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Botín rechaza que Economía y el Banco de España le presionaran para comprar Popular

Ana Botín llega a la Audiencia Nacional para declarar como testigo por el 'caso Popular'

Ana Botín llega a la Audiencia Nacional para declarar como testigo por el 'caso Popular' EP

Hubo llamadas, pero no presión. Ana Botín, presidenta de Santander, ha rechazado ante el juez del caso Popular, José Luis Calama, que recibiera presiones para absorber el banco tras su resolución, según han precisado fuentes jurídicas a El Independiente.

El caso Popular se ha reactivado tras el verano y el confinamiento y este jueves le ha tocado el turno a la presidenta de Santander. Botín ha comenzado a responder a las preguntas del juez José Luis Calama en torno a las 9 horas y su declaración se ha extendido durante unas tres horas.

En ese tiempo, el magistrado ha interpelado a Botín sobre si alguien le presionó para que se hiciera con Popular, algo que la presidenta de Santander ha negado.

Si bien ha reconocido que tanto el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, como el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, le hicieron llegar su «preocupación» por el Popular poco antes de su resolución, en ningún caso la presionaron, añaden estas fuentes. «En absoluto», ha dicho.

Relación «mínima» con Ron y Saracho

La presidenta de Santander ha explicado que su relación con Ángel Ron y Emilio Saracho, los presidentes de Popular en sus últimos meses como entidad independiente, fue «mínima», informa Efe.

De hecho, ha contado que tuvo contacto «dos veces con cada uno» y siempre por motivos profesionales. Además, se enteró del relevo de Ron por la prensa, según ha explicado ante el juez.

Botín ha admitido que su banco recibió en mayo una invitación para acudir al proceso de venta privada del Popular. En él, ha indicado, pudieron intervenir Rodrigo Echenique, presidente de Santander España en esa época, y sus equipos, aunque ella nunca tuvo ningún contacto con él en este trámite.

Tras estudiar el proceso de venta, el Santander concluyó que «había un deterioro de confianza en el Popular«, una circunstancia que, entendieron, supondría hacer reservas.

Aún así, ha insistido en que hasta donde sabe, el banco cumplía con todos los requisitos regulatorios y era solvente, si bien arrastraba un problema de liquidez

De hecho, ha relatado, aunque estaba por debajo de la media de provisiones del mercado, se mantenía dentro del marco fijado por la normativa.

A raíz de este estudio, el Santander no llegó a presentar entonces una oferta, y es que, en opinión de Botín, la compra no era posible en mayo en condiciones de mercado.

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