El Gobierno francés ha impuesto un veto «definitivo» al proyecto de fusión entre el francés Carrefour y el canadiense Couche-Tard en nombre de la soberanía alimentaria y si hace falta recurrirá a un dispositivo legal sobre los sectores estratégicos para impedirla.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, subrayó este viernes en una entrevista al canal BFMTV que su posición ante esa operación «es un no cortés, pero claro y definitivo».

«La seguridad alimentaria es estratégica para nuestro país y no cederemos a uno de los grandes distribuidores franceses», dijo en alusión a las negociaciones que los dos grupos de distribución, reconocieron mantener el pasado miércoles, informa Efe.

Unas discusiones para una posible oferta de Couche-Tard de 20 euros por cada acción de Carrefour, que hubiera quedado así valorada en unos 14.000 millones de euros, cerca de un 30 % más de lo que valía en Bolsa antes de que se hiciera público ese proyecto.

La seguridad alimentaria es estratégica para nuestro país y no cederemos a uno de los grandes distribuidores franceses»

Bruno Le Maire

El ministro francés insistió en que «lo que está en juego es la seguridad alimentaria del país».

Recordó que Carrefour es el mayor grupo privado por el número de empleados en Francia, con más de 100.000, y que tiene una cuota de mercado del 20% en la distribución.

Le Maire ya se había pronunciado sobre la operación el mismo miércoles, cuando dijo que «a priori» no era favorable a que Carrefour quedara bajo control de una empresa extranjera.

Este viernes recordó que en una ley de 2019 que él mismo promovió se incluyó la distribución alimentaria entre las «actividades estratégicas» sobre las que el Ejecutivo puede intervenir para impedir que caigan en manos extranjeras.

Fuentes del sector citadas por el diario económico Les Échos afirman temer que la negativa del Gobierno aleje a los inversores extranjeros y eso tenga como consecuencia la caída en Bolsa de las empresas francesas.