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Denuncian que un documental emitido en ETB "enaltece a ETA" por sus "esfuerzos por la paz "

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco asegura que 'Euskal Herria ta Askatasuna', del director Thomas Lacoste, evita la deslegitimación del terrorismo, ignora a las víctimas y "glorifica" a "sanguinarios terroristas como 'Josu Ternera'".

El colectivo de víctimas del terrorismo en el País Vasco, Covite, ha denunciado la emisión anoche en la Televisión Pública vasca, en ETB, del documental ‘Euskal Herria eta Askatasuna, bakerako bide luzea‘ (Euskal Herria y Libertad, un largo camino hacia la paz) por suponer una «enaltecimiento de ETA» y un «blanqueamiento» de la banda terrorista. En una nota emitida hoy, asegura que el documental asume «sin ambages postulados de la izquierda abertzale» según los cuales, «ETA merecería un reconocimiento público por sus supuestos esfuerzos a favor de la paz».

Covite asegura que en este trabajo, dirigido por Thomas Lacoste y que ya fue emitido por la televisión pública francesa, FR3, el pasado 27 de abril, se evita en todo momento la «deslegitimación de ETA» y no hay referencias a las víctimas de la banda. El colectivo de víctimas afirma que incluso se llega a «glorificar» la figura de Josu Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’, a quien se presenta «como un incansable luchador en favor del paz».

Considera que es «impropio» la emisión de un trabajo así en una televisión pública y poner al servicio del «enaltecimiento de la trayectoria criminal de ETA» un medio «que pagamos todos». Apunta que su emisión incumple la Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo que en su artículo 4 obliga a las instituciones a prevenir los actos «que ensalcen el terrorismo o humillen a las víctimas».

En cuanto al contenido del documental emitido en al primer canal de ETB, Covite apunta que se incluyen numerosas «falsedades». Cita la afirmación de que ETA «representa al pueblo vasco» que se incluye en el mismo o la aseveración de que «los franquistas fueron más violentos en el País Vasco que en otros lugares de España», así como que la guerra civil y el franquismo «fueron estrategias contra los vascos», que «la historiografía española no reconoce que el franquismo fue una dictadura» o que los gobierno españoles «no quisieron negociar con ETA».

«Glorifica a ‘Josu Ternera'»

Covite apunta que a lo largo del trabajo de Lacoste no se cita a las víctimas de ETA, ni a las personas que se vieron forzadas a abandonar Euskadi. Tampoco se incluyen referencias «sobre los presos de ETA que han optado por la vía de la reinserción ni los que abandonaron la organización por su rechazo a la violencia»: «Convertir a sanguinarios etarras como ‘Josu Ternera’ en figuras políticas ejemplares es una ataque frontal y directo a los valores de cualquier democracia consolidada. No cabe disociar la democracia de los valores éticos más básicos», ha asegurado la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez.

Ha alertado del riesgo que supone que se «instale el relato de que ETA constituye una página gloriosa en la historia de la nación vasca». «Equivale a proponer a las generaciones futuras que el asesinato y la eliminación de los adversarios políticos e ideológicos es legítimo, así como la exclusión y el ostracismo de los ‘malos vascos'». Ordóñez subraya incluso que el título del documental deja en evidencia el «sesgo del mismo» al recurrir incluso al acrónimo de ETA , «Euskadi ta Askatasuna» al titularlo «Euskal Herria ta Askatasuna».

«Fue una guerra»

El citado documental, dirigido por Lacoste, aborda a lo largo de 52 minutos las que considera que son las causas del origen y desaparición de ETA. Lo hace a través de testimonio de colectivos afines a la izquierda abertzale, incluso con representantes de Sortu, y los llamados ‘artesanos de la paz’ que intervinieron en el proceso de desarme de ETA, así como cargos políticos del País Vasco francés, del Ejecutivo galo y de la justicia francesa. También intervienen algunos de los miembros del llamado grupo internacional de contacto que medió para escenificar el final de la banda. A lo largo del documental no hay ni un solo testimonio de las víctimas de ETA ni de colectivos de víctimas o de representantes de la política española.

