El fallo humano es una de las principales hipótesis que maneja el Gobierno como causa del accidente mortal en la línea Madrid-Andalucía ocurrido este miércoles y que deja al menos 30 fallecidos. El sistema de seguridad LZB instalado en la línea habría dejado de estar operativo a las 8:30 horas de la mañana por una avería. A continuación, habría entrado en funcionamiento otro sistema de respaldo, el Bloqueo de Señalización Lateral (BSL).
Fuentes del sector consideran clave la actuación del Control de Tráfico Centralizado (CTC) de Atocha, y las órdenes dadas a los maquinistas de los trenes de Iryo y de Renfe. El segundo ha impactado en la parte trasera del primero, provocando el descarrilamiento de cuatro de los coches, que han caído por un terraplén.
Está previsto que la línea Madrid-Sevilla cambie su sistema de seguridad a ERTMS, uno más avanzado que el actual LZB, instalado desde su inauguración en 1992. Pese a la inversión prevista, aún no está instalado. "Para que el segundo haya interceptado al primero, no cabe otra que la señal estuviera en verde", apuntan fuentes ferroviarias consultadas por El Independiente.
(Noticia en ampliación...)
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