Las ejecutivas del PSOE y el PSC se reúnen hoy de forma conjunta en Barcelona para avanzar en una propuesta socialista para dar salida al conflicto político generado en Cataluña con el referéndum de independencia. Núria Marín (Hospitalet de Llobregat, 1963) es la número dos del PSC desde que el pasado noviembre Miquel Iceta renovó el liderazgo del socialismo catalán y gobierna desde 2008 su ciudad, la segunda de Cataluña por número de habitantes. Representante pura del PSC del Baix Llobregat que conserva los gobiernos locales con una gestión a pie de calle, ha sido clara al rechazar el referéndum de Carles Puigdemont, pero ahora reclama «generosidad» y altura de miras a sus compañeros del PSOE para elaborar una propuesta con la que convencer a los catalanes hartos del procés. Una generosidad que, aclara, obliga a olvidar «localismos» como las advertencias de algunas federaciones socialistas sobre las ofertas que la ejecutiva conjunta de PSOE-PSC pueda pactar para Cataluña.

Pregunta.- ¿Cuál es el objetivo de la reunión PSC-PSOE?

Respuesta.- Hay suficientes temas como para que las ejecutivas podamos valorar el momento político y trabajar conjuntamente. Es importante que ambas ejecutivas se vayan encontrando periódicamente, no ha sido habitual en el pasado pero creo que es positivo que de forma tranquila y relajada podamos intercambiar visiones.

P.- ¿Con esta nueva ejecutiva, con Pedro Sánchez fortalecido, es más fácil afrontar los retos del referéndum?

R.- Lo que está claro es que Pedro Sánchez tiene una posición más activa. Esto es un problema político que se debe resolver con política. Pedro Sánchez coincide con el PSC, no está de acuerdo con la postura del Gobierno cuando niega el problema y tampoco está de acuerdo en la vía unilateral de la Generalitat. Como partido tenemos una postura muy clara, la Declaración de Granada, que es un pacto no sólo de la ejecutiva, sino asumido por los líderes de todos los territorios, en la que todos nos sentimos cómodos diciendo que tenemos que avanzar con una modificación de las reglas del juego en la que podamos encajar mejor a Cataluña en España, no nos podemos quedar bloqueados donde estamos. Esta reforma constitucional, esta apertura de un proceso que sabemos que es complejo, debe ir para nosotros en la línea federal. La reunión de ejecutivas sirve para reafirmar esta postura ante un 1-O que será decisivo.

P.- En este contexto ¿no teme quemar ahora ofertas que antes del 1 de Octubre serán rechazadas sí o sí por el independentismo?

R.- La opción de una solución política es la postura que hemos mantenido desde hace tiempo, no es una propuesta de última hora. La posición del PSC no ha variado.

P.- Ha habido variaciones sustanciales en la posición del PSC sobre el derecho a decidir o la participación en un referéndum.

R.- De acuerdo, pero al margen de momentos puntuales, la defensa de una reforma constitucional ha sido siempre nuestra oferta, basándonos en la necesidad de diálogo entre las partes. Lo que es imposible es solucionar el problema sin hablar.

P.- ¿Confía en que todos los barones del PSOE acepten estas propuestas?

R.- Todo el mundo en el PSOE es consciente de que Cataluña tiene un problema, puede haber diferencias de matiz en esa percepción, pero todos estamos preocupados por lo que está pasando. Por tanto, todo el mundo entiende que se tiene que encontrar una solución; no es un tema exclusivamente de la ejecutiva federal del PSOE o la del PSC. Es un problema de país, y cuando hablamos de país cualquier líder de cualquier territorio con un poco de miras políticas debe entender que tenemos que hacer una oferta como partido socialista que se pueda defender aquí -en Cataluña- en Cádiz o en Finisterre. Una propuesta que sea razonada y comprensible.

P.- Desde Andalucía y Extremadura ya han surgido voces que advierten de que no aceptarán que se cuestione el actual sistema de financiación autonómico, que consideran intocable.

