En algunos aspectos los trabajadores por cuenta propia no gozan de las mismas protecciones o ayudas por parte del Estado que los asalariados. Es el caso, por ejemplo, de las lagunas de cotización. En la ‘Guía Temática de los trabajadores autónomos’, elaborada por el Instituto santalucía, explican qué significa exactamente este concepto, y por qué afecta negativamente a los trabajadores por cuenta propia.

¿Qué son las lagunas de cotización?

Las lagunas de cotización son periodos de cotización. Espacios de tiempo en donde los trabajadores no aportan a la Seguridad Social. En el caso de los autónomos, este periodo nacería tras un cese de actividad. Durante los tiempos que no tienen trabajo, los asalariados reciben apoyo por parte del SEPE que «rellenan» esos periodos sin aportaciones. No pasa lo mismo con los trabajadores por cuenta propia. Para ellos no hay compensación en las lagunas de cotización, mientras que sí la hay para los asalariados.

¿Y si el autónomo sigue cotizando aunque no tenga ingresos al no trabajar?

Los profesionales por su cuenta no pueden, si quiera, protegerse ante posibles parones previstos en su cotización. Si el autónomo continúa cotizando, pero no está trabajando y la Seguridad Social lo detecta, se le devolverán las cuotas pagas y no contará como periodo de cotización. Pasa al contrario si no se comunica la baja pero se interrumpe la actividad y dejan de pagarse las cuotas; se tendrá una deuda con la Seguridad Social que habrá que pagar. Por ello, es importante hacer siempre las comunicaciones pertinentes a la Administración.

¿Y cómo influyen estas lagunas de cotización?

De forma determinante a la hora de calcular la pensión por jubilación, ya que influyen en la base reguladora. En el caso de los asalariados, los periodos no cotizados se pueden integrar en determinaros supuestos, pero en el caso de los autónomos la Seguridad Social no completa, al no haber cotización.

No existe una discriminación normativa como tal, ya que el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos permite elegir al trabajador, anualmente, su base de cotización. Esta es la que va determinando su pensión por jubilación.

Pero si nos atenemos a los datos, podemos ver que el 41% de las pensiones de los autónomos son menores que las de los asalariados y las nuevas altas de jubilación son inferiores en un 43% (datos de 2018). Esta brecha es debida a que la mayoría de autónomos eligen bases de cotización bajas (un 86,5 por ciento optaba por la base mínima en el segundo trimestre de 2017) y, además, optan por alargar más años su actividad para poder mejorar su pensión. En muchos de esos casos, para paliar los efectos de unas lagunas de cotización sin opción de compensación para el autónomo.