Renfe volvió a beneficios por primera vez desde 2019. La operadora pública ganó 60 millones de euros en el ejercicio 2025. Pero el gran agujero negro de la compañía sigue estando en su filial de Mercancías, que disparó sus pérdidas casi un 40% en 2025, hasta alcanzar unos números rojos de 44,83 millones de euros. Las pérdidas de la filial de carga son un suma y sigue. A la espera de cerrar una alianza industrial, ha enterrado en el último lustro 260 millones de euros.

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La demanda en millones de toneladas en la filial, que compite con otras operadoras privadas en un mercado liberalizado, se desplomó un 18,4% en el último ejercicio. Los ingresos, por su parte, cayeron un 17,7%, hasta los 157,7 millones. No se salva ninguna línea de negocio. Los descensos son del 3,4% en Siderúrgicos; del 28,2% en Intermodal; del 22,8% en Automóvil del -22,8%; y del 13,3% en Multiproducto del -13,3%.

Aunque mejora los ingresos de sus participadas, la partida de Otros Ingresos cae un 33,6% hasta los a 16,1 millones de euros. No en vano, en 2024 contabilizó en este concepto ingresos por Ecoincentivos por importe de 5,8 millones de euros. Por su parte, los gastos de personal en el ejercicio alcanzaron los 72,1 millones de euros, un 2,8% más interanual pese a la merma de plantilla de un 0,8%, hasta las 959 personas.

La empresa atribuye la caída del negocio a circunstancias externas. Como ya señaló en el 2024, alega que el pasado año "el nivel de actividad se vio afectado negativamente por las numerosas obras y trabajos que están realizando en la infraestructura". Estas intervenciones, añade, supusieron restricciones temporales de capacidad que obligaron a suprimir determinadas circulaciones o desviarlas de sus itinerarios originales. Asimismo, implicó reducir tanto el volumen de carga como en la longitud máxima permitida de los trenes.

Para mitigar esos impactos, la compañía dice haber tomado medidas a nivel comercial que pasan, entre otras cosas, por una actualización de los precios a sus clientes para contrarrestar el incremento de costes. También dice haber elaborado "ofertas comerciales competitivas" y una revisión en profundidad de los tráficos del mercado siderúrgico para identificar "ineficiencias operativas y oportunidades de optimización".

Lo que sí reconoce es que el cierre de la alianza industrial que se lanzó en 2022 sigue estancada. En principio, el socio debería ser ser Medway, la filial ferroviaria del gigante MSC. Y las negociaciones pusieron en guardia a los sindicatos, que amenazaron con huelgas ante una eventual privatización.

La empresa se limita a señalar que de ese proceso "ha resultado un candidato final con el que se encuentra actualmente en un proceso de negociación y análisis". Como eso aún no ha concluido, argumenta que "no puede determinarse en estos momentos si es necesario realizar o no un ajuste de deterioro de valor de los activos de la Sociedad".

Con esto se refiere la empresa pública a la llamada de atención que vuelve a hacer este año el auditor de las cuentas, que considera necesario realizar un test de deterioro como recoge la normativa contable para situaciones como la que se encuentra inmersa la filial de mercancías de Renfe. Pero la empresa que preside Álvaro Fernández Heredia no da su brazo a torcer y omite realizar dicho procedimiento. En 2020 perdió casi 43 millones; en 2021, 64,7; en 2022, 38,4; en 2023, 36; y en 2024, 32,2 millones.

Para intentar recuperar cuota de negocio, la empresa ha recibido 74 vagones portacontenedores y 75 vagones semirremolques "destinados a las futuras autopistas ferroviarias". Todo ello financiado con los fondos europeos de recuperación. "Esta actuación dota a Renfe Mercancías de material rodante más versátil y adaptado a las necesidades actuales del mercado intermodal y de autopistas ferroviarias, contribuyendo a incrementar la capacidad, la fiabilidad y la calidad del servicio ofrecido a los clientes", dice la empresa en su informe anual.

Incremento de los ingresos por billetes

A nivel global, la operadora dependiente del Ministerio de Transportes logró números negros frente a las pérdidas de 2,9 millones registradas el año anterior. En parte, se debe al incremento de los ingresos por la venta de billetes. En concreto, subió un 19% a lo largo de 2025 hasta alcanzar los 2.000 millones de euros, cuando la compañía transportó 531,4 millones de viajeros. Así, la filial de Viajeros pudo multiplicar por más de diez el resultado hasta obtener un beneficio neto superior a los 70 millones de euros, frente a los 5,4 millones que se anotó en 2024.

En la parte del negocio comercial, los servicios de alta velocidad y larga distancia donde compite con la francesa Ouigo y la italiana Iryo logró 1.469 millones de euros por venta de billetes, un 7,5% más que en el ejercicio anterior. En la parte de Cercanías, Avant y Media Distancia, que son trenes sujetos a obligaciones de servicio público (OSP), la empresa logró 532 millones en ingresos, un 68,5% más. Y eso que la demanda ahí cayó un 1,2%, hasta los 494,2 millones de viajeros, mientras que la de los servicios comerciales creció un 5,9%, hasta los 37,2 millones de usuarios.

"La mejora del resultado se apoyó principalmente en la fortaleza de la demanda de los servicios de transporte de viajeros, el incremento de los ingresos por venta de billetes, la evolución positiva de los márgenes comerciales y una gestión más eficiente de los recursos", detalló este miércoles la empresa pública.

Ahora la compañía, según avanzó el propio ministro Puente hace unas semanas, mira hacia Portugal para extender sus operaciones. Todo después de las dificultades regulatorias encontradas para operar en Francia. A la espera de un futuro desembarco en el mercado luso, Renfe logró un impulso de su negocio en mercados como Arabia Saudí, México y otros países europeos. La filial de Proyectos Internacionales alcanzó así unos ingresos de 20,9 millones, un 23,7% más que en el ejercicio anterior, y se anotó un beneficio neto de 2 millones.