El primer fin de semana sin bares y restaurantes por la incidencia del coronavirus se cerró en Cataluña con un colapso en los parques naturales y escenas de picnic masificado en los parques de Barcelona. «Nadie dijo que también estaba prohibido hacer picnic» argumentaban los cientos de visitantes del Parc de la Ciutadella que optaron por pasar el domingo al aire libre.

La imagen se repitió, multiplicada, en el Parque Natural del Montseny, donde la afluencia de visitantes dejó imágenes de carreteras colapsadas, coches aparcados fuera de los parkings habilitados y montañas de escombros al final del día.

Una situación que ha llevado a las diputaciones de Barcelona y Girona, responsables del espacio natural, a pedir que el Procicat acuerde este viernes limitar los accesos al parque natural. «No podemos permitir que la sobre afluencia a estos parques afecte a nuestro valioso patrimonio natural» argumentó este jueves la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marin, recordando que el 50% de la provincia es bosque «y tenemos que cuidar el patrimonio, la biodiversidad, y garantizar la economía local y el bienestar de los vecinos».

«El problema se ha agravado con la pandemia» señalaba Marin, después de que este verano ya se vieran imágenes de sobre explotación de estos espacios tanto en el Montseny como en algunos de los picos más populares del Pirineo. De ahí la petición al Procicat para que se active un operativo conjunto de Mossos, agentes rurales y personal de los parques para regular el acceso.

Control del accesos

A partir de este fin de semana, estos operativos de serán los responsables de controlar los principales accesos por carretera para impedir una afluencia masiva a los parques de El Montseny y Sant Llorenç de Munt. La Diputación cuenta con una afluencia máxima de 1.323 plazas de coches para acceder al Montseny entre los parkings del parque y las poblaciones adyacentes.

En el Parque de Sant Llorenç hay capacidad para 425 vehículos entre su parking y los de las poblaciones vecinas de Terrassa y Matadepera. Todos esos parkings estaban completos el pasado domingo a las 10 de la mañana.

Marín asegura que la medida se ha consensuado con todos los ayuntamientos que tienen territorio en ambos parques, 18 en el caso del Montseny y 13 en Sant Llorenç del Munt, y que se aplicará mientras lleguen flujos tan elevados de vehículos a estos destinos. El otoño es temporada de máxima afluencia al Montseny, porque multitud de personas van a recoger castañas y setas y a disfrutar del cambio de colores del bosque. Este año más ciudadanos que nunca han tomado la naturaleza, una vía de escape a las limitaciones impuestas por el coronavirus.