El gobierno catalán se plantea aplicar un toque de queda nocturno que se prolongue de las 22.00 a las 6.00 horas, mismo horario que el planteado por Castilla y León, y prepara una batería de medidas complementarias para frenar el coronavirus que quiere poner en marcha cuanto antes sea posible.

La consellera de Salud, Alba Vergés, y el titular de Interior, Miquel Sàmper, han explicado este sábado, en declaraciones a Catalunya Ràdio, que esperan que el Gobierno apruebe cuanto antes el estado de alarma para que el toque de queda pueda entrar en marcha de manera inmediata.

Una vez el Gobierno apruebe el estado de alarma, lo que podría ocurrir entre hoy y mañana, el Govern reunirá al Procicat, que será el encargado de acordar el toque de queda nocturno, así como otras medidas.

Aunque todavía está pendiente de acabar de concretar, los consellers han adelantado que el toque de queda podría iniciarse a las 22:00 o a las 23:00 horas, mientras que está claro que acabará a las 6:00 horas.

En todo caso, han subrayado que el toque de queda es una medida complementaria a las que se están tomando ahora y, en concreto, al cierre de bares y restaurantes, por lo que el Govern no se plantea, han dicho, reabrir ahora estos establecimientos ni siquiera de manera parcial.

«El horario (del toque de queda) aún no está establecido. Hay un borrador con las diez de la noche. Tenemos que hacer aquello que nos ayude a ver resultados. Los técnicos acabarán por determinar el horario», ha apuntado la consellera Vergés.

En paralelo, Vergés ha señalado que el estado de alarma con la delegación de funciones en la Generalitat permitirá también al Govern llevar a cabo medidas ya puestas en marcha en marzo, como la contratación de estudiantes de último curso de medicina y enfermería para reforzar el trabajo en los centros de salud.

En esta línea, ha subrayado: «Ya lo hicimos en marzo y fue muy bien. Ahora los centros de salud están tensionados y nos piden estas herramientas».

Además del toque de queda, el Procicat dará luz verde a una nueva batería de medidas para frenar los contagios del covid-19 que los consellers no han detallado pero que irán en la línea, según han señalado, de restringir aún más la movilidad de la población, aunque se descarta, de momento, los cierres perimetrales.

Por su parte, Miquel Sàmper ha señalado que las sanciones por saltarse el toque de queda nocturno podrían ir de los 300 a los 6.000 euros, en función de la gravedad, en los casos de que se produzca además desobediencia o reincidencia.