 100 millones reservados para ayudas a universidades públicas.

Por último, Hacienda reasignó otros 100 millones de euros inicialmente previstos para los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ejército de Tierra, que se destinaron en última instancia a atender la participación de España en el sistema "Prioritised Ukraine Requirements List (PURL) Initiative" de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el sistema diseñado por la Alianza Atlántica para coordinar las necesidades prioritarias de suministro militar a Ucrania.

Los planes industriales de defensa para 2026

No obstante, el refuerzo presupuestario de Defensa no termina en 2025. El Ministerio de Defensa ya está preparado para el nuevo aluvión de programas industriales y tecnológicos: Eurofighters, helicópteros, carros de combate, entre otros. Así, la cartera dirigida por Margarita Robles tiene diseñado el plan de 2026 con el que mantiene el objetivo de 2025: consolidar el 2% del gasto en Defensa del PIB para seguir cumpliendo los compromisos alcanzados con la OTAN.

Y, hasta el momento, como contó El Independiente, los programas de Defensa de 2026 gravitarán en torno a tres ejes. El primero: la modernización de las capacidades base de la aviación de España. La segunda prioridad consiste en mejorar los programas de desarrollo de capacidades para una defensa eficaz, como el desarrollo y la modernización de los sistemas de navegación de precisión y la protección contra ataques aéreos. Y, por último, el tercer eje rector se centra en la respuesta y la toma de decisiones en situaciones de emergencia, como por ejemplo, la evaluación digital de la UME (Unidad Militar de Emergencias), que fortalecerá la capacidad de actuación en escenarios complejos.