La Unión Europea ha empezado a negociar la factura de la próxima década. Las nuevas necesidades estratégicas —el incremento del gasto en defensa, la mejora de la competitividad industrial, la transición climática para ganar autonomía o el inicio del pago de la deuda emitida para financiar los fondos europeos Next Generation— han abierto el debate sobre la creación de nuevos impuestos europeos ante la imposibilidad de mantener el actual presupuesto en las partidas tradicionales sin incurrir en recortes. Así, entre las propuestas que más consenso empiezan a reunir en el Parlamento Europeo figuran la implementación de nuevos gravámenes sobre las criptomonedas, el juego online y las grandes plataformas digitales.
El debate se produce en plena negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034, el presupuesto que determinará durante los próximos siete años en qué gasta la Unión Europea y cómo se financia. Por el momento, el borrador del presupuesto asciende hasta los dos billones de euros, es decir, 700.000 millones más que el presupuesto del periodo 2021-2027. Sin embargo, esta primera propuesta presentada por la Comisión Europea ha provocado un rechazo prácticamente unánime en el Parlamento Europeo, que rechaza tanto el diseño planteado por la Comisión como el volumen de recursos planteado.
Durante un encuentro organizado en Bruselas por la Comisión Europea con periodistas económicos, al que asistió El Independiente, las eurodiputadas y miembros de la Comisión de Presupuestos, Isabel Benjumea (Partido Popular Europeo) y Sandra Gómez (Socialistas y Demócratas), coincidieron en que el presupuesto debía adaptarse a un escenario completamente distinto al de hace unos años.
"En los últimos siete años, la Unión Europea y el mundo en el que estaba ha cambiado", resumió Gómez. "Antes no existía la pandemia ni los problemas en las cadenas dde suministro a nivel global, Ucrania vivía en paz, no hablábamos de autonomía estratégica, ni Trump había cambiado la política de defensa de la OTAN". Y a ello se han sumado nuevos desafíos como la crisis de la vivienda, el aumento de los fenómenos climáticos extremos o la necesidad de reforzar la competitividad de la industria europea.
La factura de los fondos europeos obliga a buscar nuevos ingresos
Pero junto a estas nuevas prioridades aparece otro elemento que no existía cuando se aprobó el actual presupuesto: la deuda de los fondos Next Generation. Una circunstancia que, según admiten tanto populares como socialistas españoles, ejercerá una presión inédita sobre las cuentas comunitarias durante los próximos años, concretamente entre 15.000 y 17.000 millones de euros al año que se destinarían al repago de la deuda y de sus intereses.
Y, ante este volumen de recursos necesarios, la eurodiputada del PP defiende la posibilidad de refinanciar parte de esta deuda para aliviar la presión sobre el presupuesto europeo, ya que, de lo contrario, "solo los intereses" consumirán una parte creciente de los recursos disponibles.
La otra alternativa propuesta por el grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas pasa por incrementar los ingresos de la Unión Europea mediante nuevos recursos propios. En este sentido, Gómez explicó que la Comisión Europea ya había planteado algunas vías, como "una tasa a los productos del tabaco, una tasa al no reciclaje de aparatos electrónicos; que me parecía a mí muy interesante porque no solo va con la sostenibilidad sino que se hace también para obtener los minerales raros de los que no dispone geológicamente Europa", así como una tasa para las grandes corporaciones con una con un volumen de negocio de más de 100 millones de euros
No obstante, desde el grupo de Socialistas y Demócratas el Parlamento Europeo consideran que estas nuevas figuras tributarias no obtendrían el suficiente consenso político con otras formaciones, por lo que han buscado otras que, al menos, generen menos rechazo.
Criptomonedas, juego online y tasa digital
Entre ellas destacan un impuesto europeo sobre las criptomonedas, otro sobre el gambling (juego online) y una nueva tasa digital dirigida a las grandes plataformas tecnológicas.
Sandra Gómez defendió que estos sectores presentan una mejor justificación social porque "hacen dinero en base a la adicción" y y la falta de educación financiera, generando externalidades negativas. En el caso de las grandes tecnológicas, recordó que "solo Meta obtuvo un beneficio neto de 73.000 millones de euros en 2025 gracias al mercado europeo", por lo que considera razonable que estas compañías contribuyan en mayor medida a financiar el presupuesto comunitario.
No obstante, estas propuestas siguen encontrando resistencia en el grupo popular, reacio a la creación de estos recursos propios. De hecho, para Isabel Benjumea, la implementación de un tributo de este tipo requeriría, desde un punto de vista técnico, "crear una Hacienda europea" e insistió en que la competencia para crear impuestos y tasas debía seguir siendo nacional.
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