El Gobierno de Iñigo Urkullu afronta su primera crisis en siete años tras la dimisión presentada hoy por su consejero de Salud, Jon Darpón, acosado por el caso de presuntas filtraciones de exámenes en la última Oferta Pública de Empleo (OPE) llevada a cabo en la sanidad pública vasca y que está siendo investigada por la Justica.

En las últimas horas se barajaba la posibilidad de que Darpón diera un paso atrás y tras resisitir desde el pasado mes de junio, cuando estalló el escándalo, formalizara su renuncia. Esta mañana el ejecutivo de Urkullu ha hecho pública su “dimisión irrevocable”. La hasta ahora directora de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitaria, Miren Nekane Murga, cardióloga de profesión, le sustituirá al frente del departamento más grande del Ejecutivo vasco.

La dimisión se anuncia días antes de que el consejero fuera a ser reprobado en el pleno previsto para el jueves 21 y al que ya habían anunciado que se sumaría toda la oposición: PP, EH BIldu y Podemos. Un escenario que habría precipitado la renuncia de Darpón para intentar así limitar el posible impacto que su continuidad tendría en pleno periodo electoral. Este escándalo se ha cobrado ya varias dimisiones, como la de la ex directora general de Osakidetza, Maria Jesús Múgica y el responsable de Recursos Humanos,Juan carlos Soto, así como el relevo en otras direcciones.

Investigado por la Justicia

Darpón había asumido la máxima responsabilidad de Osakidetza ya en el primer gobierno de Urkullu y continuó al frente de la misma en esta segunda legislatura. Su posición se fue debilitando a medida de que las sospechas de filtraciones de exámenes en varias de las categorías de la OPE se fueron conociendo y, fundamentalmente, después de que un duro informe de la Fiscalía llevará a un juzgado de Vitoria a imputar recientemente a tres facultativos y citar a una decena de testigos. Darpón impulsó desde su consejería una investigación interna tras la cual concluyó que no se pudieron aceditar irregularidades.

Las sospechas sobre el desarrollo de la citada OPE se incrementó después de que distintos sindicatos y formaciones anunciaran, antes de que se celebraran las pruebas, -y que depositaron ante notario-, quiénes serían los adjudicatarios de las plazas en algunas de las categorías convocadas. Augurios que se cumplieron. En muchos casos algunos de los beneficiarios alcanzaron la máxima puntuación posible, muy por encima del resto de los opositores, lo que no hizo sino elevar aún más las sospechas de irregularidades.

La salida de Darpón del Gobierno se produce después de meses de tensión y presión en torno a la gestión que el ya ex consejero de Salud ha realizado del escándalo. Darpón había reiterado en varias ocasiones que su continuidad en el cargo dependía únicamente del lehendakari Urkullu y que él se sentía el máximo responsable político de este escándalo que ya investiga la Justicia.

Afín a Urkullu

Darpón ha sido uno de los colaboradores más estrechos de Urkullu, quien ha situado a la sanidad pública como uno de los emblemas de su política social. El lehendakari se ha implicado más que con ningún otro departamento en los actos impulsados desde la Consejería de Salud.

La llegada de Darpón al primer Gobierno de Urkullu, en 2012, estuvo acompañada de la estela que dejó la legislatura anterior el llamado ‘caso Margüello’. En él Darpón se implicó directamente en la defensa de los acusados, algunos de ellos ex altos cargos del departamento, y que finalmente fueron condenados por un delito de prevaricación a entre siete y nueve años de inhabilitación.

La salida de Darpón es la primera que se produce en el Gobierno, sin contar con el relevo producido en el departamento de Turismo, Comercio y Consumo cuyo titular, Alfredo Retortillo lo ha dejado para concurrir a las elecciones municipales como candidato del PSE a la alcaldía de Barakaldo.