Es la energía que aún mueve el mundo y se paga cada vez más cara. El petróleo se encuentra a poco más de 6 dólares de rozar los máximos del pasado mes de marzo. El fracaso del acuerdo de paz en Irán que se produjo en junio no ha hecho más que recuperar niveles de precio disparado hasta rondar los 104 dólares por barril. Una circunstancia que podría llevar hoy mismo a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) a evaluar y autorizar una nueva liberación de reservas estratégicas, tal y como hace una semana plantearon los países del G7.
En nuestro país el impacto que una subida de este tipo tiene sobre nuestra economía es cada vez mayor. Pese a estar inmersos en un proceso de descarbonización y de generación de cada vez un mayor volumen de energías limpias, combustibles fósiles como la gasolina, el diésel o el queroseno de aviación siguen moviendo nuestra economía y cada vez, en muchos casos, con un mayor consumo de este tipo de combustibles.
En España consumimos actualmente un 8,5% más de petróleo y sus derivados que hace una década. El incremento de precio no está frenando la demanda de petróleo, y en los nueve primeros meses de este año ya hemos consumido 45,5 millones de toneladas, frente a los 41,9 millones del mismo periodo de hace una década, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES).
Mientras la generación eléctrica renovable aumenta y la potencia de energía solar fotovoltaica se incrementa, en España la demanda de petróleo no deja de crecer. Una transición renovable de dos velocidades que parecen tirar en sentido opuesto en el nuevo modelo energético que se quiere instalar en nuestro país desde hace décadas.
El turismo disparado eleva el consumo de queroseno
La razón se esconde en elementos como el turismo y la lenta transición eléctrica que arrastra la movilidad. En el primer caso, en España el turismo internacional no ha hecho más que aumentar año a año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo entre enero y agosto de este año llegaron a nuestro país 70,4 millones de visitantes internacionales, un 5,4% más que en el mismo periodo que el año pasado. Si comparamos la evolución del turismo en la última década, las cifras reflejan bien la causa del incremento de consumo de derivados del petróleo en nuestro país. En comparación con 2016, España recibe ahora un 33% más de visitantes, y la mayor parte de ellos llegan por vía aérea.
Es ahí donde se explica el imparable aumento de demanda de queroseno en nuestro país. En los nueve primeros meses de este año España ha consumido 6,25 millones de toneladas, lo que supone una cantidad un 33% mayor de lo que se consumió en el mismo periodo de 2016. Las opciones de combustibles sostenibles para la aviación (SAF) tienen aún una presencia mínima en el sector.
Junto a la aviación, el otro factor que está determinando el incremento imparable de consumo de petróleo en España, pese a su encarecimiento, es el transporte por carretera. En este ámbito el proceso de electrificación avanza a un ritmo demasiado lento y lo hace además con una apuesta mayoritaria hacia opciones híbridas de gasolina. Esta circunstancia hace que la demanda de este combustible fósil esté incrementándose. Además, en el caso del diésel para camiones y el sector logístico, el consumo se ha mantenido prácticamente invariable, con un parque móvil con niveles ínfimos de electrificación y con el gasóleo como opción preferente para el 95% del transporte de mercancías.
Liberar reservas estratégicas
Lo hace en una suerte de 'transición' desde el diésel, cuya demanda se ha reducido levemente en los últimos años. Actualmente el gasóleo representa una demanda de 22,1 millones de toneladas entre enero y septiembre. Pese a su leve contención, el diésel sigue siendo el combustible más demandado, cuatro veces más que la gasolina. Hace una década el parque móvil situaba a los motores diésel como los más demandados, si bien ahora apenas representan entre el 3 y el 4% de las nuevas ventas. La 'migración' se está haciendo actualmente desde los vehículos diésel hacia opciones de gasolina e híbridos.
Este miércoles la Agencia Internacional de la Energía publica su informe mensual sobre el mercado de petróleo, pero será mañana jueves cuando su junta de gobierno decidirá sobre posibles medidas de intervención activa para frenar el alza de precios. Su decisión llegará después de que los países del G7 hayan solicitado liberar 100 millones de barriles de petróleo y combustibles refinados de las reservas estratégicas de los países miembros de la AIE. Una liberación que se debería producir en un periodo de 4 meses.
Pese a que la AIE ya avanzó una autorización a dar ese paso, todo apunta a que podría tomar nuevas decisiones para aliviar la tensión de los mercados, en particular sobre el precio del diésel. La medida orientada de modo específico al gasóleo busca evitar un shock directo en la cadena logística, la agricultura y el transporte de mercancías, donde los problemas de suministro empiezan a detectarse. En las reuniones que la AIE celebra entre hoy y mañana, la junta fijará las cuotas exactas, el calendario de descarga y el volumen final que aportará cada país miembro.
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