De laboratorio de la derecha, a prueba de fuego de la izquierda. Navarra se ha convertido tras las elecciones de este domingo en uno de los escenarios más complicados para el PSOE. La negociación múltiple que se abre en todo el país puede tener en la Comunidad Foral uno de los focos de mayor riesgo y contagio para los socialistas. La posibilidad de poder recuperar el Gobierno de Navarra doce años después es una posibilidad al alcance de la mano, sí, pero con un riesgo elevado: el desgaste de tener que entenderse con EH Bildu o dejarse querer por la coalición.

El 26-M arrojó una mayoría contundente a la alianza que Unión del Pueblo Navarro (UPN), PP y Ciudadanos conformaron bajo la denominación Navarra Suma (NA+) para frenar al cuatripartito que ha sustentado el llamado Gobierno ‘del cambio’ que hasta ahora ha encabezado Uxue Barkos. La fórmula ha dado buenos resultados, el tripartito de derechas ha logrado 19 parlamentarios –y que con el recuento final del miércoles podría subir hasta los 20- frente a los 20 de cuatripartito del ahora Gobierno en funciones de Navarra –Geroa Bai (9), EH Bildu (8), Podemos (2) e Izquierda-Ezkerra 1, salvo que lo pierda con el recuento de los restos pendientes-.

Dos frentes, el del cambio y el del ‘cambio del cambio’, el de izquierdas y el de derechas, el nacionalista y el constitucionalista, en pugna por un Gobierno y con igual peso y que sólo el PSN puede decantar. Los 11 parlamentarios de la formación que lidera María Chivite son clave para inclinar la balanza: un gobierno propio apoyado por el cuatripartito nacionalista, o un Ejecutivo de NA+ a cambio de contraprestaciones en forma de poder institucional en Navarra.

Otegi y Barkos ya han mostrado disposición al PSN para apoyar un Gobierno ‘progresista’ en Navarra para impedir el paso a NA+

Las dos fórmulas tienen riesgos y beneficios. Por el momento, Chivite ya ha avanzado que no facilitará bajo ninguna premisa que NA+ y su líder, Javier Esparza, lleguen al Gobierno. Su segunda aseveración en estas primeras horas ha sido que su opción preferida es facilitar “un gobierno de progreso y de izquierdas”. Entre una y otra le ha llegado la advertencia del PSOE para que los pasos a dar no se conviertan en un fuego con amenaza de propagación fuera de Navarra; Bildu no puede formar parte “de ninguna fórmula de Gobierno”, le han recordado.

Bildu, línea roja… o no

Pero Chivite no necesita que la coalición que lidera Arnaldo Otegi forme parte de “ninguna fórmula de Gobierno”. Bastaría con que le dejara hacer. Una abstención en el pleno de investidura sería el camino más corto y menos incendiario para unos y otros. Ambos quieren lo mismo: que la derecha no regrese al Ejecutivo foral y ambos aspiran a que continúen las “políticas de izquierdas” en Navarra. PSN y Bildu se necesitan. Pero por ahora los socialistas intentan marcar distancias e incluyen en su “No” no sólo a Esparza sino también a Bildu. La clave radica en qué movimientos se incluyen en esa negativa a entenderse con la izquierda de Otegi.

Por el momento el líder de la izquierda abertzale comenzó ayer a despejar el camino al PSN. Si a Pedro Sánchez Otegi ya le avanzó que estaría dispuesto a no entorpecer la conformación de su Gobierno, no parece que vaya a hacerlo ahora en Navarra. Su candidata foral, Bakartxo Ruiz ya ha extendido la mano “para seguir de otra manera la ‘hoja de ruta’ que hemos estado trabajando estos cuatro años”. Y en esa mano tendida no hay ni un reproche al PSN y sí un convencimiento de que cualquier posición será bienvenida si contribuye a frenar ‘a las derechas’.

Si quienes tendrían que abstenerse no auguran complicaciones, quienes habrían de posicionarse a favor tampoco lo están haciendo. La coalición de la actual presidenta en funciones, Uxue Barkos, ya ha expresa su disposición a apoyar “un gobierno progresista y plural”, justo el mismo que ansía el PSN. Y que Barkos y Chivite puedan entenderse no es descabellado. El PNV, que lidera Geroa Bai, acumula una larga tradición de acuerdos con el socialismo y en la vecina Euskadi ya ha anunciado su disposición y prioridad para reeditar las coaliciones con las que nacionalistas y socialistas han gobernado ayuntamientos y diputaciones. Pero por el momento, los socialistas navarros prefieren esperar. Hasta ayer ni siquiera se habían puesto en contacto con Barkos para iniciar contactos.

La izquierda abertzale está dispuesta a continuar «de otras forma» la hoja de ruta del cambio iniciada hace cuatro años

Los votos de Geroa Bai para respaldar una alternativa “de progreso” a su propio ‘cuatripartito’ son imprescindibles pero no suficientes. En la fórmula para evitar a NA+ debería implicarse de modo activo Podemos y sus dos parlamentarios, opción que se antoja factible.

Gobierno y Ayuntamiento

¿Sería el apoyo activo de Geroa Bai y Podemos y la abstención de Bildu una “fórmula de gobierno” admisible en Ferraz? De tomar forma este camino para frenar la posibilidad de que NA+ regrese al Gobierno en Navarra, no parece complicado prever que PP, Ciudadanos y UPN subrayarán el papel de facilitador que debería ejercer la izquierda abertzale para volver a levantar un muro a la derecha navarra. Otegi ya ha avanzado que los cargos institucionales elegidos ayer servirán no sólo para continuar con el cambio en Navarra sino para “seguir en el camino de la soberanía” para trabajar “una soberanía vasca de iguales”.

El líder de UPN, Javier Esparza ya ha avanzado que intentará un acuerdo con el partido socialista. Los 19 parlamentarios de NA+ y los 11 del PSN otorgarían a esta opción una estabilidad desconocida desde hace años en las instituciones navarras. Esparza es consciente de la dificultad que encierra su posición, “será todos contra Navarra Suma”, afirma. Y por si la noche electoral no lo escuchó, ayer Chivite volvió a reiterar que no facilitará en ningún caso la llegada al acuerdo de la alianza de UPV, PP y Cs.

Las combinaciones en la negociación entre NA+ y PSN podrían incluir acuerdos paralelos en el Ejecutivo y el Consistorio de Pamplona

Aún restan muchas semanas para que el escenario pueda cambiar. Incluso para que los contactos puedan hacer virar las posiciones que hoy parecen firmes. También que intereses en otros puntos del país puedan forzar cambios. En la capital navarra otra institución, el Ayuntamiento de Pamplona, podría ser un peón de la negociación. NA+ ha logrado 13 concejales, a uno de la mayoría absoluta. Un voto en contra de las otras tres formaciones con representación en el consistorio, Bildu, Geroa Bai y el PSN o un respaldo unánime a otra candidatura también frustraría la llegada de Navarra Suma al ayuntamiento pamplonés.

Las negociaciones a dos bandas, ayuntamiento y Gobierno foral, abrirían incluso opciones de intercambio de apoyos o abstenciones entre socialistas y constitucionalistas de derechas. El Ejecutivo para ti, el ayuntamiento para mí.

Un camino de entendimiento entre NA+ y PSN que a día de hoy parece complicado pero no imposible en la primera etapa de los contactos. En gran medida, su exploración dependerá del peso que tenga en las próximas semanas, -hasta la conformación de los ayuntamientos prevista para el 15 de junio-, y de la intensidad de la “línea roja” que ayer marcó el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos para marcar distancias con EH Bildu.