El relato de hechos que plantea arranca en la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco. Subraya la opresión que ejerció sobre el pueblo vasco y su cultura y la reacción social que generó en amplios sectores. Es ahí donde sitúa el origen de ETA, como una reacción al franquismo y cuyas prácticas de opresión sitúa mucho más allá de la Transición. Una reacción de la banda terrorista que contó con amplio respaldo social en el País Vasco y fuera de él. Quien fuera ministro de Interior y Defensa francés, Pierre Joxe, relata cómo en su país el atentado contra Carrero Blanco, quien estaba llamado a suceder a Franco, «lo recibimos con alegría, era basura del franquismo». Joxe subraya que los vascos fueron además «víctimas del nazismo» con el bombardeo de Gernika.

Durante la primera parte del documental se insiste en la pervivencia de las prácticas de la dictadura durante muchos años después de la Transición con, asegura «multitud de casos probados de tortura», que cifra en 5.400. Las referencias o imágenes del impacto de la acción criminal de ETA son mínimas durante la cerca de una hora que sura el documento, apenas la imagen del atentado contra una autobús militar en la plaza República Dominicana de Madrid en el que fallecieron 8 personas y 30 resultaron heridas. Respecto a otro momentos clave de la violencia de ETA, como el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, el secuestro de José Antonio Ortega Lara o los atentados de Hipercor no se hace ni una sola referencia. Se afirma que ETA causó 837 muertes, de ellas 506 militares o policías, y su entorno padeció hasta 22.000 encarcelamientos y «494 muertes a manos de los poderes del Estado y milicias paramilitares», se afirma.

El ‘boicot’ a la paz de España

El relato realiza un salto en la cronología temporal iniciada desde la dictadura y la Transición y evita el abordaje de la década de los 80 y 90. Subrayado el impacto de las prácticas del franquismo, el relato se sitúa, con escasas referencias a los proceso de negociación, a mediados de los años 2000 para analizar el proceso de desmarque de la violencia impulsado por la izquierda abertzale y el proceso de entrega de armas y disolución posterior culminado en 2018. Las críticas a los Gobiernos de España y Francia son reiteradas por lo que se define como una falta de voluntad para alcanzar acuerdos durante los diálogos emprendidos en Argelia, Zurich o las conversaciones de Loyola. «Aquí no había un conflicto, era sólo terrorismo y había que acabarlo con policía», es una de las afirmaciones que se incluyen en el documental.

En el mismo también se detalla la continuación de los arrestos que prosiguieron al anuncio de fin de su actividad terrorista el 20 de octubre de 2011 o las detenciones que se llevaron a cabo contra los autoproclamados ‘artesanos de la paz’ que mediaron, ante la ausencia de mediación de España y Francia, que exigieron a ETA la entrega unilateral de su arsenal.

Uno de los entrevistados es Gerry Adams. Quien fuera líder del Sinn Fein asegura que en su caso el proceso en Irlanda del Norte se resolvió con otra actitud, «nosotros dijimos que queríamos ser amigos de quienes no quisieron matar. Ese es el futuro para que Euskal Herria viva feliz y en convivencia con España». Otro de los testimonios es el del magistrado francés Serge Portelli que muestra su sorpresa por lo que sucedió. Define lo sucedido durante 60 años de actividad de ETA como «una guerra»: «En un conflicto una de las partes ha abandonado las armas, la guerra ha acabado, viva la paz (…) la guerra había terminado, fue emocionante», asegura en referencia a la escenificación del desarme vivido el 8 de abril de 2017 en Bayona.

«Fue castigado»

El documental incluye testimonios del líder de Sortu, Rufino Etxebarria y de Eugenio Etxebeste, ‘Antxon, histórico dirigente de ETA, «nos levantamos para coger las armas y ahora nos levantábamos para coger la política». También alaba la figura de Josu Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’, de quien no detalla los crímenes por los que fue condenado en Francia y por los que ahora es reclamado por la justicia española. Sí recuerda que pasó «27 años privado de libertad, diez en la cárcel y 17 y medio oculto».

Relata que con su detención en mayo de hace dos años «fue castigado» en lo que presenta como una acción contraria a los procederes diplomáticos contra personas que contribuyen a poner fin a un «conflicto armado»: «Francia ha decidido encarcelar a este hombre, el que ha ayudado a que Euskal Herria pueda ver su futuro con claridad y unido». El trabajo de Lacaste concluye afirmando que figuras como la suya son las que construirán el futuro en paz, «déjenles que trabajen por la paz» antes de concluir el documental con el ‘Eusko Gudariak’.

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