Los depósitos bancarios eran los reyes del ahorro de las familias españolas hasta que la política expansiva del BCE los ha defenestrado. Los hogares llegaron a tener más de la cuarta parte de su patrimonio financiero -no incluye activos inmobiliarios- colocada en imposiciones a plazo fijo. Hoy, representan menos del 10%, según los últimos datos del Banco de España referentes al primer trimestre del año.

Durante los primeros años de la crisis financiera, cuando los bancos españoles tuvieron que recurrir al pasivo minorista ante el cerrazón de los mercados mayoristas, los particulares llegaron a tener en este producto más de 400.000 millones de euros que suponían hasta el 25% del total de la riqueza financiera de las familias.

Durante la crisis los particulares llegaron a tener la cuarta parte de su dinero en depósitos con retornos del 5%

Entonces, las entidades ofrecían por el ahorro una remuneración que alcanzó el 5%. Ahora, con los tipos de interés en mínimos históricos y el mercado inundado de liquidez, la cifra ha bajado a la mitad, a 203.691 millones al cierre del primer trimestre, según datos del Banco de España.

Por primera vez en la historia, el peso del ahorro a plazo en el conjunto del patrimonio financiero de las familias españolas, que asciende a 2,13 billones de euros, baja del 10% y se sitúa en el 9,5%, según cálculos de Inverco obtenidos a partir de los datos que ofrece el supervisor el término del primer trimestre del año.

Por contra, en los últimos años se ha disparado hasta 589.055 millones de euros la cifra de dinero colocada en productos de ahorro a la vista, es decir, en cuentas líquidas, lo que supone el 27,6% del total de la riqueza financiera de los particulares.

Sólo en el primer trimestre, las familias retiraron 11.742 millones en depósitos y colocaron 9.258 millones en cuentas

Este porcentaje prácticamente duplica el peso que representaba durante los primeros años de la crisis, cuando el ahorro en cuentas suponía en torno al 14% del total. En 2008, el volumen de dinero en cuentas corrientes ascendía a 267.923 millones, frente a 432.000 millones colocados en depósitos bancarios.

Estas cifras son el resultado del masivo traspaso de fondos de depósitos bancarios, que exigen tener el dinero inmovilizado durante un periodo determinado, a cuentas corrientes, donde el capital está siempre disponible. Sólo en el primer trimestre de 2018, las familias retiraron 11.742 millones en depósitos, mientras entraron 9.258 millones en cuentas.

Las nulas rentabilidades que los bancos pagan por el ahorro provoca estos flujos tan llamativos. En mayo, último dato del Banco de España, las entidades pagaron de media por los depósitos un 0,07%.

Por qué la banca no paga por el ahorro

El BCE, con su política ultraexpansiva para estimular la economía y sus subastas de liquidez, ha llenado el mercado de dinero, por lo que el pasivo de los particulares, tan preciado durante los momentos más críticos de la crisis, ya no es un bien escaso para los bancos. Las entidades tienen barra libre de liquidez y ya no necesitan pagar a sus clientes un plus adicional sobre el precio oficial del dinero -en el 0%- para, como ocurrió en el pasado, cuadrar sus balances, equilibrando activo y pasivo.

En mayo, último dato del Banco de España, las entidades pagaron de media por los depósitos un 0,07%

Lejos quedan los tipos de interés de hasta el 5% que las entidades -especialmente las cajas y grupos más débiles- llegaron a abonar por el ahorro a finales de 2008 cuando, tras la caída de Lehman Brothers, los mercados mayoristas de financiación se cerraron a cal y canto, y se vieron obligadas a recurrir al pasivo minorista para compensar sus cuentas.

Por otro lado, el BCE, con el ánimo de estimular el crédito, ha situado la llamada “facilidad de depósito” en terreno negativo (-0,4%). Ello implica que las entidades tienen que pagar este porcentaje sobre el volumen de excedente de liquidez que cada día depositan en la ventanilla del banco central, lo que les disuade a la hora de querer captar dinero de más.