R.- Hay dos miradas, una es la territorial y más localista y la otra es una mirada global. Aquí tenemos un problema en el que la mirada debe ser colectiva y global, no nos podemos mirar el ombligo. Esto significa generosidad por parte de todo el mundo, en una negociación todos ganan y pierden algo. No podemos tener una mirada cortoplacista en el que posiblemente sea el problema políticamente más importante que tiene España en este momento. Necesitamos una mirada de estadista y desgraciadamente no hay demasiados estadistas hoy en día en la política española, en general; si los tuviéramos la solución ya se habría puesto sobre la mesa.

Aquí tenemos un problema en el que la mirada debe ser colectiva y global, no nos podemos mirar el ombligo. Esto significa generosidad por parte de todo el mundo»

P.- ¿Responsabilidades compartidas?

R.- Hay problemas, no entraré en quién los ha provocado. Cuando existe un problema me preocupa más buscar una solución que saber quién es el culpable de ese problema.

P.- ¿Cuál debe ser la postura de los ayuntamientos en la celebración del referéndum?

R.- El papel será el que marque la normativa cuando se convoque el supuesto referéndum. Podemos hacer ciencia ficción sobre lo que nos pueden pedir, pero si quiere la Generalitat puede hacer el referéndum sin la participación de los ayuntamientos, ya lo hizo el 9N. Tenemos que ver qué se pide y en qué condiciones. Nosotros haremos lo que hemos hecho siempre, pedir a la Secretaría General que emita el informe sobre la legalidad de esas peticiones.

P.- Políticamente ¿está a favor de colaborar como alcaldesa en el referéndum?

R.- Soy partidaria de colaborar en cualquier cosa que sea legal.

P.- Como dirigente del PSC ¿le preocupa el papel que puedan tener otros alcaldes socialistas, vistas las declaraciones del alcalde de Blanes?

R.- No, porque creo que todo el mundo hará lo mismo, pedir un informe sobre la idoneidad y legalidad, si es que se llega a producir alguna petición concreta. Si es legal se tendrá que colaborar y si no lo es, está claro que no se puede colaborar.

P.- ¿Cree que el referéndum puede ser legal?

R.- Lo más probable es que no lo sea, pero no conozco el contenido del de la hoja de ruta del president, no sé qué proceso quieren llevar a cabo. Ellos están muy convencidos de que esto tendrá una vía legal, se verá, pero todo apunta a lo contrario. La democracia se basa en unas garantías que hoy por hoy no tenemos, de momento solo conocemos anuncios de intenciones. En caso de duda elevaremos una consulta al Colegio de Secretarios e Interventores para actuar con garantías, que creo que es lo que necesitan los municipios, los funcionarios y todos los ciudadanos.

P.- En las próximas semanas tanto JxS y la CUP por un lado, como el PP por otro, han anunciado mociones a favor y en contra del referéndum. ¿Cómo gestionará esa presión?

R.- En cada pleno, desde hace cinco años, tenemos una moción a favor o en contra del procés, o las dos a la vez. Como PSC hemos mantenido una posición muy clara y decidimos hace meses optar por la abstención, conscientes de que con ello evitamos que prospere cualquiera de estas mociones. Esta es nuestra posición, porque estamos hartos, los ciudadanos tienen muchos problemas sobre los que deben actuar los ayuntamientos. Que en medio de la crisis más grande, más dura y más larga de este país estemos con el procés, a mi como alcaldesa me hace sufrir porque creo que los ciudadanos necesitan gobiernos que trabajen por la mejora de la sanidad pública, la educación o los servicios sociales. No que estemos inmersos permanentemente y perdamos tiempo y energías en un tema que no nos lleva a ninguna solución.

P.- ¿Cuál ha de ser la oferta el 2 de Octubre para reconducir la frustración que generará este proceso en muchos catalanes?

R.- Nuestra oferta ha de ser exactamente la misma que la que tenemos ahora: diálogo, negociación y pacto para un mejor encaje de Cataluña en España. Será la única solución y esperamos que a esa propuesta se sumen otras fuerzas que en estos momentos están bloqueando esta solución con un no rotundo a cualquier avance y en una línea de ruptura absurda.

