Con motivo del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha convocado a nivel nacional a todas las instituciones y entidades, públicas y privadas, medios de comunicación y a la sociedad en general, a un minuto de silencio por las víctimas de dichas agresiones.

En Madrid este momento ha provocado una aglomeración de diputados en la escalinata del Congreso que en plena pandemia ha dejado sorprendidos a los medios de comunicación allí presentes. Los organizadores ante dicha estampa se han visto obligados a llamar al orden y reorganizar a las personas para que se cumpliesen las correspondientes medidas de seguridad anti-Covid.

Manifiesto de Vox

Asimismo, unos 40 minutos antes de la convocatoria oficial, diversos diputados de Vox se han concentrado en este mismo lugar para desmarcarse públicamente del resto de partidos y condenar todo tipo de violencia contra la mujer, «al igual que condena a diario todo tipo de violencia, independientemente de la nacionalidad, raza, sexo, edad u orientación sexual de la víctima».

En este punto, la diputada Patricia Rueda ha cargado contra el resto de grupos parlamentarios, a los que ha criticado por seguir «instalados en el concepto de violencia de género, es decir, el de que todos los hombres, por el hecho de ser hombres, son potencialmente violentos con las mujeres».

En su discurso, Vox ha denunciado que tanto el Pacto de Estado contra la Violencia de Género como la Ley Integral contra la Violencia de Género no sean más que «instrumentos del feminismo radical para lesionar derechos fundamentales como la presunción de inocencia y la igualdad de todos los españoles ante la ley». Instrumentos que, a su juicio, «no han servido ni para reducir el número de asesinatos de mujeres, ni para proteger a las mujeres que sufren otros tipos de violencia», sino sólo para «expoliar» a los ciudadanos y «financiar chiringuitos ideológicos».

Los pactos y las leyes «no han servido»

Por ello, Vox ha pedido derogar la Ley de Violencia de Género y sustituirla por una Ley de Violencia Intrafamiliar «que proteja a todos», ha denunciado públicamente la violencia que sufren las mujeres en muchos países no occidentales y se ha comprometido a introducir la cadena perpetua para violadores, asesinos y pederastas, así como a combatir la inmigración ilegal que, en su opinión, fomenta la trata de seres humanos y la explotación sexual.

«En Vox creemos en la igualdad de las personas y no aceptamos la colectivización ni la utilización electoralista que se hace de la mujer», han manifestado, para concluir reafirmando su compromiso con la libertad con el fin de que en España «disentir de ideologías totalitarias como el feminismo radical no sea motivo de escarnio ni pueda llegar a constituir delito, como pretenden algunos».