Las víctimas en Navarra están muy dolidas con el Partido Socialista. La votación que el próximo viernes proclamará como nueva presidenta de la Comunidad Foral a María Chivite, gracias a la probable abstención de EH Bildu, les ha llevado a emitir un comunicado en el que acusan a la formación socialista de haber «cruzado una línea roja que dijo que nunca atravesaría». En el escrito hecho público hoy, ANVITE apunta que tras conocer los acuerdos alcanzados y las alianzas que se han forjado para llevar a la presidencia a Chivite, «no salimos de nuestro asombro»: «Nos sentimos traicionadas en los más hondo por quienes tantas veces nos han acompañados en nuestras concentraciones».

En Navarra ETA cometió 35 atentados mortales, a los que se suman otros doce llevados a cabo fuera de la Comunidad Foral pero en los que resultaron asesinados ciudadanos navarros. De entre todos ellos, 17 continúan aún sin resolver, según un informe elaborado por el Gobierno de Navarra.

Las víctimas de la banda terrorista reprochan al PSN que haber accedido a «gobernar con Bildu» supone haber dado «la espalda a las víctimas» del terrorismo. Apuntan que el PSN ha rebasado la «línea de la ética y la moral» al apoyarse en la izquierda abertzale para gobernar Navarra los próximos cuatro años. Recuerdan que la coalición que lidera Arnaldo Otegi continúa sin condenar de modo firme el terrorismo de ETA y sin «deslegitimar» su historial criminal. Muestran su malestar e indignación por el hecho de que el Partido Socialista acepte ahora con normalidad «que sea Otegi, un condenado por pertenecer a ETA, el que pueda decidir e influir en las políticas futuras de nuestra Comunidad».

Los miembros de esta asociación de víctimas de ETA aseguran sentirse «tristemente traicionadas» y califican de «impotencia, frustración y vergüenza» los sentimientos que estos días les invaden. Recuerdan que durante la legislatura recién concluida ya tuvieron que padecer «increíbles humillaciones» por parte de la política de la aún presidenta de Navarra en funciones, Uxue Barkos.

Humillaciones

Citan episodios como la invitación a familiares de presos de ETA al Parlamento foral «antes que a las víctimas» u homenajes en la Cámara Foral a «miembros de ETA como ‘víctimas de motivación política'». Añaden capítulos como la autorización concedida para colocar celdas simuladas en el centro de Pamplona «para empatizar con los presos de ETA» o la financiación de un «mapa del sufrimiento» en localidades como Etxarri Aranatz, en el que se equiparaba a Jesús Ulayar, alcalde del municipio asesinado por ETA, con la situación de su propio asesino.

La asociación reitera que en esos años se ha procurado desde las instituciones promover un «blanqueamiento» del entorno violento y se ha mostrado más interés desde le Dirección general de Paz y Convivencia del Ejecutivo por respaldar al entorno radical que por «defender la memoria y la dignidad de las víctimas de ETA». Reiteran que esta dirección «fue insensible» en todas las ocasiones en las que las víctimas solicitaron la prohibición de homenajes a «etarras en la calle, las exhibiciones de sus fotografías o el hecho de la no colocación de placas conmemorativas en Pamplona».