P.- ¿El reconocimiento de Cataluña como nación solucionará este conflicto?

R.- Puede ser una posible solución. No creo que sea la solución que algunos anhelan, pero puede ser un gesto que ayude a llegar a acuerdos. Es cierto que Cataluña desde un punto de vista sentimental se siente una nación, más allá de las implicaciones jurídicas. Si hablamos de la vertiente cultural y sentimental del término, es lo que muchos catalanes sentimos.

P.- Muy probablemente entre otoño de 2017 e invierno de 2018 tengamos nuevas elecciones autonómicas. ¿El PSC teme un sorpasso de los Comunes, como ya sucedió en las generales en Cataluña?

R.- Nosotros estamos en el centro político, hay muchas formaciones con las que tenemos frontera electoral que pueden restarnos votos y al contrario. Si hacemos una oferta atractiva, podemos aglutinar voto de otras formaciones que no están haciendo una oferta clara. Los próximos meses son importantes y nuestra postura es clara; no estamos como los Comunes que tienen una posición que varía cada día, un día a favor, otro en contra. Esto probablemente tenga un coste electoral.

P.- Mariano Rajoy se ha comprometido este año con el soterramiento de las vías en su ciudad. ¿Confía en que esta vez sea la definitiva?

R.- Quiero confiar en ello. Tengo los mismos motivos para confiar en el Gobierno que en la Generalitat, los dos han incumplido y los dos han cambiado esa tendencia. Confío en que Rajoy sea sincero en el anuncio, hecho en público, de que por fin el soterramiento de las vías será una realidad. La posición del Ministerio ha cambiado radicalmente con el ministro Iñigo de la Serna.

P.- Usted asistió como anfitriona al congreso del PP de Cataluña y al acto de Rajoy sobre las infraestructuras. ¿Esa proximidad de la alcaldesa de Hospitalet al Gobierno ha ayudado a resolver esos problemas?

R.- Mi presencia en el Congreso del PP y en el acto de Rajoy viene dada porque represento a una ciudad que necesita tener una relación institucional en beneficio de los ciudadanos, nos guste más o menos el partido que gobierna.

P.- Cuando pedía más altura de miras a los dirigentes políticos ¿se refería a eso?

R-. Los ciudadanos cuando votan y escogen a sus representantes es para que gobiernen. La altura de miras es poner los intereses colectivos por encima de los particulares.

P.- ¿Esto ha faltado en los últimos años?

R.- Sí, por parte de los dos gobiernos. Ha coincidido una situación compleja con la falta de voluntad política para trabajar conjuntamente. Yo le pedí al president Mas que en vez de centrarse exclusivamente en las cumbres sobre el proceso independentista convocara una cumbre para hablar de cómo reactivar económicamente Cataluña, porque a pesar de las dificultades se podían hacer cosas. A mi lo que me pedían los ciudadanos cada día en la calle eran puestos de trabajo. Con los recursos escasos, cuando trabajas conjuntamente eres más eficaz. Esto no se hizo. En estos momentos se ha dado un cambio por parte de la Generalitat, se ha creado una comisión mixta Ayuntamiento-Generalitat en la que abordamos temas concretos en beneficio de la ciudad.

P.- ¿Artur Mas era más intransigente?

R.- Mas no gestionó, solo llevó a Cataluña al proceso, no trabajó por lo que necesitaba el país. Lo único que hizo fueron recortes. Eliminó ayudas a las guarderías, escuelas música, becas comedor, cerró centros médicos… pasará a la historia como el presidente que llevó a Cataluña a la aventura del procés pero no gestionó para solucionar los problemas de los ciudadanos.

P.- ¿Y esa capacidad la ha encontrado en el gobierno de Puigdemont?

R.- Puigdemont ha sabido combinar. En política se puede hacer más de una cosa a la vez. Hay cosas que no necesitan dinero, como conseguir que se instale en la ciudad el Centro Europeo de Medicina Tradicional China. A Puigdemont lo puedo criticar por el procés, pero en gestión le reconozco un paso adelante positivo para los vecinos de Hospitalet.