El joven Andrés V.F, alias Capi, que el 16 de diciembre de 2015 propinó una bofetada al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un paseo electoral por Pontevedra durante la campaña de las elecciones generales, ha vuelto a atacar este sábado a otro político, esta vez al coordinador local de Vox en esa ciudad.

Fuentes tanto de Vox como policiales han indicado a Efe que antes de golpear en la cara a Juan Manuel Rosales en la zona de la Ferrería, Capi ya había lanzado petardos contra la mesa informativa que el partido había instalado en la Plaza de Abastos pontevedresa, donde se habría producido un primer enfrentamiento verbal.

Capi tenía 17 años cuando fue detenido por agredir con una bofetada al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien se acercó durante un paseo por Pontevedra con la excusa de sacarse una foto.

Fue condenado por el juzgado de menores de Pontevedra a dos años de internamiento en régimen cerrado como autor de un delito de atentado a la autoridad, del subtipo agravado, recogido en el artículo 550.3 del Código Penal y aplicable en aquellos casos en los que la autoridad contra la que se atenta es miembro del Gobierno.

Tras agredir a Rajoy, Capi fue condenado a dos años de internamiento en régimen cerrado como autor de un delito de atentado a la autoridad

Rajoy no llegó a ejercer acción alguna contra Andrés V.F., que este sábado no ha sido detenido y que lleva en libertad desde el 15 de diciembre de 2017.

Rosales acudió a interponer una denuncia en la comisaría, donde coincidió con Andrés V.F., que compareció en las dependencias policiales para contar que había sido él quien había protagonizado los hechos.

Juan Manuel Rosales Pérez, guardia civil retirado, ha sufrido cortes en mejilla y labios y presenta un ojo amoratado, pero ya ha recibido el alta médica. Asimismo, ha presentado denuncia ante la Policía Nacional por lesiones y un delito de odio.

El presidente de la gestora de Vox de Pontevedra, Andrés Álvarez, ha declarado a Europa Press que estudian también solicitar que los delitos de los cuales se les acusa a los implicados sea agravados por «terrorismo», ya que sostiene que el grupo de jóvenes responsable de la agresión «son de la Coordinadora Antifascista de Vigo y están hermanados con Resistencia Galega».

En las inmediaciones de donde habían establecido la mesa informativa Vox se había desplegado un dispositivo policial nutrido «por las muchas amenazas» que aseguran haber recibido por redes sociales. Es más, esta mañana les lanzaron un petardo que cayó en los pies del responsable de Vox en Vilagarcía, pero no sufrió heridas.

Sin embargo, el coordinador de la agrupación local de Pontevedra ciudad se salió del círculo de seguridad «para repartir más panfletos» y, según el relato del presidente de la gestora de Pontevedra, «cinco tíos lo siguieron hasta un callejón y le partieron la cara».

En su Twitter estatal, Vox ha publicado esta denuncia con el siguiente texto: «La alerta totalitaria contra VOX de @Pablo_Iglesias_ continúa vigente». Y, junto con una foto del ojo amoratado de su representante en Pontevedra añade: «En VOX seguiremos trabajando por España y la libertad sin miedo a nada ni a nadie».

Por su parte, en su cuenta de Pontevedra, Vox condena la agresión y proclama que seguirán «defendiendo la libertad de expresión en Pontevedra y en España».

A la condena contra esta agresión se ha sumado el candidato del PP a la Alcaldía de Pontevedra, Rafa Domínguez, quien publicó en la misma red social que «la violencia no es aceptable en democracia».

La noticia de la agresión se produce 24 horas después de que Vox denunciase que el Ayuntamiento de Vigo le niega autorización para instalar mesas informativas en esa ciudad.