La fragmentación del mercado europeo de telecomunicaciones está comprometiendo la capacidad del continente para competir en tecnologías clave como el 5G, el cloud, la inteligencia artificial y la ciberseguridad, al limitar la escala empresarial y frenar la inversión en infraestructuras críticas, según el diagnóstico compartido por la Comisión Europea y las principales asociaciones del sector.
El informe de Mario Draghi sobre competitividad advirtió de que Europa ya no puede apoyarse en los factores que impulsaron su crecimiento en el pasado y necesita una nueva trayectoria basada en inversión, innovación y capacidad industrial, mientras Connect Europe sostiene que el sector afronta una situación de infrainversión persistente y fragmentación que exige correcciones urgentes.
Esa falta de escala tiene ya un impacto visible sobre las redes y los servicios avanzados. GSMA calcula que Europa necesitará 475.000 millones de euros hasta 2035 para completar su transición al 5G y recuperar liderazgo digital, pero solo tiene previsión de movilizar unos 270.000 millones, lo que deja una brecha inversora de 205.000 millones.
El retraso también se refleja en los indicadores de despliegue. Connect Europe señala que, al cierre de 2025, la cobertura 5G europea alcanzaba el 94,9 % de la población, por debajo de Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur, y que en 5G standalone, la versión más avanzada de esta tecnología, Europa seguía igualmente rezagada frente a sus principales competidores.
La industria sostiene que el problema va más allá de la conectividad tradicional, porque las telecos son ya una plataforma de servicios tecnológicos sobre la que se apoyan el cloud, el edge computing, la seguridad digital y la IA aplicada a empresas y administraciones. En esa línea, Telefónica subraya que sin redes fiables y de alta capacidad no puede haber economía del dato ni autonomía tecnológica europea, mientras Connect Europe sitúa al sector como una infraestructura estratégica para la soberanía tecnológica del bloque.
Las grandes operadoras europeas llevan tiempo reclamando un cambio regulatorio que permita ganar dimensión. Orange y Deutsche Telekom defendieron en una declaración conjunta de 2025 que el “tamaño crítico” es una condición previa para el crecimiento, la competitividad y la inversión en innovación y capacidades tecnológicas, y reclamaron una reforma profunda del marco de telecomunicaciones europeo.
Telefónica ha trasladado un mensaje similar al reconocer que la inversión en el mercado europeo ha sido ineficiente por la falta de escala de los operadores frente a Estados Unidos y China, donde hay menos compañías y de mayor tamaño.
La presión para actuar no procede solo de las telecos. GSMA y Connect Europe respaldaron las recomendaciones de Draghi y reclamaron medidas para facilitar la consolidación, simplificar la regulación y armonizar la política de espectro, al considerar que sin esos cambios Europa seguirá perdiendo capacidad para competir a escala global.
En paralelo, las operadoras intentan demostrar que una mayor cooperación paneuropea puede traducirse en capacidades industriales concretas. Deutsche Telekom, Orange, Telefónica, TIM y Vodafone presentaron en el Mobile World Congress de 2026 un primer edge continuum federado europeo, concebido para desplegar aplicaciones de forma segura y escalable en varios países y reforzar la soberanía del dato y la interoperabilidad.
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