Europa necesita atraer capital para reforzar su soberanía en un escenario marcado por la creciente tensión geopolítica. Sin embargo, el Viejo Continente está dejando pasar una de las grandes oportunidades de inversión que ofrece la economía mundial: la inteligencia artificial (IA), una ola financiera que sí están aprovechando Estados Unidos y Asia.

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Según señala Vincent Chaigneau, responsable de análisis de Generali Investments, solamente "Corea del Sur coordina inversiones de al menos 880.000 millones de dólares por parte de empresas como Samsung y SK Hynix en chips y centros de datos". Por su lado, en Estados Unidos, la carrera tecnológica se ha convertido además en una fuente de rentabilidad para sus inversores. Y es que, de acuerdo con un análisis elaborado por los gestores de Capital Group: Martin Romo, Brady Enright, Steve Watson y Damien McCann, "las 10 principales compañías del S&P 500 representan casi el 40% del índice" y todas tienen algo en común: su apuesta por intentar dominar la IA.

¿Concentración del mercado?

El S&P 500 reúne a las 500 empresas más grandes que cotizan en Estados Unidos y concentra aproximadamente el 80% del valor de las compañías que cotizan en la Bolsa del país, por lo que se considera el principal termómetro del mercado estadounidense. Por tanto, que tan solo diez empresas aglomeren cuatro de cada diez euros del principal índice bursátil de Estados Unidos muestra hasta qué punto se ha concentrado el valor de la Bolsa en un reducido grupo de compañías. Una circunstancia que no se veía desde hace décadas.

De hecho, los gestores de Capital Group se tienen que remontar a los años 60 para encontrar un fenómeno similar. En 1964, las diez mayores compañías del S&P 500 representaron el 39% del índice, en un periodo en el que empresas como AT&T, General Motors, ExxonMobil, IBM y Texaco dominaban el mercado. La diferencia respecto a la situación actual es que en 1964 las compañías pertenecían a diversos sectores, mientras que en el presente están concentradas en uno solo.

Así lo apuntan desde Capital Group: "La concentración actual difiere de la de la década de 1960 en que muchas de las compañías más grandes —como NVIDIA, Microsoft, Amazon y Micron Technology— están vinculadas a un único ámbito: la inversión en IA". Además, las seis restantes —Apple, Alphabet, Broadcom, Meta, Tesla y Berkshire Hathaway— están destinando grandes cantidades de capital al desarrollo de modelos de IA, chips, centros de datos y otras infraestructuras necesarias para este tipo de tecnología.

Estados Unidos, líder en inversión privada

Esta concentración del mercado norteamericano también revela hasta qué punto Estados Unidos ha tomado la delantera en esta carrera. En 2025, la inversión privada en inteligencia artificial alcanzó los 285.900 millones de dólares en Estados Unidos, frente a los 20.900 millones del conjunto de Europa, según el informe AI Index 2026 de la Universidad de Stanford. Es decir, las empresas estadounidenses movilizaron casi 14 veces más capital que las europeas. Además, la distancia se ha ampliado con rapidez: desde 2024, la inversión privada en IA creció un 160,2% en Estados Unidos, frente al 7,2% en Europa.

El problema para Europa va más allá de la capacidad de sus empresas para capturar rentabilidad de esta tecnología. La falta de inversión en IA se produce en un continente que mantiene una elevada dependencia del exterior para desarrollar y controlar buena parte de su infraestructura tecnológica. El Parlamento Europeo señaló este enero que la Unión Europea dependía de países no comunitarios para más del 80% de sus productos, servicios, infraestructuras y propiedad intelectual digitales.

Ante esta situación, Bruselas ha empezado a tratar la inversión en inteligencia artificial como una cuestión de competitividad y soberanía tecnológica, y no únicamente como una oportunidad empresarial. En febrero de 2025, la Comisión Europea lanzó InvestAI, una iniciativa para movilizar 200.000 millones de euros para inversiones en IA, incluidos 20.000 millones destinados a impulsar hasta cinco grandes AI Gigafactories, instalaciones capaces de proporcionar la potencia de cálculo necesaria para entrenar y desarrollar modelos avanzados. Y ahora queda por ver qué peso tendrá finalmente la inteligencia artificial en los próximos Presupuestos europeos para 2028-2034 y si el esfuerzo de Bruselas será suficiente para cerrar la brecha de inversión con Estados Unidos.