Pamplona ya está de fiesta. Los Sanfermines de 2019 han comenzado puntuales a las 12.00 horas de este 6 de julio, como cada año en la capital navarra. Los 2.500 metros cuadrados de la plaza se han teñido de rojo después de que el cohete hiciera estallar en los cielos los 25 gramos de pólvora que dan inicio a los nueve días de fiesta. En esta edición el designado para el lanzamiento del chupín ha sido Jesús Gariosoain, subdirector de ‘La Pamplonesa’, la centenaria banda de música.

Los controles en los accesos a la plaza han sido intensos y pese a que han limitado la entrada de vídrio y elementos prohibidos, no han logrado el objetivo pretendido por el bando de alcaldía que prohibía introducir pancartas de grandes dimensiones. Pese a que se han incautado cientos de pequeñas ikurriñas, la medida que intentaba evitar así que se volvieran a convertir la ikurriña en protagonista no lo ha logrado completamente. Desde minutos antes del lanzamiento del chupinazo se ha desplegado entre el público una ikurriña de grandes dimensiones, junto a otra enseña de Navarra.

Además, junto a ellas, se ha podido ver una pancarta en la que se proclamaba en euskera el cariño hacia los presos de ETA “Os queremos” y en contra de la política de dispersión de los reclusos de la banda terrorista.

Muchos de los asistentes han coreado gritos en contra de UPN y de apoyo al acercamiento de los presos de ETA

Junto a ello, entre los más de 12.000 asistentes que abarrotaban la plaza se han podido ver ikurriñas de tamaño medio, así como pancartas reclamando el acercamiento de los presos de ETA. En algunos momentos se han coreado además gritos para reclamar el traslado “a casa” de los reclusos. También han sido numerosos los gritos en contra de Unión del Pueblo Navarro (UPN) con gritos en euskera “UPN, kanpora!” (Fuera UPN).

Incidente en el Ayuntamiento

En el ayuntamiento también se han vivido momentos de tensión entre los concejales de Geroa Bai, EH Bildu y la policía municipal en uno de los balcones del Consistorio, desde donde cargos y representantes de la sociedad pamplonesa disfrutaban del comienzo de la fiesta.

El ex alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, ha denunciado que agentes de la policía municipal les han impedido desplegar una ikurriña y han confiscado una enseña a uno de los concejales que pretendía colgarla desde el balcón. Asirón ha lamentado lo ocurrido y ha reclamado “respeto para todas las sensibilidades”. Ha añadido que se ha impedido a los ediles de Geroa Bai y Bildu poder acceder a la balconada, que estaba copada por agentes y representantes de otros partidos.

Agentes municipales han incautado la ikurriña que un concejal de Geroa Bai pretendía desplegar desde el Ayuntamiento

También la ex concejal de seguridad con el Gobierno de Asirón, Itziar Gómez, concejal de Geroa Bai, ha denunciado que los agentes se han interpuesto entre ellos para que evitaran poder desplegar la ikurriña desde uno de los balcones del consistorio. Gómez, en declaraciones a ETB, ha asegurado que “históricamente” siempre se ha podido expresar libremente el apoyo a la enseña vasca “pero Navarra Suma quiere imponer el pensameinto único en esta ciudad”.

Clima tenso

El inicio de los Sanfermines viene precedido de cierto clima de crispación en la capital navarra tras el relevo producido en el consistorio. Tras cuatro años de gobierno de EH Bildu, con Joseba Asirón como alcalde, la mayoría lograda por Navarra Suma aupó a Enrique Maya a la alcaldía, cargo que ya ostentó entre 2011 y 2015. A ello se ha sumado el malestar provocado por el bando emitido por Alcaldía y que prohibía acceder con pancartas o telas de gran tamaño aduciendo razones de seguridad. Desde el entorno nacionalista se ha reprochado a Asiron el veto impuesto a la ikurriña y con ello al sentí de muchos ciudadanos.

La polémica en torno a la colocación de la enseña vasca ha sido constante en los últimos cuatro años. El anterior regidor de Pamplona comenzó su mandato izando la ikurriña en los Sanfermines de 2015, tras ampliar a cinco los mástiles del Consistorio. La medida, duramente criticada por UPN y el PP terminó en los tribunales y en una sentencia que concluyó que Asirón cometió fraude de ley al izar la enseña vasca. Por ello, en las fiestas de 2016 el alcalde de EH Bildu renunció a la ikurriña y pese a cuestionarla, acató la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

Sin embargo, un año más tarde Asirón volvió a colocar la ikurriña. Esta vez lo hizo después de encargar un informe técnico de la situación en la que se encontraba la cuestión después de haberse derogado la Ley de Símbolos foral. Ese año aseguró que era “legal2 izar la bandera de la CAV y con ella respetar “todas las sensibilidades de la ciudadanía”. Finalmente, y ante la nueva amenaza de un proceso judicial, el alcalde de Bildu renunció a colocarla el año pasado.

En esta ocasión, el equipo de Gobierno que lidera Maya se ha propuesto no sólo que se puedan introducir banderas de grandes dimensiones, sino también que se recurra a otras fórmulas para sortear la prohibición. Incluso se han apostado agentes de policía para impedir que puedan descolgarse desde algún tejado con la intención de desplegar una enseña de grandes dimensiones, como ya sucedió en los Sanfermines de 2013.