«La situación es grave». El mensaje de alerta que Pedro Sánchez lanzaba el viernes por la mañana no venía acompañado, sin embargo, de concreciones sobre un posible estado de alarma. Moncloa quería dar algo de tiempo para ver cuántas comunidades lo pedían. Y la abrumadora respuesta, con diez presidentes regionales reclamando la medida de urgencia, ha empujado al Consejo de Ministros a reunirse este domingo para declarar el estado de alarma para todo el país.

El Ejecutivo no valora convocar al Consejo este sábado, pese a la insistencia de Cataluña. Sánchez se encuentra esta mañana en Roma, visitando al Papa Francisco. Aunque su presencia no sería necesaria para que el Consejo aprobase la decisión.

El jueves, el Consejo Interterritorial con las CCAA no se puso de acuerdo sobre cuál era el marco legal para implantar el toque de queda. Ayer, Sánchez abría la puerta a un nuevo estado de alarma cuando el territorio alcanzase el nivel de alerta máxima. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, arrojaba más luz sobre las intenciones del Ejecutivo. Querían buscar «apoyos claros», según Efe, en el ámbito parlamentario y en el autonómico que garantizasen que, si se imponía el toque de queda nacional bajo el paraguas de un estado de alarma, este pudiera ser prorrogado más allá de 15 días.

El País Vasco abrió la veda a primera hora de la tarde del viernes. El lehendakari, Iñigo Urkullu, fue el primer líder autonómico —la ciudad autónoma de Melilla lo solicitó la noche anterior— que reclamó el estado de alarma. Eso sí, con el mando y la gestión en manos autonómicas. Con un reguero de peticiones se sumaron después otras siete comunidades: Asturias, Cantabria, Extremadura, La Rioja, Navarra, Castilla-La Mancha y Cataluña. Ante este efecto dominó, fuentes de Moncloa confirmaron a El Independiente que el domingo se reunirá el Consejo de forma extraordinaria. El plan inicial del Gobierno era convocar la reunión para el martes, un día después de la conferencia telemática con los presidentes autonómicos, detalla El País.

Aunque desde la Generalitat no quieren esperar a que llegue el domingo. El vicepresident, Pere Aragonés, ha convocado para hoy la reunión del comité de emergencias catalán, el Procicat. La intención de Cataluña es implantar un toque de queda estricto entre las 22.00 y las 06.00, como el que pretende hacer entrar en vigor hoy mismo Castilla y León.

Por ahora, ninguna región dirigida por el PP se ha sumado a petición, pero ni siquiera ha recibido el rechazo de la Comunidad de Madrid.

El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que ya ha ordenado el cierre de toda la actividad no esencial y la prohibición de las reuniones entre las 00.00 y las 06.00, no ve ahora con malos ojos un estado de alarma.

Ha sido la única región donde se ha implantado el instrumento durante la segunda ola, pese a la lucha de Madrid para evitarlo. «Tendría más sentido sentido nacional y siempre respetando la evolución en cada comunidad. Creo que sería una decisión que podría ser interesante, pero quien debe tomar esa decisión es el Gobierno de España», defendió su consejero, en una entrevista en RNE, recogida por Europa Press.